viernes, 12 de junio de 2026

 Pablo, si le das "me divierte" a mi comentario, me imagino que igualmente te divierte lo que decían los Padres de la Iglesia.


San Ignacio de Antiquía:


San Ireneo de Lyon:

 “Para todos aquellos que quieran ver la verdad, la Tradición de los Apóstoles ha sido manifestada al universo mundo en toda la Iglesia" (Contra los herejes, libro III, cap. 1, 3).

 “Siendo, pues, tantos los testimonios, ya no es preciso buscar en otros la verdad que tan fácil es recibir de la Iglesia, ya que los Apóstoles depositaron en ella, como en un rico almacén, todo lo referente a la verdad, a fin de que cuantos lo quieran saquen de ella el agua de la vida (Ap. 22:17). Esta es la entrada a la vida. Todos los demás son ladrones y bandidos (Jn 10:1.8-9). Por eso es necesario evitarlos, y en cambio amar con todo afecto cuanto pertenece a la Iglesia y mantener la Tradición de la verdad" (Contra los herejes, cap. 1, 4, 1)


 “El hecho es que, entre ellos (los herejes) no se encuentra ni iglesia ni doctrina instituida. Porque antes de Valentín no hubo valentinianos, ni antes de Marción marcionitas. No existían en absoluto las demás doctrinas perversas que arriba describimos, antes de que sus iniciadores inventaran tales perversidades. (…) Todos éstos se levantaron en su apostasía contra la Iglesia, mucho tiempo después haber sido constituida” (Contra los herejes, Libro III, cap. 1, 4,2-3).


“Porque todos éstos vinieron mucho después de los obispos, a los cuales los Apóstoles encomendaron las Iglesias (...)  La predicación de la Iglesia es sólida y verdadera, en la cual se manifiesta uno y el mismo camino de salvación en todo el mundo. (…) Porque en todas partes la Iglesia predica la verdad, y es el candelabro de las siete lámparas (Ex 25:31.37) que porta la luz de Cristo.

 Cuantos abandonan la predicación de la Iglesia… Porque tales son los herejes (…). Es, pues, necesario huir de sus enseñanzas y estar cuidadosamente atentos para que no nos dañen, refugiarnos en la Iglesia para educarnos en su seno y alimentarnos con las Escrituras del Señor. La Iglesia ha sido plantada como el paraíso en el mundo” (Contra los herejes, libro V, cap. 2, 5.7).


"[E]n la Iglesia universal se conserva la única y misma fe en todo el mundo” (Contra las herejías, libro I, cap. 1, 5).


San Clemente de Alejandría:

 San Clemente de Alejandría

“La Iglesia terrestre es imagen de la del cielo, por eso pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo” (Stromata, libro IV, 66.1).

“106.3. En efecto, puesto que [los herejes] han construido asambleas humanas posteriores a la Iglesia católica, no se necesitan muchas palabras” (Stromata, libro VII, 106.3).

“Siendo así las cosas, es evidente que las más antiguas herejías han provenido de la más anciana y verdadera Iglesia, y además las que han venido después en el tiempo han innovado falsificaciones.

Por cuanto se ha dicho pienso que resulta claro que la verdadera Iglesia es una, que es la realmente antigua, y en ella están inscritos los justos conforme a la intención [de Dios] (…). Puesto que Dios es uno, y uno es el Señor, también por eso lo más honorable es alabado en virtud de su unidad, al ser imitación del único principio. Ciertamente a la naturaleza del que es Uno se encuentra ligada la Iglesia única, que es obligada a desgajarse en muchas herejías.
Así, por esencia, por concepto, por principio y por preeminencia afirmamos que es una la Iglesia antigua y universal, constituida en la unidad de la fe (Ef. 4:13) única…” (Stromata, libro VII, 107.2-5).

Iglesia, que, por lo demás, es perfecta gracias a la cabeza del rey” (Pedagogo, libro I, 22.3).


San Cipriano de Cartago:

"Si un hombre no se aferra a esta unidad de Pedro, ¿se imagina que todavía tiene la fe? Si abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual se edificó la Iglesia, ¿todavía confía en que está en la Iglesia? Esta unidad debemos mantenerla y mantenerla firmemente, especialmente nosotros los obispos que presidimos la Iglesia, a fin de que podamos aprobar que el episcopado mismo sea uno e indivisible"(La unidad de la Iglesia, I, 4-5).


"La esposa de Cristo no puede ser adúltera; es incorrupta y pura. Conoce un solo hogar; guarda con casta modestia la santidad de un solo lecho. Nos guarda para Dios. Designa a los hijos que ha engendrado para el reino. Quien se separa de la Iglesia y se une a una adúltera, se separa de las promesas de la Iglesia ; ni quien abandona la Iglesia de Cristo puede alcanzar las recompensas de Cristo . Es un extraño; es profano; es un enemigo. Ya no puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la Iglesia por madre. Si alguien que estaba fuera del Arca de Noé pudo escapar , también podrá escapar quien esté fuera de la Iglesia . El Señor advierte, diciendo: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.  El que rompe la paz y la concordia de Cristo , lo hace en oposición a Cristo; Quien reúne a otros fuera de la Iglesia , dispersa la Iglesia de Cristo . El Señor dice: « Yo y el Padre somos uno»  (Juan 10:30) . Y también está escrito del Padre , del Hijo y del Espíritu Santo : «Estos tres son uno»  (1 Juan 5:7) . ¿Acaso alguien cree que esta unidad, que procede de la fuerza divina y se manifiesta en los sacramentos celestiales , puede dividirse en la Iglesia y separarse por la ruptura de voluntades opuestas? Quien no sostiene esta unidad, no sostiene la ley de Dios, no sostiene la fe del Padre y del Hijo , no sostiene la vida ni la salvación" (Ídem I, 6).


San Agustín de Hipona:

"Hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia católica incorrupta"

(Réplica al gramático Cresconio, Libro I, 29, 34).


"Ciertamente predica otro evangelio quien afirma que la Iglesia desapareció del resto del mundo y que permanece solamente en África, en el partido de Donato. Por consiguiente, sea anatema"

(De la unidad de la Iglesia, 13, 32).


"Afirmáis que la Iglesia ha desaparecido del orbe de la tierra (...) y que sus reliquias han quedado en el partido de Donato como en el grano separado de la cizaña y de la paja. Contradecís a todas luces a Cipriano, quien afirma que ni los buenos perecen en la Iglesia por mezclarse con los malos, ni los mismos malos pueden ser separados de la mezcla con los buenos antes del tiempo del juicio divino" 

(Réplica al gramático Cresconio, Libro II, 37, 46).


"Sabéis que la Iglesia se esparcirá por todas partes y crecerá hasta la cosecha. Tenéis una ciudad de la cual dice el mismo que la fundó: No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ella es conocidísima no en alguna parte del orbe, sino por todo él. Ella sufre alguna vez tempestades pasajeras aun en sus granos, de tal suerte que en algunos lugares no se los reconoce, aunque allí estén ocultos. Y no puede fallar la palabra divina, según la cual crecen hasta la cosecha"

(De la unidad de la Iglesia, 25. 72)





Nicolas de Constantinopla


Pro divina lege ducens piæ majestatis tuæ jussa,

quando etiam reapse justa sunt et digna, quæ

studiose servenlur, coronate divinitus sancteque

domine mi, et præpotens ac sublimis imperator

noster, posteaquam accepi datum ad oblatas ma-

jestati tuæ preces a religioso Ancyræ metropolitano

Niceta sacrum rescriptum, per sigillum cereuin

puniceasque propriæ manus litteras idonee muni

tum, quo hæc continebantur : « Sanctissimus

• dominus meus et universalis patriarcha, una

« cum sacra synodo, quæ ad urbem est, ac præ-

■terea cum ordinis senatorii magistratibus, quos

« requisivisti, causam hanc audiat, eique finem « imponat, legibus et canonibus consentaneum, « nihil eum impediente scripto, quod prius a majestate mea factum est: atque ubi hæc causa • pervestigata fuerit, majestati meæ scribat, a qua « quod opus facto fuerit, curabitur. Mense Augusto, « indictione vi : » pro mea virili operam dedi, ut divino huic mandato satisfacerem. Ideoque arcessitis viris senatoriis, qui mecum exercendo 



examini destinati erant, et synodo, quæ tunc ad urbem erat, congregata ; concilium est coactum.

