martes, 3 de marzo de 2026

¿Celeste o azul? El color de la bandera argentina

 Está grandemente extendido en círculos revisionista de tendencia rosista el insistir en que la bandera argentina originalmente era azul y no celeste, y que este último color fue impuesto por Mitre y Sarmiento a mediados del siglo XIX luego de la caída de Rosas.

¿Pero en qué apoyan su tesis?


En las siguientes razones:


1) La ley de 1818 aprobada por el Congreso que oficializó la bandera, establece que sus colores son “azul y blanco” y no “celeste y blanco”.


2) El CONICET ha demostrado que la bandera de la Escuela de San Francisco, donada por Bernabé Araóz en 1814, es de color azul y blanco, y no celeste y blanco.



3) El General Gerónimo Espejo señala en sus Memorias, metiéndose explícitamente en la disputa del color de la bandera, que la bandera del Ejército de los Andes era azul y blanca y no celeste y blanca.


4) El color de la bandera se basa en la escarapela, pero la misma fue creada de color azul, y no celeste.


5) Es de suponer que el color de la bandera fue tomado del color azul usado por los patricios, que está tomado del color del escudo de Buenos Aires, que precisamente tenía los colores azul y blanco.


6) En la heráldica no existe el color “celeste” sino solo el “azul”. Por tanto, la bandera debería haber sido azul.


7) En la bandera de la libertad civil el escudo está partido en azul y blanco, y no en celeste y blanco. Esto mismo se puede ver en la bandera del regimiento N.º 7, que incluso incluye banderas azules y blancas rodeando el escudo. Por tanto, la bandera nacional también debería haber sido azul y blanca.



 


Estas son, en definitiva, las razones que suelen esgrimir. Muchos de ellos se pueden ver aquí:

https://www.lagazeta.com.ar/bandera_nacional.htm 



Pero es impresionante cómo puede argumentarse estas cosas obviando las palabras del propio Manuel Belgrano que dice que crea la bandera “blanca y celeste”. Y más impresionante aún considerando que este testimonio primario es tremendamente conocido (por lo que no cabe excusarse con ignorancia), y cuando los revisionistas son muy adeptos a citar en profundidad. En este punto de discusión parecen haberse dejado llevar por su ideología identitaria federal rosista, habiendo abandonado el hábito de historiadores objetivos.



Para responder a las objeciones, haremos un repaso de las referencias que nos señalan que tanto la escarapela como la bandera eran celeste y blanca.


Pero antes, hemos de señalar una aclaración terminológica.

Azul es un color, mientras que celeste es un tono de azul, que refiere a un azul claro. Más bien, existen muchos tonos de azul, como también muchos tonos de celeste. Azul es el género, el celeste es una especie. Por ello podemos decir que el celeste es azul, aunque no podamos decir que el azul sea celeste; tal como podemos decir que el humano es un mamífero, pero no que el mamífero es un humano.


Esto es esencial, porque incluso en otras países hispanos ni siquiera se usa el sustantivo “celeste”, sino “azul claro”. E incluso en otros idiomas ni siquiera hay una palabra específica para este tono.


Los argentinos damos demasiada importancia a distinguir el azul del celeste a raíz de esta disputa del color de la bandera, que devino en distinguir dos facciones políticas.


Así que cuando encontremos referencias a que algún símbolo era “azul y blanco” no hemos de asumir que no era celeste. Y este es un error propio de estos revisionistas-rosistas.

Esto, por no decir, que a veces parece indistinguible a simple vista si un color es azul o celeste; y parecería depender más del contraste con otros tonos.

Esto se verá luego, con la Orden de Carlos III.


Dicho esto, vayamos a los testimonios.



La escarapela.

Como la bandera se basa en la escarapela, queremos empezar por ella. Y antes que ella, sus precedentes. No se basa en las cintas repartidas por French y Beruti en mayo de 1810, como está en el imaginario popular, pero sí es cierto que los colores celeste y blanco ya aparecieron en 1810.


Ignacio Núñez, en su “Noticias Históricas” (1825), señala que en la revista del Ejército del 9 de julio de 1810, para partir hacia el Alto Perú, las tropas llevaban en los fusiles “cintas blancas y celestes”.


