Está grandemente extendido en círculos revisionista de tendencia rosista el insistir en que la bandera argentina originalmente era azul y no celeste, y que este último color fue impuesto por Mitre y Sarmiento a mediados del siglo XIX luego de la caída de Rosas.
¿Pero en qué apoyan su tesis?
En las siguientes razones:
1) La ley de 1818 aprobada por el Congreso que oficializó la bandera, establece que sus colores son “azul y blanco” y no “celeste y blanco”.
2) El CONICET ha demostrado que la bandera de la Escuela de San Francisco, donada por Bernabé Araóz en 1814, es de color azul y blanco, y no celeste y blanco.
3) El General Gerónimo Espejo señala en sus Memorias, metiéndose explícitamente en la disputa del color de la bandera, que la bandera del Ejército de los Andes era azul y blanca y no celeste y blanca.
4) El color de la bandera se basa en la escarapela, pero la misma fue creada de color azul, y no celeste.
5) Es de suponer que el color de la bandera fue tomado del color azul usado por los patricios, que está tomado del color del escudo de Buenos Aires, que precisamente tenía los colores azul y blanco.
6) En la heráldica no existe el color “celeste” sino solo el “azul”. Por tanto, la bandera debería haber sido azul.
7) En la bandera de la libertad civil el escudo está partido en azul y blanco, y no en celeste y blanco. Esto mismo se puede ver en la bandera del regimiento N.º 7, que incluso incluye banderas azules y blancas rodeando el escudo. Por tanto, la bandera nacional también debería haber sido azul y blanca.
Estas son, en definitiva, las razones que suelen esgrimir.[1]
Pero es impresionante cómo puede argumentarse estas cosas obviando las palabras del propio Manuel Belgrano que dice que crea la bandera “blanca y celeste”. Y más impresionante aún considerando que este testimonio primario es tremendamente conocido (por lo que no cabe excusarse con ignorancia), y que los revisionistas son muy adeptos a citar en profundidad. En este punto de discusión parecen haberse dejado llevar por su ideología identitaria federal rosista, habiendo abandonado el hábito de historiadores objetivos.
Para responder a las objeciones, haremos un repaso de las referencias que nos señalan que tanto la escarapela como la bandera eran celeste y blanca.
Pero antes, hemos de señalar una aclaración terminológica.
Azul es un color, mientras que celeste es un tono de azul, que refiere a un azul claro. Más bien, existen muchos tonos de azul, como también muchos tonos de celeste. Azul es el género, el celeste es una especie. Por ello podemos decir que el celeste es azul, aunque no podamos decir que el azul sea celeste; tal como podemos decir que el humano es un mamífero, pero no que el mamífero es un humano.
Esto es esencial, porque incluso en otras países hispanos ni siquiera se usa el sustantivo “celeste”, sino “azul claro”. E incluso en otros idiomas ni siquiera hay una palabra específica para este tono.
Los argentinos damos demasiada importancia a distinguir el azul del celeste a raíz de esta disputa del color de la bandera, que devino en distinguir dos facciones políticas.
Así que cuando encontremos referencias a que algún símbolo era “azul y blanco” no hemos de asumir que no era celeste. Y este es un error propio de estos revisionistas-rosistas.
Esto, por no decir, que a veces parece indistinguible a simple vista si un color es azul o celeste; y parecería depender más del contraste con otros tonos o de la luminosidad que reciba el objeto.
Esto se puede ver con la Orden de Carlos III.
La misma Real Cédula de creación[2], en 1771, la original, establece:
"VI. Las Insignias de los Caballeros Grandes-Cruces serán las siguientes: Una Banda ancha de color azul celeste con perfiles blancos..."
"X. Los Caballeros Seculares Grandes-Cruces usarán en las funciones solemnes de la misma Orden un Manto de Moer blanco, ó de otra tela de seda que sea correspondiente. Este tendrá la muceta de color azul celeste moteada de plata".
La reglamentación de 1804 también menciona que los colores son blanco y celeste, pero convierte en celeste todo el manto.
Podemos ver varios retratos en los que la banda y el manto tiene el color celeste.
Sin embargo, a veces el tono se ve más oscuro.
Por lo que la falta de una estandarización hace que el celeste a veces sea más claro y otras veces más oscuro, pero ciertamente diferenciándose de un azul que es claramente mas oscuro como el azul turquí, el azul marino, el azul de Prusia o el azul añil.
Después de todo, el celeste o azul claro se tenían que diferenciar necesariamente del simple azul o azul oscuro, porque convencionalmente existía esa diferencia, que se aplicaba a banderas, vestidos y uniformes.