 Cumque jamjam habitura principium esset indagatio, quiddam inopinatum præter exspectationem contigit; cum clerici sanctæ magnæque Dei Ecclesiæ sponte sua subito seditionem commovissent tantam, ut ne quidem palerentur omnino de re consideranda investigationem proponi, sed plnribus horis concilium frustra laboraret, nec accipientibus ecclesiasticis causæ disceptationem, nec eliam rejicientilus. Tantum clamor quidam promiscuus erat, elquod vehementer feriret aures, indiscretus adeo quidem, ut etiam præconibus sacris obscurum clamorem compescentibus, et sim lentium indicentibus, minime voces cohibitae fuerint, Quo ego animadverso cum iis, qui mihi dati erant investigandæ rei socii, quod tempus frustra conteri nollemn, concionem dimisi, et in alterum diem venire jussiparatos, eaque secum afferentes, adjumenta, quibus se superiores evasuros putarent: penis et exsecrationibus diris maximeque horrendis (ut equidem arbitrabar) implicans eos, qui postridie ausuri essent tumultuari, aut quid quam proloqui, vel ex usu, vel ex gratia, vel alio affectu, quod publice vel privatim eos tangeret, atque ad violationem contemptumque sacrorum canonum, et mendacio stabiliendo faceret. Ventum ergo postridie, jamque rursus ecclesiastici aderant ad instandum, etiam cum rei essent. Nec jam ut interrogarentur, exspectabant; sed mox omnia complebantur indecora facie rerum ac perturbatione, majorque confusio erat in altero, quam in priore concilio. Quamobrem denuo concionem solvi, et  exainen sustuli ; cum jussissem, ut exponendæ causæ duo vel tres e quolibet ecclesiasticorum ordinum seligerentur, qui rotunde rem proponere nossent, ac tum loquendi, tum audiendi modum recte tenerent. Simul edixi, sacros adducerent canones, si quos haberent contrarios iis, qui ab adversa parte proferentur, aut aliajurium adminicula:nultitudinem interim promiscuamque turbam cohibentes, quæ non ex æqui et boni ratione, sed vi causam disceplet, ipsumque auditorium turbet Itaque rursus instituta concione tertio, convenerunt universi de quibus dictum, jamque apertas et erectas ad auscultandum aures habebant, quod aliquid rei splendide ac præclara se audituros putarent. Verum nihil usquam erat tale, sed merus omnino tumultus, et strepitus, et incitatus animorum impetus, et populus iterum more bacchantium furentes ostentans oculos, et multorum verborum ceu prius etiam acciderat, vana consumptio. Tandem post multas diei horas, elsero jam vespero, quod eis ita visum esset, prolata est in medium venerabilis aurea bulla sacratissimm majestatis tuæ, majori concessa Ecclesis, cum de aliis quibusdam diversus capitulis, tum de quæstione proposita complectens hæc ad verbum: 

• Quicunque vero episcopatus jamdudum evecti sunt ad metropolium sublimitatem, vel si episcopatus ad archiepiscopatuum, aut metropolium dignitatem ascenderunt: manebunt et ipsi eadem  in dignitate ac gradu, nec eos quisquam ad infe riorem rediget locum, sed habere debebunt hoc jus, ut innovari nequeant, quemadmodum et sancitum est et obtinuere; nisi forte beneficium ejusmodi ceu temporarium, et personis circumscriptum, ab aliquo eis imperatore concessum sit.

"Præter hanc vero sacram bullam auream, insinuatum est etiam scriptum constitutæ divinitus majestatis tuæ, jus dicentis unter indicatum religiosum metropolitanum Ancyra, ac reverendissimum chartularium, atque nonnullos e majore Dei, Ecclesia, decessoris nostri jussu, missos ob causam propositam, quod quidem secundum majorem Ecclesiam pronuntiat.

Cumque tum hæc ipsa, tum longitemporis dura-tionem, instar alicujus teli objicerent: negabant abrogandam rem quæ tanto jam temporis inter-vallo ex longa minimeque interturbata consuetu-dine obtinuisset. Quæ cum ad tollendos canones nobis haud sufficere visa fuissent, ipsique metro-politani permoleste ferrent tam alienas a ratione contradictiones ecclesiasticorum; ac vicissim ac-clamarent ecclesiastici, et ad sacrum imperato-rium tribunal provocarent, nec prius se causam suam actures asseverarent, nisi hæc abrogata fuis-sent: suspensa denuo fuit quæstio, tuæque ma-jestatis examini reservata. Ut autem sacra quoque majestas tua cognoscat, non ob nullum pretium operæ nobis hoc datum fuisse mandatum, nec obi-ter aut negligenter tractatum, visum est medio-critati nostræ, omnem librum sacrum (si fieri pos-set) evolvere, sacrosque canones universos curiose perquirere. deque his ejus, quo de rgitur, intel-ligentiam percipere, postque cognitionem hanc, scripto exhibere divæ majestati tuæ quæ inventa essent. Quæ sane recensenti a principio ad finem usque..... ut et singuluis et particulatim propositis juribus cujusque partis instructa tua majestas æquissima et incorrupta, certo cognoscat religio-sos metropolitanos, qui de his litigant, non de re-bus iniquis contendere. Quapropter audi, quæso, serenissime imperator. Qum multi canones inme-dium allati fuissent multique libri sacri reper-tum ex eis est, uti deinceps indicabitur, multos sacros ac divinos canones, legesque civiles, et acta sanctarum universalium synodorum vetare, ne ad metropolium sublimitatem episcopatus evebantur: cum ordinem singulis modumpue statuant, nec ulli rerum fines transilire, vel appetere non convenien-tia, permittant. Atque uti minime producentis omnibns orationem prolixiorem faciens, sacris au ribus tuis molestus sim, saltem prolatis in medium majoris momenti canonibus et ex quibus solis elu-cescere vcritas poterit, cæteros omittam. Cum pa-triarcha quidam Antiochenus olim ordinationem ecclesiarum Cypri sibi vindicaret, deque hoc in sancta et universali tertia synodo quæsitum fuisset: sententia divorum Patrum edita est hujusmodi, sicuti canon eisdem septimus declarat:


Rem quæ novo more præter leges ecclesiasticas, et sanctorum Patruin canones admittitur, omniumque libertatem tangit, nuntiavit religiosissimus episcopus Reginus, eique adjuncti reverendissimi episcopi provinciæ Cypriorum, Zeno Atque Evagrius Unde.cum morbi communes majoris curationis egeant, ut qui majus quoque damnum ferant, præsertim si neque mos antiquus accesserit, ut episcopus urbis Antiohenæ ordinationes in Cypro faciat, quemadmodum per libellos et orationes suasdocuere viri reverendissimi, qui concilium hoc nomine adierunt; immunitatem ab omni habebunt injuria et violentiosanctorum ecclesiarum, quæ in Cypro sunt, præsides, secundum canones sanctorum Patrum, et antiqnam consuetudinem, per seipsos ordinationes reverendissimorum episcoporum facientes.  Idem vero et in aliis diœcesibus provinciarum, quæ ubique sunt, observabitur: ut nullus religiosissimorum episcoporum provinciam alienam,  quæ olim et ab initio ejus, vel antecessorun ipsius manu non fuerit, occupet. Qninetiam si « quis occupaverit, et sibi subjecerit, adhibita, vi, restituat eam, ne Patrum canones violentur, nec sacri muneris prætextu, potestatis mundanæ fastus irrepat, neve nobis haud observantibus libertatem eain paulatim amittamus, quam nobis largitus est per sanguinem suum Dominus noster Jesus Christus, omnium liberator Ille mortalium. Placuit ergo sancto et universali concilio, ut cuique provinciæ pura serventur et inviolata jura, quæ a principio etjam olim habet, secundum consuetudinem priscam: metropolitano quolibet licentiam habituro, ut copias actorum suam in securitatem accipiat. Quod si quis sanctionem pugnantem cum iis, quæ modo decreta sunt protulerit, eam irritam essa debere placuit huic universo sancto et universali concilio. Et hoc quidem decretum fuit a sancto tertio concilio.

Cum eidem preccs essent oblatæ ab Eunomio quodam, sanctæ Nicomediensis ecclesiæ præside, Dadversus Anastasium Nicænæ pontificem ecclesiæ, qui Basinopolitanum episcopatum per surreptioinussonet pontosenquod hand its pridem dicta civitas Nicæna per Valentinianum et Valentem imperatores ad metropolis ordinem evecta fuisset, qui recens ad imperii regii culmen in ea fuerant elati : exclamante Eunomio,injuriam sibi τὸ fieri: perquisivit rem sancta synodus, iis etiam præsentibus senatoriis magistratibus, qui nomine Marciani Augusti concilio intererant: quodque sic opus esset facto, decretum imperatorium, quo dicta Nicæna civitas ad metropolis sublimitatem evehebatur, perlectum fuit; quod in hanc perscriptum erat sententiam :