El segundo testimonio es el de José Moldes, que en un oficio del 31 de diciembre de 1810 informa al gobierno que armó dos compañías de alabarderos a los cuales puso la “escarapela nacional… celeste, y las puntas blancas”.


Es importante resaltar que esta no es todavía una escarapela oficial, que seguía siendo la española.


Volviendo a Ignacio Núñez, él también señala que en marzo de 1811 al formarse la Sociedad Patriótica se le designó “el uso de una escarapela de cinta blanca y celeste”.

Igualmente, señala que Saavedra se enteró de que la gente se reunía y distinguía con “una escarapela blanca y celeste”. Por esto el gobierno mandó a detener a los que se encontrasen “con la divida blanca y celeste”. Allí el mismo Núñez fue uno de los detenidos, e Hipólito Vieytes le interrogó preguntándole: “¿qué sabe usted de la escarapela blanca y celeste?”


Núñez ha mencionado los colores repetidamente, y relaciolándolo con el distintivo de la Sociedad Patriótica, formada por morenistas.


Un tercer testimonio es la declaración que hace Martín Rivero, de enero de 1811, en donde informa que French y Beruti salieron del café de Marcos hacia el cuartel “habiendo salido al día siguiente las escarapelas fondo celeste”.


Por lo cual, son tres testimonios, antes de la creación oficial de la escarapela en febrero de 1812, que nos dicen que se usaban los colores celeste y blanco.


Todo esto es antes de crearse la escarapela oficial en febrero de 1812. Solo un testimonio señala que se usaba color azul, y es el de Faustino Ansay en la “Relación” de su traslado de Mendoza a Buenos Aires. Este partidario realista, al enterarse del fusilamiento de Liniers, buscó refugio en Areco y pretendía encontrar a alguien que enviara a Buenos Aires cartas de recomendación, señalando que “llevaba escarapela azul y blanca, distintivo de la patria”.


Es el 18 de febrero de 1812 que el primer Triunvirato aprueba la creación de la escarapela, señalando:

“En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use, la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían”.


Beruti, en sus Memorias Curiosas, señala el 21 de febrero de 1812 que:

“En este mismo día, se pasó orden a las tropas y demás ciudadanos usen la escarapela en el sombrero de azul y blanco, como distintivo nacional, suprimiendo la que anteriormente se traía, española de color puramente encarnada.”


Sin embargo, como hemos establecido antes, debemos recordar que se puede llamar azul al celeste.

Debemos añadir otros testimonios.

Como el oficio del General Juan Martín de Pueyrredón al gobierno del 19 de marzo de 1812, informando que aplica lo decretado.

"Exmo. Señor: Se hará notorio en el Exército de mi mando la superior orden de V. E. de 18 del anterior para q.e se use por las tropas de la patria la escarapela nacional de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja. Si le fuera permitido a mi experiencia, representaría con ella la impresión que producen nimias innovaciones en irnos pueblos que aún no se hallan en estado de gustar de los síntomas de independencia y se resienten de cualquiera inoportuna que conciben, en la jurada representación de Fernando VII, mucho más en circunstancias tan críticas de retrogrado y debilidad. Pero V. E. estará más al alcance de lo que conviene desplegar, variar y promulgar, sin reducir por ahora los acuerdos y refrenar los discursos públicos al sumo objeto de la seguridad de la patria, y sin desmentir los principios de nuestra instalación con perjuicio de la opinión y crédito que influyen en los progresos del sistema. Dios guarde a V. E. Campamento general de Yatasto, Marzo 19 de 1812"


O lo que escribe Miguel de Azcuénaga, haciendo lo mismo el 20 de febrero de 1812:

"Exmo. Señor: Hé mandado comunicar á los cuerpos de esta guarnición por medio de la orden general, el oficio de V. E. de 18 del corriente que acavo de recibir, p.a q.e se use por las tropas de la Patria, la escarapela que V. E. ha tenido a bien declarar Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, compuesta de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían ; y lo aviso a V. E. en contestación. Dios gue. a V. E. m.s a.s Bs. x\y.s Febrero 20 de 1812. Exmo. Sr. Miguel de Azcuénaga. Exma. Junta de Gov." 