Por ejemplo, esta es una tabla de colores para los uniformes de los distintos regimientos del Ejército Austríaco:
Se pude ver que en la columna "blau" hay dos primeros azules claros.
Había uniformes que combinaban el azul y el celeste; por lo que claramente tenían que distinguirse.
Por ejemplo, el Cuerpo de Cazadores de Berna tenía un uniforme de casaca azul con mangas y solapa celeste, como se ve en el retrato del coronel Franz Rudolf Frisching.
Fue también un distintivo de la Legión de Mirabeau, formada por el Ejército de Condé que se opuso a la Revolución Francesa.
Fue también un color característico de los ayudantes de campo de los generales en el ejército francés.
https://uniformenportal.de/picture.php?/4856/category/168
En el mismo Río de la Plata tuvimos unidades con este color como el batallón de Pardos constituido para repeler a los ingleses.
Por lo cual, con esto vemos que el color celeste realmente existía, se usaba y se distinguía del azul. Y si se afirmaba que algo era celeste se referían a un azul claro.
Dicho esto, vayamos a los testimonios.
La escarapela.
Como la bandera se basa en la escarapela, queremos empezar por ella. Y antes que ella, sus precedentes. No se basa en las cintas repartidas por French y Beruti en mayo de 1810, como está en el imaginario popular, pero sí es cierto que los colores celeste y blanco ya aparecieron en 1810.
Ignacio Núñez, en su “Noticias Históricas” (1825), señala que en la revista del Ejército del 9 de julio de 1810, para partir hacia el Alto Perú, las tropas llevaban en los fusiles “cintas blancas y celestes”.
El segundo testimonio es el de José Moldes, que en un oficio del 31 de diciembre de 1810 informa al gobierno que armó dos compañías de alabarderos a los cuales puso la “escarapela nacional… celeste, y las puntas blancas”.
Es importante resaltar que esta no es todavía una escarapela oficial, que seguía siendo la española.
Volviendo a Ignacio Núñez, él también señala que en marzo de 1811 al formarse la Sociedad Patriótica se le designó “el uso de una escarapela de cinta blanca y celeste”.
Igualmente, señala que Saavedra se enteró de que la gente se reunía y distinguía con “una escarapela blanca y celeste”. Por esto el gobierno mandó a detener a los que se encontrasen “con la divida blanca y celeste”. Allí el mismo Núñez fue uno de los detenidos, e Hipólito Vieytes le interrogó preguntándole: “¿qué sabe usted de la escarapela blanca y celeste?”
Núñez ha mencionado los colores repetidamente, y relaciolándolos con el distintivo de la Sociedad Patriótica, formada por morenistas.
Un tercer testimonio es la declaración que hace Martín Rivero, de enero de 1811, en donde informa que French y Beruti salieron del café de Marcos hacia el cuartel “habiendo salido al día siguiente las escarapelas de fondo celeste”.
Por lo cual, son tres testimonios, antes de la creación oficial de la escarapela en febrero de 1812, que nos dicen que se usaban los colores celeste y blanco.
Todo esto es antes de crearse la escarapela oficial en febrero de 1812. Solo un testimonio señala que se usaba color azul, y es el de Faustino Ansay en la “Relación” de su traslado de Mendoza a Buenos Aires. Este partidario realista, al enterarse del fusilamiento de Liniers, buscó refugio en Areco y pretendía encontrar a alguien que enviara a Buenos Aires cartas de recomendación, señalando que “llevaba escarapela azul y blanca, distintivo de la patria”.
Pero como ya señalamos, se pude llamar azul al celeste, pero no celeste al azul.
Es el 18 de febrero de 1812 que el primer Triunvirato aprueba la creación de la escarapela, señalando:
“En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use, la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían”.
Beruti, en sus Memorias Curiosas, señala el 21 de febrero de 1812 que:
“En este mismo día, se pasó orden a las tropas y demás ciudadanos usen la escarapela en el sombrero de azul y blanco, como distintivo nacional, suprimiendo la que anteriormente se traía, española de color puramente encarnada.”
Sin embargo, como hemos establecido antes, debemos recordar que se puede llamar azul al celeste.
Debemos añadir otros testimonios.
Como el oficio del General Juan Martín de Pueyrredón al gobierno del 19 de marzo de 1812, informando que aplica lo decretado.