Imperatores, Cæsares, Valentinianus et Valens pii, felices, perpetui augusti, victores, Nicænis. Licet studium nostrum jam inde manifestum et conspicuum factum sit omnibus, ex quo imperii culmen,et reipublicæ gubernacula voluntate Numinis suscepimus: tamen præter hæc referemus etiam ad felicitatis ipsius initium, quod civitas vestra referta mortalibus et exsultans ob felicitatem nostram, gaudii lætitiæque causam universo populo præbuit. Quare cum metropolis olim appellata fuerit, idque leges antiquæ contineant: eadem, quæ Nicomedienses, nobis sancientibus, consecuti sunt, quin inconcussa rataque mansura sint, et in posterum augenda quoque civitati vestra, nullum esse dubium potest. Duret igitur in perpetuum hæc consuetudo, et civitas vestra metropolis sit : ea consuetudine, quæ in processione Bithyniarchæ servatur, permanente. Nam nemo quid aliis adimit. Augescat,ila volente Numine, civitatis vestræ dignitas. Ideoque læti vota duplicate, atque ob ea gaudete, quæ honor ipse vobis largitus est, omni deinceps ambiguitate cessante : considerantes, quo pacto aterna mansuetudo et providentia vobis ex sanctionibus nostris obtigerit.

ff

Et hæ quidem illæ fuerunt imperatorum litteræ, Nicanis concessæ. Cum autem eas indigne (velut apparet) tulissent Nicomedienses, edictum aliud eorumdem imperatorum pro Nicomediensibus factum fuit, ex episcopi Nicomediensis petitione: quod ipsum quoque lectum fuit in synodo, hanc perscriptum in sententiam :

 Valentinianus, pius, felix, augustus, Nicomediensibus salutem. Consuetudo velus, quæ circa privilegia vestræ civitatis jam olim obtinet, servabitur.Non enim incrementum honoris Nicænæ civitatis juri vestro potest officere, quandoquidem hoc ipso Nicomediensis urbis augetur dignitas, quod illa secundo consistens loco, nietropolis appellatione vocetur. Illustrissimi præsides, qui nomine Marciani augusti concilio intererant, dixerunt : Neutræ ex his sacris Litteris de episcopo loqunutur, sed ambæ civitatibus honorem largiuntur. Et sacræ Litteræ divæ memoriæ Valentiniani ac Valentis, quæ tum temporis Nicenorum civitati jus metro policum tribuebant, peculiariter præcipiunt, ne quid aliis civitatibus adimatur. Et sanctorum apostolorum canon de uno métropolitano per quamlibet provinciam loquitur. Quid igitur sancta e synodo de hoc videtur? Exclamavit sancta synodus. Canones rati sunto. Canonibus satis fiat. Atticus, religiosissimus episcopus Nicopolis an  tiquæ Epiri, dixit: Canonis hæc verba sunt : Ut in unaqualibet provincia metropolis episcopus auctoritatem habeat, atque is ipse constitnat omnes, qui sub eadem provincia sunt, episcopos. Et hac canonis mens est. At Nicomediensi episcopo, quoniam hæc urbs a priscis sæculis est metropolis,hoc ipsum debetur, ut omnes episcopos qui ejus provincia continentur, ordinet. Sancta synodus dixit : Hæc omnes volumus. Hæc ubique rata sunto.Hæc placent universis. Joannes et Constantinus, patricii, cæterique religio-sissimi episcopi Pontica diocesis, dixerunt : Canones unum illum agnoscunt metropolitanum qui antiquior est. Adeoque manifesto patet, ad religiosissimum Nicomediensem episcopum pertinere ordinationes.Quandoquidem hæ leges, id quod etiam vestræ constat magnificentiæ,nomine duntaxat metropolis Nicætam civitatem cohonestarunt: cujus antistites episcopis provinciæ cæteris honore solo præfertur: sancta synodus dixit: Hi canonice rem exposuerunt. Recte rem exposuerunt. Omnes eadem dicimus. Εt rursun canones rati sunto. Canonibus satisfiat. Quibus ita communiter approbatis, conclusionem intua lere præsides, atque sententiam hujusmodi: Auctoritatem metropolitani in Ecclesiis Bithyniæ religiosissimus Nicomediensis episcopus habebit,  Nicæno metropolitani duntaxat honorem obtinente, nihiloque minus ad imitationem cæterorum provinciæ episcoporum, Nicomedieusi subdito. Nam hoc ita sacra visum est synodo. »


Hoc eadem sancta synodus secuta decretum, canonem duodecimum dictavit, prohibentem, ne una provincia_scindatur in duas, neve metropolitani duo in una provincia sint. Simul abdicationem episcopo comminatur in posterum, qui circumcursitando per apicem sacrum id tentaturus sitconsequi : sanciens, ut is episcopus, qui ab imperatoria potestate jus metropoliticum jam nactus sit, honore duntaxat fruatur, salvis et integris veræ metropoli suis juribus. Ejus canonis hæc verba sunt :

 Pervenit ad nos, quosdam præter ecclesiasticas leges ad eos, qui rerum poliuntur, accurrisse, perque pragmaticas sanctioncs unam provinciam in duas divisisse. Quo fiat ut in eadem provincia duo sint metropolitanii. Decrevit ergo sancta synodus, in posterum ab episcopo nihil tale tentandum. Quippe qui hoc molietur, gradu suo excidet. Quæcunque vero civitates per imperatorias litteras metropolis nomine cohonestate fuerint, honoris duntaxat fructum percipiant, una cum episcopo, qui cujuslibet civitatis Ecclesiam regit; salvis scilicet veræ « metropoli suis juribus. Atque his assensus est eliam Marcianus imperator hoc sacro edicto cundito. Eum,qui cuicunque civitati, vel jamdudum exsistenti,vel mnodo conditæ,jus episcopatus sui, vel aliud quodpiam privilegium adimit, etiam imperatorio permissum infamia notat hæc constitutio, bonorumque publicatione multat, ipsum etiam conatum improbans. »

Excipit autem sitas in Scythia provincias et Leontopolim Isauria. Lex item exstat alia, cujus hæc verba sunt :

"Firma sint ecclesiastica privilegia universa. Itemque rursus alia. Sacros canones non minus, quam ipsas leges valere,leges volunt. Et quod canones prohibent, id etiam prohibent leges. »

Et hæc quidem sufficiunt ad probandum, non

duos metropolitanos in una esse provincia,sed tem-

pore priorem,itemque jam pactos metropolitanos, η

honore duntaxat aliis episcopis praestare, cæteros "

qui subditos ei, qui reapse metropolitanus est;

deinceps vero, cum ipse rei conatus etiam prohim

beatur,episcopum id ausum facere, gradu suo de-

jici : nullum denique privilegium ex iis, quæ prius

alicui adhæserunt episcopatui,a quoquam adimen-

dum. Quod autein non fas sit ea, quæ concernunt

episcopos, secundum sacram sanctionem pragma-

ticam procedere, sed juxta Patrum duntaxat de-

terminationes, quos et canones vocant : id ex

aliasanctæ hujus universalis quartæ synodi actione

percipi potest. Nam cum civitas Berylus metropoli-

ticum jus impetrasset ab eo Theodosio prin-

cipe (24 25),qui ad discrimen illius majoris,minor

dicitur, Eustathius, ejus urbis episcopus, illa con-

cessione metropolitici juris elatus, adversus Pho- "

tium metropolitanum Tyri, quæ Phonicum metro-

polis est, insurrexit : cumque duos quosdam ei

subjecios episcopos, veluti metropolitanus depo-

suisset, et ad presbyterorum gradum detrusisset,

alios ordinavit. Quod minime ferens Photius, ad

sanctam synodum sese contulit. Ac lite mota,

sententiam secundum se pronuntiatam tulit, cum

nihil Eustathio Berytensi profuisset, quod impera-

toriis se litteris munitum diceret, quæ sibi po-

testatem ejus rei facerent. Non enim attendebat

iis synodus,quæ ab ipso dicebantur; sed in examine

causa,cum praesides, synodum prius disertis hisce

verbis interrogassent : Placuit orbis sacralissimo

« domino,ne secundum sacras epistolas, aut san-

« ctiones pragmaticas,episcoporum negotia proce-

♥ dant,sed juxta Patrum canones. Dicat ergo sancta

< synodus,an fas sit, ut per sacram pragmaticam san-

« ctionem alterius jura Ecclesiæ alii rapiantepiscopi?

‹ Sancta synodus respondit.Adversus canones nihil

« pragmaticum valebit. Canones Patrum rati sunto.

* Cumque præsides iterum dixissent: Jam tempus

• est, ut a synodo erudiamur,an fas sit, ut secun-


Ya paro acá porque no termino más. 

https://scholarios.graeca.org/pgfront/index.html?vol=119&page=877

miércoles, 10 de junio de 2026

Tradiciones de Santiago, hijo de Alfeo

 


Martirio de Santiago, hijo de Alfeo

https://dn790000.ca.archive.org/0/items/contendingsofapo02budguoft/contendingsofapo02budguoft.pdf

And it came to pass that, when James the Apostle was coming into Jerusalem to preach therein the Holy Gospel, and all the wonderful things of the Divinity [of Christ], so that all those who heard thereof from him might believe in God with a pure heart, and obtain salvation, he meditated within himself, and said, "How shall "these people hearken unto [these words] from me and "believe?" Then he came into the synagogue wherein the multitudes were gathered together, and there were very many Jews sitting there, and he began to tell the A. fol.ggb.story [of the Gospel] among | them all, with great joy and gladness, and he | multiplied his words and revealed without fear. And he testified concerning the Only Son of God, tlie Word of Life, the Lord of all the world, Jesus Christ, Who is the Son of God in very truth, for He existed with the Father before all the world, and He was with the Father and the Father was in Him, and He was the Word, even as it saith, "Let US make "man in Our own image and likeness."' It is He Who dwelleth in heaven, and it is He Who existeth with His Father, and He sitteth upon the chariots [Page 224] of the Cherubim and of the Seraphim who praise Him. It is He Who [sitteth] at the right hand of the Majesty in the heights of heaven. It is He Who was carried in the womb of the Virgin Mary. It is He Who is the God Jesus Christ, to Whom the Virgin Mary gave birth. It is He Who is the Lord, Who rose from the dead.