Y la respuesta de Belgrano ante la llamada de atención del gobierno por haber enarbolado la bandera, del 18 de julio de 1812:

"V. E. mismo sabe de que, sin embargo de que había en el Ejército de la Patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, jamás la permití en el que se me puso a mandar, hasta que viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí de V. E. la declaración respectiva".  


A estos testimonios textuales sumamos la evidencia iconográfica trayendo a colación la serie de retratos de Gil Castro que hizo de la oficialidad argentina del Ejército de los Andes. En los retratos se puede ver, claramente, que las escarapelas son celestes y blancas.




General José de San Martín

Coronel Tomás Guido

Coronel Francisco Díaz

Coronel Diego Paroissien

Coronel Guillermo Miller

Coronel José María de Aguirre

Coronel Nicolás Rodríguez Peña

Rufino Guido

Coronel José Antonio Medián

Sargento Manuel Medina


Vemos, pues, que las escarapelas de sus respectivos sombreros son de color celeste. Si José Gil Castro hubiese querido representar estas escarapelas de color azul y no celeste, las habría representado con la tonalidad que representó las escarapelas chilenas:

Hipólito Francisco de Villegas


Luis de la Cruz y Goyeneche


Bernardo O'Higgins

Por tanto, está claro que Gil Castro busca representar en los oficiales argentinos un tono celeste y no uno meramente azul, como sí lo pretendió en los retratos de oficiales chilenos.

Otro retrato, más antiguo que todos estos del mencionado pintor, es el de Francisco Ortiz de Ocampo, primer general del Ejército del Norte, y comandante del Regimiento N° 2 de Infantería. El retrato es de 1813, cuando fue nombrado gobernador de Charcas (la leyenda dice “el Ciudadano Coronel Presidente de La Plata").


Puede apreciarse que su escarapela es celeste y blanca.

Otro retrato, aunque tengo incertidumbre sobre su fecha de composición, es el de José Rondeau, quien fue Director Supremo en dos periodos (1815 y 1819-1820), vencedor en El Cerrito, general del Ejército del norte en 1814-1815, derrotado en la batalla de Cepeda (1820) y ministro de guerra del gobernador Dorrego (1828).


A partir de 1828 se desempeñó como Gobernador y Capitán general provisorio del Estado oriental del Uruguay, nación a la cual sirvió a partir de entonces.
El uniforme que usa pertenece al Ejército oriental, como se adivina por los entorchados, el color encarnado de cuello y bocamanga, y el decorado de las charreteras (tres estrellas).
Sin embargo, tanto el color de la escarapela como la faja de brigadier (grado que obtuvo también en Uruguay en 1830) siguen siendo de color celeste.


Finalmente presento otros tres retratos cuya identificación de los colores de la escarapela de los sombreros es dudosa. Sin embargo, conviene presentarlos para dejar constancia.

El primero es el de Manuel Dorrego, que viste uniforme de coronel de infantería de línea decretado el 18 de agosto de 1826. El color de la escarapela parece ser celeste; sin embargo, el cuadro fue mandado a hacer en 1828 por Juan Manuel de Rosas para la Cámara de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, y parece raro que hubiese aceptado tal color considerando la aversión que tuvo el Restaurador por el celeste, que identificó con los unitarios. 


 Entonces, o podemos decir que en dicho momento Rosas no veía problema con el color celeste porque, después de todo, representaba la realidad histórica de que Dorrego usó dicho color; o bien podemos decir que el color de la escarapela representada no es celeste sino azul. Pero no considero probable esta última opción porque claramente la escarapela se ve más celeste que lo que aparece representado en otros ejemplo. Entre ellos, los siguientes.

El segundo ejemplo es el de Lucio Norberto Mansilla.


La obra fue realizada por Juan Felipe Goulu, en 1828-1829. Desconozco cuál es el uniforme que viste, puesto que la casaca coincide con la usada por la caballería de línea en la guerra del Brasil, pero el pantalón ciertamente no. 
En cuanto a la escarapela, no se distingue si es celeste intenso (y opacado por la oscuridad de la obra) o más bien un azul. Y más parece azul que celeste.

Finalmente, la última pintura que presento es la de Manuel Correa.


Manuel Correa fue jefe del Regimiento de granaderos de infantería (1819), del Tercer Batallón de la Legión Patricia (1822), del Regimiento de Cazadores N° 2 (1822) y del Regimiento N° 1 de Infantería (1827), en calidad del cual participó de la guerra del Brasil y fue ascendido a coronel. Fue partidario de Juan Lavalle y emigró a Uruguay en 1830.
  
No sé cuándo fue pintado el retrato, pero debió ser luego de 1827, porque presenta las charreteras y la faja encarnada propias de los coroneles. Además, parece tener la condecoración del cordón de Ituzaingó, en plata.
Las charreteras indica que todavía pertenecía al Ejército Argentino, aunque no reconozco su uniforme (que es muy similar al del Regimiento N° 9 de Infantería de la década de 1810).

En todo caso, el punto es que el color de la escarapela, que apenas se ve en la parte inferior izquierda, parece ser azul.

Lo que podemos concluir de todo esto, es que la escarapela era celeste y que en todo caso es a partir de la década de 1820 que empezamos a ver que el tono, al parecer, se va volviendo más azul oscuro.


La bandera.

 Hemos visto que el celeste ya se usaba antes de 1812, que el Triunvirato creó la escarapela el 18 de febrero de 1812 con los colores azul celeste y blanca, y Belgrano se basó en esta para crear la bandera.
Pues escribe Belgrano al gobierno el 27 de febrero de 1812:

"Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé a hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero sea de la aprobación de V.E."

Este es el primer testimonio de la bandera, y debería quitar toda duda sobre su color. Puesto que su mismo creador certifica que la creó celeste, no azul.

Vuelve a insistir en esto en la respuesta que da al gobierno el 18 de julio de 1812, luego de recibir la llamada de atención por haberla enarbolado:

“en la batería que se iba a guarnecer no había bandera y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela”.


Otro testimonio - los cuales traté de exponer en orden cronológico- es el de Juan Manuel Beruti, quien nos dice en sus Memorias Curiosas que el 23 de agosto de 1812 se izó en la Iglesia de San Nicolás de Buenos Aires "una bandera blanca y celeste". Precisamente, este hecho es conmemorado en el Obelisco de la ciudad, que se alza donde estuvo la mencionada Iglesia.

No es esta la única vez que Beruti refiere al color celeste de la bandera. Pues para el 3 de octubre de 1812, señala que en el Fuerte de Buenos Aires se izó "un gallardete de color celeste y blanco, divisa de la Patria".

Para el 8 de mayo de 1813, describiendo el nuevo escudo aprobado por la Asamblea del año XIII, comenta:

"Las manos juntas significa[n] la unión de las provincias; […] y los campos celeste y blanco nuestra bandera nacional”.


En la misma página, aunque no refiere a la bandera, sin embargo refiere a algo derivado de ella, que es la divisa que debe usar el grado de Brigadier de Ejército, que consistiría en “una faja blanca y celeste”, como igualmente dos plumas “blanca y celeste” en el sombrero.

Para enero de 1814, Beruti señala, refiriendo las disposiciones del gobierno, que “el general de las armas se distingue en virtud del superior decreto por una banda cruzada, celeste, con borlas de oro por remate”.

Esta banda es precisamente la que vemos que usa San Martín en el retrato realizado por Gil Castro, que vimos que era celeste. 


Para el 17 de abril de 1815, señala que se izó “en el asta de la fortaleza la bandera de la patria, celeste y blanca, primera vez que en ella se puso”.


Por lo que seis veces nos señala Beruti que la bandera es de color celeste. Solo una vez nos dirá que es azul, que es en su entrada para el 7 de marzo de 1818, haciendo referencia a la ley aprobada por el Congreso en la que agrega el sol a la bandera de guerra.