These are the words which the Apostle spake in the ^°°*" . . col. I. midst of the multitudes who were gathered together, and he was afraid of no man. And he was testifying con- cerning the I birth of the only Son of God, and His Death, B. fol. and His Resurrection, and His Ascension to His Father *^°** col. I. in heaven, and he taught all the people who were to- gether there the faith [which] is in Christ. And it came to pass that, when the multitudes heard the words of the Apostle, they became exceedingly angry with the anger which is of Satan, who was with them against the Apostle of God Jesus Christ, and all the people were seeking after his blood. Then those who had heard his speech laid hold upon the blessed Apostle, and they brought him before Claudius the king, and they set up against him lying witnesses who said unto the king, "This is the "man who corrupteth [men], and who goeth round about "in the provinces and in the cities and saith unto the "people [thereof], 'I am a servant of Jesus Christ,' and he "preventeth them from being subject unto the king." And wlien the king | heard these things concerning | the blessed Apostle he commanded them to stone him with stones until he died, and the Jews (may God curse them!) stoned him with stones, even as the king had commanded tliem. In this wise did the martyrdom of the blessed Apostle, James the son of Alphaeus, take place, on the tenth day of the month Yakatit;' and he was buried by the sanct- uary in Jerusalem.

martes, 9 de junio de 2026

¿Santiago el justo, el hermano del Señor, y Santiago hijo de Alfeo, el Apóstol, son la misma persona?

 Argumentos por la positiva.

Argumento 1. Santiago, el hermano del Señor, es considerado Apóstol por San Pablo (Gál 1:19).

Y Pablo usa el término Apóstol en un sentido restringido, distinguiendo claramente lo que es ser Apóstol de otras cosas como profeta, maestro u obispo (1 Cor 12:28).

Pero solo hay dos Apóstoles llamados Santiago: uno es hijo de Zebedeo y otro es hijo de Alfeo. Y por el siguiente argumento, habría que concluir que el hermano del Señor es el hijo de Alfeo.


Argumento 2. Santiago es parte de los hermanos del Señor, que consisten -hasta donde sabemos- en Santiago, José, Simón y Judas (Mt 13:55, Mc 6:3).

Pero los Evangelios también nos señalan que existe una María que es madre de unos tales Santiago y José (Mt 27:56, Mc 15:40, Lc 24:10), y que de alguna manera está emparentada con la Virgen María y con un tal Cleofás, sea su padre o su esposo (Jn 19:25).

Hegesipo nos informa que "Algunos de estos herejes, en efecto, presentaron una acusación contra Simeón, hijo de Clopas, por pertenecer a la familia de David y ser cristiano".

Y también: "aquel que descendía de un tío del Señor, el mencionado Simeón hijo de Clopas".

Y también: "Los Evangelios mencionan a María, hija de Clopas, quien, como ya hemos demostrado, era su padre."

Cleofás, pues, es tío del Señor, y padre de un Simeón o Simón y de María. Simón sería primo de Jesús.

Pero a la vez, Judas dice ser hermano de Santiago (Jd 1); y tenemos que un Apóstol es "de Santiago" (Lc 6:16).

Hay que decir, a su vez, que los Apóstoles Santiago, Judas y Simón siempre suelen aparecer juntos como grupo en las listas de Apóstoles.

Esta gran coincidencia de nombres entre los hermanos de Jesús, los Apóstoles, personajes evangélicos y otros parientes del Señor no parece que pueda explicarse satisfactoriamente apelando a que son todas personas distintas. Parecería así que hay una multiplicación de personas sin ninguna necesidad. Y no habría que multiplicarlas si no tenemos buenas razones para ello.


Para hacer coincidir todos estos datos, parecería mejor plantear que Santiago, hermano del Señor, es hijo de Alfeo y María Cleofás, al igual que Judas y José.

Estos parecen ser llamados hermanos del Señor por ser sus parientes, siendo la relación que Cleofás es hermano de José, identificándose con Alfeo o como padre de María Cleofás.

María Cleofás, así, sería o cuñada o sobrina de José, padre de Jesús.


Argumento 3. Lucas solo registra a dos Jacobo (Hch 1:13): el hijo de Zebedeo y hermano de Juan, por un lado, y al hijo de Alfeo y hermano de Judas y José por otro lado. 

Lo cual es extraño que haga esto si había otro Santiago igual o más relevante, al punto de ser considerado de modo excelente el “hermano del Señor”. Ni siquiera lo indica cuando habla del segundo Santiago que fue conocido por Pablo, lo cual habría sido necesario para evitar la confusión con el Santiago hijo de Alfeo.

Si uno lee Hechos, efectivamente parece que solo hay dos Santiagos, y que muerto el hijo de Zebedeo y hermano de Juan, el otro Santiago que queda es el hijo de Alfeo.


Argumento 4. La tradición parece conocer solo a dos Santiagos. A pesar de que a veces suelen ser muy confusos en lo que dicen, diciendo que Santiago hermano del Señor es hijo de José, sin embargo en otros momentos parecen ignorar que haya tres Santiagos: Los dos Apóstoles y el hermano del Señor.

Eusebio, citando a Clemente, dice:

"5. En efecto, había dos Santiagos: uno, el Justo, que fue lanzado desde el pináculo del templo y azotado hasta morir con un garrote batanero, y el otro, que fue decapitado. Igualmente Pablo menciona a Santiago el Justo cuando dice por escrito: «Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor»."

¿Cómo es que había solo dos Santiagos, si tendría que haber tres por lo menos: dos Apóstoles (uno el hijo de Zebedeo y hermano de Juan; y otro el hijo de Alfeo) y el hermano del Señor?


De igual modo, el Pseudo-Hipólito, aunque distingue explícitamente a Santiago hermano del Señor como un discípulo y a Santiago hijo de Alfeo como un Apóstol, sin embargo a este último le atribuye la muerte del primero:

Y Santiago, hijo de Alfeo, cuando predicaba en Jerusalén, fue apedreado hasta morir por los judíos, y fue enterrado allí junto al templo.

¿Por qué tal confusión abismal, si era tan evidente la distinción entre ambos Santiagos?


De igual modo, buscando tradiciones de los Apóstoles, uno solo encuentra tradiciones tempranas de todos estos menos de Santiago hijo de Alfeo, y en cambio se encuentran tradiciones de Santiago el justo.

Hay tradiciones, Evangelios y Hechos apócrifos de Pedro, Tomás, Andrés, Bartolomé, Felipe, Matías, Judas Tadeo, Juan y hasta un Pseudo-Mateo, y apócrifos de Pablo y Nicodemo y hasta de María Magdalena. Sin embargo, hay una ausencia total de Santiago hijo de Alfeo. 

¿Por qué de Santiago hijo de Alfeo no se encuentran historias o relatos, y sí se encuentran del resto de los Apóstoles y de Santiago el justo?

La única información adicional que pude encontrar de Santiago hijo de Alfeo es lo que señala el Pseudo-Hipólito que, como vimos, lo que hace es atribuirle la muerte de Santiago el justo. Pero después de eso, Eusebio no dice nada de él, y el Pseudo-Doroteo de Tiro directamente lo omite como Apóstol. Para ese autor directamente Santiago hijo de Alfeo parece que no existió, y en cambio llena la lista de Apóstoles con Judas de Santiago, Simón llamado judas y Simón el Zelote.

Hay también un breve martirio de Santiago hijo de Alfeo que, otra vez, solo le atribuye la muerte de Santiago el Justo.

Esto puede verificarse en parte, por ejemplo, aquí: https://www.nasscal.com/e-clavis-christian-apocrypha/


Argumentos por la negativa.

Argumento 1. Santiago el justo es hermano de Jesús y por tanto hijo de José, mientras que Santiago el Apóstol es hijo de Alfeo.

Argumento 2. La identificación entre Santiago el justo y Santiago el Apóstol se basa en asumir una serie de relaciones parentales que es poco probable, y que es más probable que refieran a personas distintas. En especial, cuando se asume que María de Cleofás es hermana de la Virgen María (ilógico que dos hermanas tengan el mismo nombre; es más probable que la hermana de la Virgen María sea Salomé), que Cleofás es Alfeo (una suposición gratuita) y que el "Josés" hijo de María y hermano de Santiago es el hermano de Jesús llamado "José".