Pasando de Beruti, el siguiente es Francisco Acuña de Figueroa (que es autor de las letras de los Himnos nacionales de Uruguay y Paraguay), que en su Diario histórico del sitio de Montevideo (1812-1814), dice:

"Principia en octubre de 1812
Jueves, día 1°
Hoy el intrépido Culta,
Aquel terrible Artiguista 
Que difundiendo el espanto
El campo entorno domina;
De quien, huyendo azoradas
Guarniciones y familias
Con hipérboles ponderan
La fiereza y la osadía,
Ya del Cerrito la cumbre 
Recorre, y a nuestra vista
Por primera vez presenta
La blanca y celeste insignia".


Luego tenemos al General José María Paz, que en sus Memorias póstumas nos relata el evento del juramento junto al río Pasaje el 13 de febrero de 1813, unos días antes de la batalla de Salta:

"Allí tuvo lugar la solemnidad del juramento que se recibió al ejército de defender el nuevo pabellón celeste y blanco que adoptaba nuestro país”.

El mismo evento es rememorado por Lorenzo Lugones:

"se presentó en el campo el general Belgrano con una bandera blanca y celeste en la mano que la con muchas circunstancia y reverencia colocó en un altar”.


Siguiente testigo al estrado es el testimonio de los Anales inéditos de Potosí, que anotando la entrada del Ejército patriota en la ciudad dice:

"el miércoles 26 [de mayo de 1813] entró otra división en marcha (...) La bandera tenía dos colores a los extremos azul celeste y al medio blanco".


 Sigue el comandante realista Gaspar de Vigodet, asentado en Montevideo, que informando al ministro de Estado español, el 18 de octubre de 1813, dice:

“Excelentísimo Señor: Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul celeste a las orillas y una blanca en medio, y han acuñado una moneda con el lema de ‘Provincias del Río de la Plata en unión y libertad’”.



Para 1814, tenemos al Cabildo de Santiago del Estero, que para las celebraciones del 25 de mayo establece que:

"se haga un solemne paseo a caballo sacando una Bandera para insignia de nuestra libertad, celeste y blanca".


Asimismo, tenemos los testimonios sobre la bandera de la Escuela de San Francisco en Tucumán -mencionada entre los argumentos de los revisionistas-, que nos informan que su bandera era celeste.

Son tres testimonios. El primero es la carta de 1812 encontrada por  Monseñor Pablo Cabrera:

"Se había hecho una bandera de tafetán celeste y blanco, con sus borlas, y dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste".


El segundo es el Libro de Ingresos (1780-1815, tomo I) del convento, asiento del 7 de octubre de 1813:

"En la Escuela se ha puesto una bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas".


Y el tercero es el Libro de Disposiciones del Convento (período 1748 a 1826), página 8, el 28 de junio de 1814:

"It. Una bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas y dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste que pende de la lanza".


Estos tres testimonios dejan bien asentado que la bandera de la Escuela era celeste, por mucho que el CONICET diga lo contrario. Por no decir, además, que la bandera se puede ver a simple vista que es de color celeste y no azul.

Antes de la restauración

Restaurada






Para explicar la discrepancia entre el tono claramente celeste que se aprecia a simple vista y el resultado del azul marino que determinó el CONICET suele apelarse a que la bandera se ha desteñido. Pero este sería el primer caso milagroso en donde una bandera azul es desteñida a un celeste bien definido. 

Tal argumento parece poco convincente considerando que tenemos multitud de banderas antiguas en donde el azul no se ha desteñido de forma semejante. Por ejemplo, tenemos la bandera francesa del barco Le Genereux:



O tenemos banderas de la época de Rosas, como la bandera argentina tomada por los franceses en Vuelta de Obligado y que se expone en Los Inválidos:



También podemos ver esta otra bandera de la época, del Batallón Restaurador, en la que el azul un poco desteñido no devino en celeste:



Resuelto ese punto y presentado el testimonio, pasemos a otros.



En 1815, Belgrano y Rivadavia son enviados a Europa en misión diplomática, y allí redactan un Memorial y un proyecto de Constitución de para presentar a Carlos IV. En el proyecto de Constitución para el Reino Unido del Río de la Plata, se establece en el artículo 1:

"sus armas serán un escudo que estará dividido en campo azul y plata... su pabellón será blanco y azul celeste".

Belgrano, claramente, replica aquí simplemente la bandera que ya había creado.


Otro testimonio es el del realista José de Obregón y Francos, que en un oficio al director general de la Real Armada, del 14 de julio de 1815, informa que en Buenos Aires:

“se arboló la bandera de independencia, arriando la del Rey (aquélla es: dos franjas celestes y una blanca en el centro, todas horizontales); el 18 de abril de ese año; el inglés Brown, Comandante de las fuerzas marítimas insurgentes, puso aquella mañana un asta en la torre del Cabildo e izó en ella la bandera del oprobio"


El siguiente testimonio son las Instrucciones reservadas que en 1815 firmó el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas para el corso. Allí establece:

"Si se tratare algún combate, se tremolará al tiempo de él el pabellón de las Provincias Unidas del Río de la Plata a saber, blanco en su centro y celeste en sus extremos al largo”

Esta es la primera vez que aparece en la legislación.

Luego vendrá otro testimonio importantísimo para lo que estamos tratando, que es la ley del 25 de julio de 1816, aprobada poco después de declarada la independencia. La misma establece la bandera menor:

“Elevadas las Provincias Unidas de Sud- América al rango de una nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca, de que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, Buques y Fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin decretada al término de las presentes discusiones la forma de Gobierno más conveniente al Territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la Bandera Nacional Mayor”.


Y siguen también dos testimonio sobre el corso. El primero, son las Instrucciones reservadas dadas por el gobierno al armador de la Fragata La Argentina, Vicente Anastasio de Echeverría, el 25 de junio de 1817:

"3° - Si se trabase algún combate se tremolará el pabellón de las Provincias Unidas, a saber blanco en su centro y celeste en sus extremos largos".


El siguiente es el decreto del 2 de enero de 1826 emitido por el gobernador de Buenos Aires Juan Gregorio de Las Heras, en las que establece las instrucciones para el corso marítimo: 

“(…) Que confiere el Gobierno encargado del Poder Ejecutivo Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata a. D... como Armador de Corsario nombrado… para hacer el Corso contra el Imperio del Brasil.

Artículo I.-  Todo buque brasilero mercante o de guerra, será considerado como enemigo de esta República, por lo tanto, podrá hostilizarlo, apresarlo o incendiarlo si fuese posible a menos que condujere a su bordo alguna persona de rango con carácter público del Gobierno del Brasil en cuyo caso le permitirá libremente su viaje.

Artículo II.- Si se trabase algún combate se tremolará el Pabellón Nacional de la República, Blanco y Celeste con un sol en el centro”.

https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/02/el-fin-de-una-centenaria-polemica.html 


Finalmente, hay otros testimonios indirectos, como la bandera del Estado uruguayo establecido por la Asamblea Constituyente de Uruguay, el 19 de diciembre de 1828, claramente basándose en la argentina:

“Artículo único. —El pabellón del estado será blanco con nueve listas azul celeste horizontales…”


O el uniforme de los oficiales de marina, que describe La Gaceta de Bs As el 3 de octubre de 1814:

“casaca azul, botón de ancla, vuelta solapa y forro celeste, pantalón azul, chaleco azul”.

O la condecoración establecida para los vencedores del combate del Bajo de Santa Ana el 19 de diciembre de 1816:

“un escudo de distinción en paño celeste


Todo este cúmulo de testimonios nos muestra que la bandera era celeste, no meramente azul. 

Esto no quiere decir que no haya testimonios que nos describan las banderas como azul y blanco. Las hay, pero son las menos. 

 Tres testimonios de los Anales inéditos de Potosí:

1) “El 27 [de mayo de 1813] en la galería del Gobierno se puso una bandera de color azul a los extremos y blanco al medio con un rótulo que llamaba a todos a las armas...”


2) La jura de la Asamblea del año XIII en Potosí:

“El 8 [de julio de 1813] desde las 5 de la mañana, se formaron las tropas en la plaza y se hicieron muchos preparativos y salvas (…) El general Belgrano llevaba la bandera de color azul y blanco”


3) La salida del Ejército para la batalla:

“El 18 [de septiembre de 1813] salió [desde Potosí] el ejército que aún quedaba aquí del Nº 1, con 1.400 hombres (…) llevaron la bandera de la Patria, entre azul y blanco, con una Cruz al medio, y encima la insignia de la libertad”.