Argumento 3. La Escritura distingue a los hermanos del Señor, por un lado, y a los Apóstoles, por otro. Santiago el justo está incluido en el primero y Santiago el hijo de Alfeo en el segundo.

Argumento 4. Existían muchas personas que compartían los mismos nombres, y por eso cada uno se distinguía con algún agregado. En el caso de un Santiago fue el “hermano del Señor” o “el justo”; sin embargo, el hijo de María y hermano de José fue otro llamado “el menor”; y quizá otro fue llamado "hijo de Alfeo". Finalmente, otro se lo llamó "hijo de Zebedeo", que era el hermano de Juan. Así, hay por lo menos tres Santiagos distintos. 

Argumento 5. El término Apóstol se usaba tanto en un sentido amplio como en un sentido restringido. No todos los Apóstoles -en sentido amplio- eran necesariamente Apóstoles pertenecientes al grupo de los Doce -en sentido restringido-. Bernabé o Apolos también fueron Apóstoles.

Argumento 6. La identificación entre ambos Santiagos asume de forma poco probable que a un primo de Jesús se le llamó hermano. El uso de ambas palabras ya estaba presente en el siglo I y no tiene sentido asumir que aplicaron esa distinción en otros casos excepto con Jesús y sus primos. Lo razonable es que Santiago el justo fuera realmente hermano de Jesús y no su primo.

Argumento 7. Los primeros cristianos reconocen la distinción entre Santiago hermano del Señor o el Justo, y Santiago el menor; no consideran que sean la misma persona. Y consideraban, además, que Santiago hermano del Señor era hijo de José, y no un primo de Jesús. La idea de que Santiago era un primo en vez de un hermano es una innovación de Jerónimo en el siglo IV.

Hegesipo, por ejemplo, dice -citado por Eusebio- que "Muchos se llamaban Santiago, pero este era santo desde su vientre". Es decir, había "muchos"; no solo "dos".

También dice "Santiago, hermano del Señor, sucede en el gobierno de la Iglesia, junto con los apóstoles". Ahí distingue a Santiago y a los Apóstoles.

Además, llama a Judas hermano del Señor según la carne: "Aún quedaban de la estirpe del Señor los nietos de Judas, a quien, según la carne, llamaban su hermano". Y distingue esto de ser un primo, como es Simeón, hijo de Cleofás.

El Protoevangelio de Santiago también nos dice sobre José, padre de Jesús: "Pero José se negó, diciendo: Tengo hijos, y soy un anciano, y ella es una jovencita".

Se asumía que los hermanos de Jesús eran sus hermanos por ser hijos de José, no sus primos.

Orígenes de Alejandría, Sobre Mateo 10.17:

(Los de Nazaret pensaban que Jesús) era hijo de José y María: pero los hermanos de Jesús algunos (fundándose en una tradición del Evangelio titulado según Pedro o del Libro de Santiago) dicen que eran hijos de José con una esposa anterior que había vivido con él antes de María.

Las Constituciones Apostólicas también señalan que Santiago era solo obispo, no un Apóstol  (libro 8, inciso 3):

"Por tanto, nosotros, los doce apóstoles del Señor , que ahora estamos juntos, os encargamos aquellas constituciones divinas sobre toda forma eclesiástica, estando presentes con nosotros Pablo , el vaso escogido, nuestro compañero apóstol, y Santiago el obispo, y los demás presbíteros, y los siete diáconos. En primer lugar, pues, yo Pedro digo ".

Clemente de Alejandría, citado por Casidoro:

 Judas, quien escribió la Epístola Católica , hermano de los hijos de José, y muy religioso, aun conociendo la estrecha relación con el Señor, no dijo que él mismo fuera su hermano. Pero ¿qué dijo? Judas, siervo de Jesucristo , —de Él como Señor—, pero hermano de Santiago. Porque esto es cierto ; él era su hermano, (el hijo) de José.

El Pseudo-Hipólito enlista a Santiago, hermano del Señor, como uno de los setenta discípulos y no como un Apóstol. También incluye a Siméon, hijo de Cleofás.

Eusebio de Cesarea, en la Historia Eclesiástica, II, I,2, dice:

"Luego, estaba también Santiago, al que llamaban hermano del Señor, porque fue llamado hijo de José."

No hay nadie, antes de Jerónimo, que nos diga que los hermanos de Jesús y específicamente Santiago hayan sido en realidad sus primos e hijos de Alfeo antes que de José.



Respuesta a los argumentos de la negativa

Al argumento 1. La Escritura nunca dice explícitamente que Santiago el justo sea hijo de José, sino solo que es hermano de Jesús o del Señor. Precisamente por eso se da esta discrepancia en donde algunos plantean que quizá sea el mismo hijo de Alfeo.


Al argumento 2. No es poco probable, si se tienen en cuenta los argumentos expuestos.

Hay que decir, a su vez, que para la identificación de Santiago el justo con Santiago hijo de Alfeo no es necesario asumir ni que María de Cleofás sea hermana de la Virgen María ni hay que asumir que Cleofás sea Alfeo.

Estas asunciones se dan comúnmente entre los que defienden la identificación de los dos Santiagos, pero no es necesaria para que la identificación pueda proceder. Puesto que argumentamos a favor de dicha postura sin sostener que Cleofás sea esposa de María, sino asumiendo que es el padre, como nos relata Hegesipo. Así, María es esposa de Alfeo e hija de Cleofás.

La dificultad parece estar en el parentesco entre las dos Marías, porque se alega que dos hermanas no podían tener el mismo nombre.

Sin embargo, hay que decir que no sabemos a qué se refiere el Evangelista San Juan cuando dice que estaba "la hermana de su madre" cuando escribe lo que escribe. Para que no refiera a "María de Cleofás" y haya tres mujeres, las otras alternativas son que se refiera a una mujer nunca identificada o que, en cambio, se refiera a Salomé, esposa de Zebedeo y madre de Santiago el mayor y Juan Apóstol. Sin embargo, esto es poco probable.

Como dice Richard Bauckham:

"Aunque esto podría leerse como una lista de cuatro mujeres, lo más probable es que solo haya tres"

https://biblicalstudies.org.uk/article_relatives_bauckham.html#gsc.tab=0 


Además, es razonable pensar que San Juan mencione solo a tres mujeres en vez de cuatro, ya que dos o tres eran los testigos necesarios para testificar cualquier hecho. Por ello los demás evangelios también mencionan a dos o tres mujeres ante la cruz o en la resurrección.

Que sean tres mujeres lo entienden también otras fuentes, como el Evangelio gnóstico de Felipe:

“Había tres que siempre andaban con el Señor: María, su madre, y su hermana, y Magdalena, a quien llamaban su compañera. Su hermana, su madre y su compañera eran cada una María”.


Como el Diatessaron de Taciano:

“ Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, pariente de Cleofás, y María Magdalena”. 


El Evangelio del Pseudo-Mateo también hace la lectura simple de María Cleofás como hermana de la Virgen:

"Y llegó José a un banquete con sus hijos Santiago, José y Judá, y Simeón y sus dos hijas. Allí les salió el encuentro Jesús, junto con María, su madre, y su hermana María de Cleofás, a quien el Señor Dios había dado a su padre Cleofás y a su madre Ana, porque ellos habían ofrecido a María, la madre de Jesús, al Señor. Y la llamaron María, para consuelo de sus padres."

Un manuscrito latino de esta obra agrega:

Y cuando José, agotado por la vejez, murió y fue sepultado con sus padres, la bienaventurada María vivió con sus sobrinos, o con los hijos de sus hermanas; pues Ana y Emerina eran hermanas. De Emerina nació Isabel, la madre de Juan el Bautista. Y como Ana, la madre de la bienaventurada María, era muy hermosa, cuando Joaquín murió se casó con Cleofás, con quien tuvo una segunda hija. La llamó María, y se la dio por esposa a Alfeo; y de ella nacieron Santiago, hijo de Alfeo, y Felipe, su hermano. Y habiendo muerto su segundo marido, Ana se casó con un tercer marido llamado Salomé, con quien tuvo una tercera hija. La llamó igualmente María, y se la dio por esposa a Zebedeo; y de ella nacieron Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan el Evangelista.


De forma semejante, también el fragmento X de Papías, aunque algunos lo consideran erróneamente atribuido

Tres mujeres mencionadas también aparecen en el Evangelio de Nicodemo, aunque no específicamente para el evento de la crucifixión:

“Y la seguían las mujeres: Marta, María Magdalena, Salomé y otras vírgenes. 

(...)

Entonces, tras comprar mirra y áloes, cien libras, y un sepulcro nuevo, junto con la madre de Dios, María Magdalena y Salomé, junto con Juan y las demás mujeres, hicieron lo que se acostumbraba con el cuerpo, con una sábana blanca, y lo depositaron en el sepulcro”.