4) Aunque no es la bandera, sin embargo es la banda del Director Supremo, establecido por la Asamblea, se deriva de los colores nacionales:

“39 —Llevará una banda bicolor, blanca al centro y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación”.


5) Beruti replica lo establecido por la ley de 1818, en su entrada del 7 de marzo:

“Se mandó por suprema orden que las banderas de los buques de guerra del estado se pusieran en la forma siguiente: dos fajas atravesadas azules y una blanca en medio, llevando en ésta por divisa un sol dorado, orlado de estrellas de oro, y en las fajas azules iguales estrellas de oro”.


Aunque los testimonios se refieren a banderas distintas, pero por lo menos la segunda es claramente la celeste que usó Belgrano como bandera nacional, como se estableció en los demás testimonios.

Y el quinto testimonio refiere a la bandera celeste, porque la ley no cambió el color, y Beruti refiere constantemente que la bandera es celeste.


Con respecto a las banderas existentes, estas son muy pocas.

Primero, la bandera de la Escuela de San Francisco, ya presentada.

Luego, las dos banderas de Macha, conocida una como bandera de Macha (con los colores blanco-celeste-blanco) y la otra como bandera de Ayohuma (con los colores celeste-blanco-celeste). Sin embargo, no sabemos de cuándo son estas banderas y no hay certeza de que las usara el Ejército del Norte bajo el mando de Belgrano.


La siguiente bandera es la del Ejército de los Andes, que contradice el testimonio del general Gerónimo Espejo que es retomado por los revisionistas. La bandera custodiada en Mendoza es claramente celeste, no azul.



Tenemos también la bandera ciudadana, que fue usada por la división de Cabot durante el cruce de los Andes. Sin embargo, ha de decirse que solamente el escudo parece ser original, y no el paño al que fue luego cosido. Aún así, el escudo sigue siendo celeste.


Originalmente podría haber lucido así, como la reconstruyó Fernando Pedrazzoli:


https://banderasargentinas.blogspot.com/2017/01/las-banderasdivisionales-del-ejercito.html

En la iglesia de la Orden Dominica en Córdoba se encuentra la bandera del coronel Pizarro, cuya identificación es discutida. Pero aún así, la misma es celeste:


(nota: las últimas cuatro imágenes aquí puestas las he tomado del magnífico blog de Miguel Carrillo Bascary, banderasargentinas.blogpost.com. Específicamente, de esta entrada: https://banderasargentinas.blogspot.com/2017/01/las-banderasdivisionales-del-ejercito.html).  

El ilustrador Nicolás Vico ha hecho una imagen de cómo se vería la bandera con su abanderado del regimiento de Caballería de Milicias de Mendoza.

https://www.threads.com/@historicamente_correcto/post/C01YgBLOwjt 



Por último, tenemos la bandera del Regimiento del Río de la Plata, creado en Perú en 1822 por San Martín uniendo los restos de los batallones 7 y 8. Lamentablemente, solo se conserva el escudo; pero tampoco podemos saber el tono usado porque no existe una foto en color del mismo. Existe una sola imagen, en blanco y negro, que Miguel Carrillo Bascary comparte en su blog:


Aun así, el autor nos presenta la reconstrucción hipotética que hizo Celeste Herrera:


https://banderasargentinas.blogspot.com/2018/11/banderas-historicas.html


Hasta aquí las banderas conservadas del periodo.


Si pasamos a la iconografía, esta es más complicada, porque no son tan distinguibles los tonos. Primero, la bandera que aparece en la batalla de fondo del retrato de Belgrano realizado por Carbonnier en Londres, en 1815.





La segunda representación es una acuarela de Emeric Essex Vidal, de una vista del Fuerte de Buenos Aires en 1816.


Aquí la bandera sí parece tener un tono más azul.

Sigue otra acuarela de Emeric Essex Vidal, de la plaza frente a la Recova de Buenos Aires. El color de la bandera parece ser más ambiguo. 