Por lo cual, San Juan parece mencionar solo a tres mujeres y no a cuatro. Esto hace que la hermana de la Virgen María no sea otra que María de Cleofás.

Sobre los argumentos a favor y en contra profundizamos en un anexo al final del texto.


Ahora: ¿Cómo puede ser que dos hermanas sean llamadas María?

Aquí ya solo podemos especular. 

Podría decirse que, efectivamente, dos hermanas se llamaban ambas María. Poco frecuente y quizá poco probable, pero no imposible.

También podría plantearse que son hermanastras, como hace el Evangelio del Pseudo-Mateo.

O bien podría ser que se la llama hermana porque es hija de Cleofás, hermano de José; o quizá, hermano de la misma Virgen.

En definitiva, no conocemos el motivo.


Y en cuanto a que Josés, hijo de María no es lo mismo que José, hermano de Jesús; este argumento es débil, ya que Marcos 6:3 llama Josés también al hermano de Jesús.


Al argumento 3. San Pablo incluye a Santiago el justo en ambos grupos (1 Cor 9:5, Gál 1:19). A la vez de que habla de Cefas como separado del grupo de los Apóstoles, mencionándolo aparte. No por eso diremos que Cefas no era Apóstol.

Esta distinción no impide que alguna persona puede formar parte de ambas grupos dependiendo la perspectiva.

La distinción entre ambos grupos no es para negar alguna posible yuxtaposición, sino porque precisamente esa yuxtaposición no implica necesariamente identidad: se podía ser hermano del Señor sin ser Apóstol, y se podía ser Apóstol sin ser hermano del Señor. Pero no quita que pueda haber un Apóstol que fuera hermano del Señor.

Del mismo modo, podemos hablar distinguiendo a Emperadores y Reyes; pero eso no implica que no pueda haber Emperadores que, a su vez, sean Reyes. Precisamente, el Sacro Imperio Romano fue gobernado por Emperadores que a su vez eran reyes (sea de Bohemia o Hungría con los Habsburgo, o específicamente de Castilla, Aragón y Nápoles con Carlos V). 


Al argumento 4. Es cierto que había muchos que compartían los mismos nombres. Pero no es ese el asunto, sino si es coherente la hipótesis de que específicamente dos personas determinadas pueden identificarse como la misma. Y esto debe juzgarse por el peso de los argumentos a favor de la hipótesis.

Además, nada impide que alguien pueda tener varios pronombres , ya que al mismo primer Santiago se le llama tanto “hermano del Señor” como “el justo”, y nadie plantea por esto que son dos personas distintas.


Esto, por no decir, que el mismo hecho de hablar de un “menor” implica que solo se distingue de un “mayor”. Por lo cual, tendríamos solo dos Santiagos y no tres.


Al argumento 5. Este punto ya lo hemos tratado en los argumentos por la positiva.


Al argumento 6. Este es verdaderamente un argumento de peso a tener en cuenta.


Al argumento 7. Nuevamente, este es un argumento muy persuasivo y muy fuerte para defender que estos son Santiagos distintos.

Ahora, bien, hay que señalar algo. Es cierto que solía distinguirse entre Santiago el justo y Santiago hijo de Alfeo, pero también hay que recordar que muchas veces ocurrían duplicaciones o identificaciones que sabemos que son erróneas. Por ejemplo, distinguir entre Pedro y Cefas. En este error caen:

-La Epístula Apostolorum (c. 140-170):

Nosotros , Juan, Tomás, Pedro, Andrés, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Natanael, Judas Zelotes y Cefas, escribimos a las iglesias del oriente y del occidente

-Clemente Alejandrino (c. 180)

-Eusebio de Cesarea (c. 320):

Esta información nos llega de Clemente en el libro V de su Hypotyposeis, en la que además explica que Cefas era uno de los setenta discípulos, de quien Pablo dice: «Cuando Cefas vino a Antioquía le resistí en la cara», pero que se llama igual que el apóstol Pedro por pura casualidad

-El Pseudo-Hipólito:

1. Pedro predicó el Evangelio en el Ponto , Galacia, Capadocia, Betania, Italia y Asia, y después fue crucificado por Nerón en Roma con la cabeza hacia abajo, como él mismo había deseado sufrir de esa manera.

(...)

51. Cefas.



Una discrepancia también hubo sobre la identidad de Tadeo.

Eusebio lo considera como uno de los setenta discípulos:

"Luego de la resurrección de los muertos y la ascensión a los cielos de nuestro Salvador, Tomás —uno de los doce apóstoles—, impulsado por Dios, envió a Edesa como heraldo y evangelista de la enseñanza de Cristo a Tadeo (que pertenecía a los setenta discípulos de Cristo) y la promesa de nuestro Salvador se vio completada por medio de él."

Sin embargo, en los Hechos del Santo Apóstol Tadeo (siglo VI), este mismo es considerado un Apóstol y no uno de los setenta discípulos:

Tras presenciar la aparición de Cristo, su enseñanza y sus maravillosas obras, lo siguió y se convirtió en su discípulo; y Jesús lo eligió como uno de los doce apóstoles, el décimo según los evangelistas Mateo y Marcos.

Y el Pseudo-Hipólito atribuye tanto a Judas Lebeo, Apóstol, como a Tadeo, discípulo, el haber estado en Edesa:

10. Judas, también llamado Lebeo, predicó a la gente de Edesa y a toda Mesopotamia, y murió en Berito, y fue sepultado allí.

4. Tadeo, quien entregó la epístola a Augaro.

¿Es verdaderamente creíble que tanto un Tadeo como el otro hayan sido enviados al mismo lugar y se mezclaran las historias de ambos?

Creo que no. Acá estamos claramente ante un duplicado.


También hubo un error de querer distinguir a dos Juan, fundado en las palabras de Papías. En este error cayeron: Clemente Alejandrino y Eusebio de Cesarea.


Taciano, en el siglo II, comete el error de distinguir a la madre de los hijos de Zebedeo, de Salomé:

21 Y a lo lejos estaban todos los conocidos de Jesús, y las mujeres que lo acompañaban desde Galilea, las que lo seguían y servían. Una de ellas era María Magdalena; María, la madre de Santiago el pequeño y de José el árabe, la madre de los hijos de Zebedeo, y Salomé, y muchas otras que subieron con él a Jerusalén; y vieron eso.


El Pseudo-Doroteo de Tiro, en el siglo IV, como ya he mencionado, duplica a los Apóstoles y omite a Santiago hijo de Alfeo:

9. Judas de Santiago, después de predicar a Cristo en toda Mesopotamia, fue perfeccionado en Edesa y fue sepultado allí.

10. Simón, llamado Judas, después de predicar en Eleuterópolis y desde Gaza hasta Egipto, fue crucificado por el emperador Trajano y fue enterrado en la ciudad de Ostracina, en Egipto.

(...) 

12. Simón el Zelote, después de predicar a Cristo por toda Mauritania y recorrer la región de Afron (¿África?), más tarde también fue crucificado en Gran Bretaña por ellos y, habiendo sido perfeccionado, fue sepultado allí.

La realidad es que debería ser un solo Judas de Santiago, que es llamado también Tadeo y Lebeo en los Evangelios. Y un solo Simón, que es llamado el Zelote. Y el tercero que falta sería, ahí sí, Santiago hijo de Alfeo.


Las lagunas en la información hacía que se inventaran cosas para llenar los vacíos. Por ejemplo, Hipólito de Tebas (c. 650-750) dice:

"El santísimo patriarca de Jerusalén, el gran Sofronio (que vivió entre 560 y 638), al celebrar a Juan el Evangelista, enseñó en la Iglesia de Dios que el padre de Juan el Teólogo era Zebedeo y su madre Salomé, hija de José. José tuvo cuatro hijos y tres hijas: Santiago, Simón, Judá y José; y las hijas, Ester, Marta y Salomé, esposa de Zebedeo y madre de Juan. Por lo tanto, el Salvador era tío de Juan, hermano de Salomé, hija de José."

Incluso se inventaban verdaderos disparates, como el mismo Hipólito dice sobre Juan el bautista:

“Juan el Bautista vivió sesenta y seis años. Pasó treinta años en el desierto, pero a otros les administró el bautismo en el Jordán, predicando la penitencia. Así, el Señor Jesucristo vivió hasta los treinta años.”

¿Cómo pudo Juan el bautista vivir 66 años y Jesucristo 30 años, si Juan el bautista nació apenas 6 meses antes que Jesucristo y murió antes que él? 

Otro error tremendo es este:

“desde el nacimiento de Jesucristo hasta Constantino el Grande, 200 años”.


También aquí puede incluirse lo que ya señalamos sobre el Evangelio del Pseudo-Mateo. Pues si María de Cleofás no es hermana de la Virgen María, el autor simplemente asume esta relación y añade además otras relaciones parentales, como convertir en hombre a Salomé y hacerlo tercer esposo de Santa Ana, madre de la Virgen.


Por lo que hay que decir que, a veces, en la antiguedad no estaban mejor informados que nosotros y no parece que tuvieran más fuentes de las que nosotros disponemos.

Tal como nosotros, se ponían a especular y a hipotetizar sobre la información escueta de la Escritura para hacer coincidir todos los datos dispersos que tenían; y a veces simplemente repetían las hipótesis que otros plantearon, de forma acrítica.

Esto es lo que explica que cayeran en un error tan craso como distinguir a Simón Pedro de Cefas.

Esto se ve también en la hipótesis de Jerónimo sobre los hermanos de Jesús como primos -si asumimos que es errónea-. Los autores latinos posteriores simplemente repiten la hipótesis de Jerónimo como si fuera una mera verdad.


Volviendo al caso de Santiago, las confusiones son aún más si vemos lo que Eusebio dice. Es importante citarlo completo, porque lo que él dice es esto:

I 1. Así pues, el primero que fue elegido, por suerte para el apostolado, en lugar del traidor Judas, fue Matías, el cual, como ya demostramos, había sido discípulo del Señor. También los apóstoles por la oración y la imposición de manos instituyeron a siete varones acreditados para el ministerio debido al servicio común; se trataba de Esteban y sus compañeros. Éste fue el primero, después del Señor y casi simultáneamente con la imposición de manos (como si fuera elevado para este mismo servicio), en ser llevado a muerte apedreado por los que mataron al Señor, y de este modo también fue el primero en llevar la corona (a la que se refiere su nombre) de los mártires de Cristo, dignos de la victoria. 

2. Luego, estaba también Santiago, al que llamaban hermano del Señor, porque fue llamado hijo de José. Sin embargo, el padre de Cristo era José y con él estaba desposada la Virgen; pero «antes que se juntasen se halló que había concebido del Espíritu Santo», como enseña la Santa Escritura de los Evangelios. Así pues, este Santiago, al que los antiguos pusieron el sobrenombre de Justo por la excelencia de su virtud, se da cuenta que fue el primero en recibir el trono episcopal de la iglesia de Jerusalén. 

3. Clemente, en el libro VI de las Hypotyposeis, sostiene lo siguiente: «Dicen que Pedro, Jacobo y Juan, después de la ascensión del Salvador, no consideraron para ellos mismos este honor, aunque eran los más estimados por el Salvador, sino que ordenaron obispo de Jerusalén a Santiago el Justo». 

4. En el libro VII de la misma obra, el autor añade lo siguiente acerca de Santiago: «El Señor, después de su ascensión, entregó el conocimiento a Santiago el Justo, a Juan y a Pedro; éstos a su vez lo entregaron a los otros apóstoles y a los setenta; entre ellos se hallaba Bernabé.» 

5. En efecto, había dos Santiagos: uno, el Justo, que fue lanzado desde el pináculo del templo y azotado hasta morir con un garrote batanero, y el otro, que fue decapitado. Igualmente Pablo menciona a Santiago el Justo cuando dice por escrito: «Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor».

Como ya hemos señalado en el argumento 4: ¿Cómo es que solo hay dos Santiagos, si debería haber tres?

¿Y qué tan confiable es Clemente de Alejandría en este punto, si hasta divide a Pedro y Cefas en dos?


Se apela también al Pseudo-Hipólito, que incluye a Santiago el Justo como una de los Setenta Discípulos y no como un Apóstol. Sin embargo, ¿cuál era el conocimiento del autor sobre estas cosas? Porque él mismo también afirma:

Y Santiago, hijo de Alfeo, cuando predicaba en Jerusalén, fue apedreado hasta morir por los judíos, y fue enterrado allí junto al templo.

Es decir, atribuye a Santiago el Apóstol la muerte que en realidad tuvo Santiago el justo.
Además, él mismo también identifica al Apóstol Simón como el hijo de Cleofás: 
Simón el Zelote, hijo de Clopas, también llamado Judas, se convirtió en obispo de Jerusalén después de Santiago el Justo , y murió y fue sepultado allí a la edad de 120 años.

Y dice que Cleofás fue obispo de Jerusalén, luego de mencionar a Santiago:

1. Santiago, hermano del Señor, obispo de Jerusalén.

2. Cleofás, obispo de Jerusalén.

Sin embargo, Hegesipo dice que después de Santiago el obispo de Jerusalén fue Simeón hijo de Cleofás, no el mismo Cleofás:

Y después de que Santiago el Justo sufriera el martirio, como también el Señor y por la misma razón, Simeón, hijo de Clopas, descendiente del tío del Señor , fue nombrado obispo, siendo su elección promovida por todos por ser pariente del Señor.

De hecho, el mismo Pseudo-Hipólito dice que Simeón se convirtió en obispo luego de Santiago. No hay momento en el que Cleofás pueda encajar como obispo de Jerusalén.


Y en cuanto a Orígenes de Alejandría, también mencionado, parece no tener idea si los hermanos de Jesús eran hijos de José y María o sí, en cambio, eran hijos de José de un matrimonio anterior como sostenían algunos fundándose "en una tradición del Evangelio titulado según Pedro o del Libro de Santiago".


Por lo que hay que decir que estos autores no parecen haber tenido tradiciones libres de errores y no sirven para impugnar la hipótesis de que Santiago el justo y Santiago hijo de Alfeo sean la misma persona. 

Lo que ellos escriben hay que tomarlo con pinzas, sin olvidar que cometen errores.


Ante el hecho de que sea Jerónimo el primero en sostener que ambos Santiagos son la misma persona, debemos decir que bien podría ser que Jerónimo fue el primero que no se limitó simplemente a repetir una tradición que bien podría haber estado errónea y que, en cambio, decidió profundizar en la Escritura, descubriendo unas relaciones parentales que con el tiempo se olvidaron y distorsionaron. 

 


Conclusión.

Considero muy probable la hipótesis de que Santiago el justo sea el mismo Santiago hijo de Alfeo. Sin embargo, esta hipótesis se enfrenta a un gran argumento que es la ausencia de ejemplos análogos en los que a hermanos se los llame primos. Y parece ciertamente una anomalía que esto se hiciera.

A pesar de que ha habido respuestas a este planteamiento, sin embargo considero que no son tan definitivas como para quitar toda duda.


Además, no descarto del todo el argumento de la tradición que enseña que Santiago era hermano del Señor, presumiblemente por ser hijo de José. Porque a pesar de que en la tradición hay muchos errores e identificaciones erróneas, sin embargo uno podría alegar que esta idea constante de Santiago como hermano del Señor e hijo de José podría estar asentada en una tradición confiable antes que ser una mera conjetura.



ANEXO

¿Juan 19:25 menciona a cuatro mujeres o a tres?


Razones para que sean cuatro y no tres:

Razón 1. Tendríamos la incoherencia de que habría dos hermanas que se llaman María. Por tanto, hay que distinguir a “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”.

Razón 2. Es razonable pensar que Juan solo pone a las tres mujeres mencionadas por Mateo y Marcos añadiendo solo a la Madre de Jesús. Con lo cual serían cuatro mujeres. La “hermana de su madre” sería la Salomé en Marcos y la madre de los hijos de Zebedeo en Mateo.

Razón 3. Será coherente que Jesús, habiendo sido abandonado por sus hermanos, encomiende a su Madre a su familiar más cercano que sería Juan, hijo de Salomé, hermana de María, y por tanto, sobrino de María y primo de Jesús. Por lo cual, debería distinguirse “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”.

Razón 4. Es razonable pensar que, si Juan sabía que su madre estuvo ante la cruz, la hubiese mencionado. Pero para esto hay que hacer que haya cuatro mujeres y no tres.



Razones para que sean tres:

Razón 1. Así como los otros Evangelios mencionaron a veces un dúo o una triada de mujeres (Lucas hace lo mismo también en 8:2-3), Juan puede igualmente estar mencionando una triada, teniendo en cuenta que se necesitan “dos o tres testigos” (Mt 18:16, Deut 19:15, 2 Cor 13:1, 1 Tim 5:19, Heb 10:28), y que Jesús está donde haya “dos o tres” reunidos en su nombre (Mt 18:20). Por lo cual “la hermana de su madre” debe ser “María de Cleofás”, siendo solo tres mujeres, siguiendo la costumbre.


Razón 2. Es improbable que Juan señale a alguien no relevante en el Evangelio sin especificar su nombre. El anonimato en el Evangelio de Juan suele tener algún sentido espiritual o algún protagonismo en la narrativa: el discípulo amado, la madre de Jesús, sus hermanos, la samaritana, los judíos, los discípulos, los doce, los soldados, etc. En general suelen ser grupos, colectivos; luego son personas con las que Jesús interactúa, y finalmente hay dos anónimos principales, que son el discípulo amado y la madre de Jesús. Los anónimos individuales en Juan son:

a) el maestranza en las bodas de Caná

b) la samaritana

c) el oficial del rey, con el hijo enfermo

d) el paralítico

e) el ciego de nacimiento 

f) el discípulo amado 

g) su madre 


Es decir, personas que tienen un rol en algún evento evangélico.