Sigue una litografía de T. E. Brown, de 1819, de Batalla de Maipú. Pero no estoy seguro de cuándo es esta coloreada.


https://banderasargentinas.blogspot.com/2016/07/la-bandera-del-ejercitode-los-andes-por.html

Siguen las pinturas de José Murante. Murante fue un italiano que llegó a la Argentina en 1825 y se enroló en la marina, por lo que luego pintó por experiencia los combates de la guerra del Brasil.
En sus pinturas las banderas tienen un tono azul.

El combate naval de Los Pozos (11 de junio de 1826). 



Batalla de Juncal (8 y 9 de febrero de 1827)


Sigue el retrato icónico de San Martín, hecho entre 1827 y 1829, y que era de predilección del Gran Capitán. En este, el color de la bandera es claramente celeste.


Finalmente, existen una representación de la batalla de Ituzaingó (20 de febrero de 1827), que no tengo establecido de cuándo es ni quién es el autor, pero parece de la primera mitad del siglo XIX. La bandera es claramente azul.




Con todo lo dicho, hemos de concluir que la bandera era originalmente celeste. Solo a partir de la década de 1820 puede verse que empieza a ser representada de un tono azul oscuro.


Luego de todo este análisis, respondemos a los argumentos de los revisionistas.


1) La ley de 1818 aprobada por el Congreso no dice meramente que la bandera tendrá los colores "azul y blanco", sino que serán sus colores azul y blanco "en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados".

La ley no estaba innovando en el color, sino que se sobreentendía que sería el color usado de costumbre. Que, como se vio, era un color celeste. 

La ley lo que hacía era meramente distinguir la bandera menor de la bandera de guerra agregándole un sol pintado.



2) Sobre la bandera de la Escuela de San Francisco, lo hemos tratado anteriormente.

3) Igualmente, el testimonio del General Gerónimo Espejo con respecto a la bandera del Ejército de los Andes.

4) También tratamos sobre el color de la escarapela. 

5) A la suposición de que el color de la bandera viene del azul del escudo de Buenos Aires. Sostener esto es innecesario, porque los colores de la bandera están tomados de la escarapela, que ya vimos que es celeste.

Aún así, la suposición parece no proceder, porque si nos basamos en el escudo del Estandarte Real que se confeccionó en 1789, el azul del mar es claramente más oscuro que cualquier bandera o escarapela del periodo. 



Y si nos basamos en reconstrucciones, la que se hace de una banderola de los Dragones de Bs As tiene un tono celeste para el cielo antes que tener azul.




6) Al argumento de la heráldica, hemos de decir que la heráldica es la ciencia de los escudos, no de las banderas. Estas son estudiadas por la vexilología.

7) Finalmente, el argumento de las banderas de la libertad civil y la del regimiento N° 7. 

A la primera, decimos que esta no es propiamente una bandera nacional. Es, más bien, una bandera con el escudo sobre un fondo blanco. Como los escudos sí siguen las reglas del la heráldica y aquí no suele usarse el celeste sino el azul, sí es entendible que al pasarse el escudo a una bandera se respetara el tono azul del original. Por eso el mismo Belgrano, en el proyecto de Constitución monárquica de 1815 establece, como hemos referenciado, que el escudo del reino deberá ser de campo azul y plata. Sin embargo, cuando habla de la bandera dice específicamente que debe ser blanco y azul celeste, no meramente azul.

También debe entenderse que esto no aplica estrictamente en todos los casos. Así, por ejemplo, para la bandera del Ejército de los Andes, para mantener la coherencia cromática entre el paño y el escudo, ambos tienen el mismo tono celeste. Y de igual modo es de un tono celeste el escudo de la bandera ciudadana.

Además, el mismo Beruti nos señala que el color del escudo usado por la Asamblea del año XIII era celeste, en referencia a la bandera nacional. Y si uno mira el escudo usado por la Asamblea, es evidente que su tono es más celeste que azul. Basta comparar la imagen de abajo con las dos banderas alegadas en la objeción.




Creo que he fundamentado suficientemente que el color de la bandera era originalmente celeste y que he respondido a los argumentos revisionistas.