Pero poner como anónima a la hermana de su madre no tiene ningún sentido narrativo.


Razón 3. En los otros casos donde Juan habla de hermanos de alguien, él señala los nombres (1:40, 6:8, 11:1-2, 11:19, 11:39). Por tanto, parece que hizo lo mismo aquí, con María de Cleofás.


Razón 4. Juan suele identificar con nombre a los personajes que en los otros Evangelios no son identificados.

El servidor del Sumo Sacerdote a quien Pedro cortó la oreja, aquí es identificado como Malco.

La mujer que ungió a Jesús con aceite es llamada María.

Los únicos anónimos intencionalmente señalados como tal que son nombrados en los otros Evangelios son el propio discípulo amado y la madre de Jesús. 

No tendría sentido que Juan haga anónima a su propia madre. En especial, porque ya él mencionó a los "hijos de Zebedeo" (Jn 21:2), pudiendo aquí haber mencionado a "la madre de los hijos de Zebedeo" o "Salomé" como hicieron los demás Evangelios, si es que quería que creyéramos que menciona a cuatro mujeres y no tres.

Por lo cual, Juan solo parece querer identificar a María de Cleofás como hermana de la madre de Jesús.


A los argumentos de la posición contraria, respondemos:

1. Más bien, esto sería una evidencia de que hermana se usa en sentido amplio, en contra de lo alegado por quienes dicen que no se usaba tal palabra para otros familiares. María de Cleofás sería, en realidad, cuñada de la Virgen María, por ser esposa de Cleofás, quien fue hermano de José, padre de Jesús y esposo de la Virgen. O, más bien, ser esposa de Alfeo e hija de Cleofás; por lo cual sería hija del cuñado de la Virgen. María Cleofás sería así prima de Jesús. Sea prima o tía, es insustancial al argumento. 

Esto es precisamente lo que dice Richard Bauckham:

“Según Hegesipo,[ 7 ] José, el supuesto padre de Jesús, tenía un hermano llamado Cleofás. Este nombre es extremadamente raro: solo se conocen otras dos apariciones seguras. Una de ellas está en Juan 19:25.[ 8 ] Por lo tanto, podemos estar seguros de que el hombre al que se refiere este versículo del Cuarto Evangelio es el mismo Cleofás, hermano de José. Se le menciona en una lista de mujeres que estuvieron junto a la cruz cuando Jesús agonizaba: «la madre [de Jesús] y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena». Aunque esto podría leerse como una lista de cuatro mujeres, lo más probable es que solo haya tres. Si «María de Cleofás» era la esposa de Cleofás, entonces era de hecho la esposa del hermano del esposo de la madre de Jesús, una relación que, como era de esperar, el evangelista ha preferido expresar con menos precisión como: «la hermana de su madre». Parece pues que entre aquellas mujeres galileas que le acompañaron en su último viaje a Jerusalén y estuvieron presentes en la cruz se encontraba una tía de Jesús, además de su madre”.

https://biblicalstudies.org.uk/article_relatives_bauckham.html#gsc.tab=0 


 Además, a la idea de que dos Marías no podrían ser hermanas, respondemos que en su tiempo los tetrarcas y hermanos Antipas, Arquelao y Filipo se llamaban a su vez los tres Herodes.


2. Esto queda contrarrestado por la razón 1 que alegamos.


3. Este argumento no prueba en ningún modo que deba distinguirse a “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”, porque si por causa del abandono familiar Jesús debe encomendar su madre a la persona más cercana, entonces en caso de ser abandonado por todos sus hermanos significa que debería dejar a su madre con la siguiente persona más cercana, aunque no fuera familiar. Y esa persona era Juan, que estaba ahí frente a la cruz, a quien Jesús encomienda a su madre por estar ahí, independientemente de si es familiar o no. Por lo cual, el argumento pierde su fuerza probatoria. 


4. Juan no parece darle protagonismo a su madre, que de hecho protagonizó un hecho evangélico narrado por los evangelios canónicos. Ella intercedió por sus hijos ante Jesús, y también fue a ver la tumba vacía. Sin embargo, San Juan no menciona estos dos hechos vividos por su madre. 

Incluso Juan mencionó a “los hijos de Zebedeo” en 21:2, pero no se dignó mencionar de igual forma a la “madre de los hijos de Zebedeo” o “Salomé” en Jn 19:25. La razón ha de ser, al parecer, que aquí la madre de Juan no será Salomé, sino la Virgen María. De allí que no mencionara a su madre biológica.




lunes, 8 de junio de 2026

MARY IN EARLY CHRISTIAN FAITH AND DEVOTION. BY STEPHEN J. SHOEMAKER

CHAPTER 1. A Virgin Unspotted: Devotion to Mary in the First Two Centuries


 On the Feast of All Saints, 1 November 1950, the See of St Peter exercised its rather recently identified privilege of defining doctrine infallibly by pronouncing the theological dogma of the Virgin’s bodily Assumption. In the words of Pius XII’s encyclical, Munificentissimus Deus, this dogma affirms that: According to His general rule, God does not will to grant the full effect of the victory over death to the just until the end of time shall have come. And so it is that the bodies of even the just are corrupted, and that only on the last day will they be joined, each to its own glorious soul. Now God has willed that the Blessed Virgin Mary should be exempted from this general rule. She, by an entirely unique privilege, completely overcame sin by her Immaculate Conception, and as a result she was not subject to the law of remaining in the corruption of the grave, and she did not have to wait until the end of time for the redemption of her body.¹ Coming as the result of nearly a century of effort, mostly French and Italian, the decision was immensely popular with the faithful masses but was a matter of concern to some theologians, both at the time and in the years preceding the definition.² Prior to

Disputas católico - focianas


Del lado católico:

  • De procesione Spiritis Sancti Contra Graecos (1102), de San Anselmo de Canterbury
  • De Sacrificio Azymi et Fermentati (1106-1107), de San Anselmo de Canterbury
  • Tratado contra los errores de los griegos. de Santo Tomás de Aquino
  • Sobre la unión de las Iglesias de la antigua y la nueva Roma (c. 1272), por Juan Beco (que traduje y publiqué en Academia.edu: https://www.academia.edu/164658095/Juan_Beco_Sobre_la_uni%C3%B3n_y_la_paz_de_las_Iglesias_de_la_antigua_y_la_nueva_Roma )
  • De procesión Spiritus Sancti contra Palamam pro Becco (1439), por Bessarión
  • Contra capita Maximi Planudis de procesión Spiritus Sancti (1439), por Bessarión
  • De Spiritus Sancti procesione ad Alexium Lascarin Philanthropinum (1440-1445), por Bessarión
  • Contra Marcum Ephesium de processione Spiritus Sancti (1440-1445), por Bessarión
  • Apología contra Ephesii confesionem (c. 1450-1459), por Gregorio III de Constantinopla
  • Sobre la primacía del Papa, por Gregorio III de Constantinopla (obra inédita)
  • Πρὸς Ἰωάννην τὸν Κουβοκλήσιον περὶ τῆς ᾿εκπορεύσεως τοῦ Ἁγίου Πνεύματος, Ad Joannem Cuboclesium de Processione Spiritus Sancti (publicado en 1652), por Jorge de Trebisonda
  • Περὶ τῇς ἐκπορεύσεως τοῦ Ἀγίου Πνεύματος καὶ περὶ τῇς μιᾶς ἁγίας καθολικῆς Ἐκκλησίας, τοῖσ ἐν Κρήτῃ θεἰοις ἀνδράσι ἰερομονάχοις τε καὶ ἰερεῦσι, De Processione Spiritus Sancti et de Una Sancta Catholica Ecclesia, Divinis Hominibus, qui in Creta Insula Sunt, Hieromonachis et Sacerdotibus (publicado en 1652), por Jorge de Trebisonda
  • Encíclica ad Graecos (1463), de Bessarion
  • Oratio dogmatica de Unione (1464), por Bessarion
  • De ecclesiae occidentalis atque orientalis perpetua consensione libri tres, ejusdem dissertationes de dominicis et hebdomadibus Graecorum, et de massa presanctificatorum, cum Bartholdi Nihusii ad hanc annotationibus de communione Orientalium sub specie unica (1648), por León Alacio



Del lado fociano:

Nicolás III de Constantinopla (En Migne, Patrología griega, vol. CXIX, pág. 863).

https://scholarios.graeca.org/pgfront/index.html?vol=119&page=863


"Sobre la procesión del Espíritu Santo a Alejo Lascarino, filántropo, a petición suya del cardenal Bessarion de Niza


Lista de obras de apologética cristiana

 This is a list of Christian apologetic works.

Antiquity

Medieval

Early modern

  • De veritate religionis Christianae (English: On the Truth of the Christian religion) (1627) by Hugo Grotius

20th century

21st century

Biblical apologetics

See also