"Exmo. Señor: Se hará notorio en el Exército de mi mando la superior orden de V. E. de 18 del anterior para q.e se use por las tropas de la patria la escarapela nacional de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja. Si le fuera permitido a mi experiencia, representaría con ella la impresión que producen nimias innovaciones en irnos pueblos que aún no se hallan en estado de gustar de los síntomas de independencia y se resienten de cualquiera inoportuna que conciben, en la jurada representación de Fernando VII, mucho más en circunstancias tan críticas de retrogrado y debilidad. Pero V. E. estará más al alcance de lo que conviene desplegar, variar y promulgar, sin reducir por ahora los acuerdos y refrenar los discursos públicos al sumo objeto de la seguridad de la patria, y sin desmentir los principios de nuestra instalación con perjuicio de la opinión y crédito que influyen en los progresos del sistema. Dios guarde a V. E. Campamento general de Yatasto, Marzo 19 de 1812"
O lo que escribe Miguel de Azcuénaga, haciendo lo mismo el 20 de febrero de 1812:
"Exmo. Señor: Hé mandado comunicar á los cuerpos de esta guarnición por medio de la orden general, el oficio de V. E. de 18 del corriente que acavo de recibir, p.a q.e se use por las tropas de la Patria, la escarapela que V. E. ha tenido a bien declarar Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, compuesta de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían ; y lo aviso a V. E. en contestación. Dios gue. a V. E. m.s a.s Bs. x\y.s Febrero 20 de 1812. Exmo. Sr. Miguel de Azcuénaga. Exma. Junta de Gov."
Y la respuesta de Belgrano ante la llamada de atención del gobierno por haber enarbolado la bandera, del 18 de julio de 1812:
"V. E. mismo sabe de que, sin embargo de que había en el Ejército de la Patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, jamás la permití en el que se me puso a mandar, hasta que viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí de V. E. la declaración respectiva".
A estos testimonios textuales sumamos la evidencia iconográfica trayendo a colación la serie de retratos de José Gil Castro sobre la oficialidad argentina del Ejército de los Andes. En los retratos se puede ver, claramente, que las escarapelas son celestes y blancas.
Entonces, o podemos decir que en dicho momento Rosas no veía problema con el color celeste porque, después de todo, representaba la realidad histórica de que Dorrego usó dicho color; o bien podemos decir que el color de la escarapela representada no es celeste sino azul. Pero no considero probable esta última opción porque claramente la escarapela se ve más celeste que lo que aparece representado en otros ejemplo. Entre ellos, los siguientes.
La obra fue realizada por Juan Felipe Goulu, en 1828-1829. Desconozco cuál es el uniforme que viste, puesto que la casaca coincide con la usada por la caballería de línea en la guerra del Brasil, pero el pantalón ciertamente no.
La bandera.
"Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé a hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero sea de la aprobación de V.E."
“en la batería que se iba a guarnecer no había bandera y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela”.
"Las manos juntas significa[n] la unión de las provincias; […] y los campos celeste y blanco nuestra bandera nacional”.
En la misma página, aunque no refiere a la bandera, sin embargo refiere a algo derivado de ella, que es la divisa que debe usar el grado de Brigadier de Ejército, que consistiría en “una faja blanca y celeste”, como igualmente dos plumas “blanca y celeste” en el sombrero.
Para enero de 1814, Beruti señala, refiriendo las disposiciones del gobierno, que “el general de las armas se distingue en virtud del superior decreto por una banda cruzada, celeste, con borlas de oro por remate”.
Esta banda es precisamente la que vemos que usa San Martín en el retrato realizado por Gil Castro, que vimos que era celeste.
Para el 17 de abril de 1815, señala que se izó “en el asta de la fortaleza la bandera de la patria, celeste y blanca, primera vez que en ella se puso”.
"Principia en octubre de 1812Jueves, día 1°Hoy el intrépido Culta,Aquel terrible ArtiguistaQue difundiendo el espantoEl campo entorno domina;De quien, huyendo azoradasGuarniciones y familiasCon hipérboles ponderanLa fiereza y la osadía,Ya del Cerrito la cumbreRecorre, y a nuestra vistaPor primera vez presentaLa blanca y celeste insignia".
"Allí tuvo lugar la solemnidad del juramento que se recibió al ejército de defender el nuevo pabellón celeste y blanco que adoptaba nuestro país”.
"se presentó en el campo el general Belgrano con una bandera blanca y celeste en la mano que la con muchas circunstancia y reverencia colocó en un altar”.
"el miércoles 26 [de mayo de 1813] entró otra división en marcha (...) La bandera tenía dos colores a los extremos azul celeste y al medio blanco".
Sigue el comandante realista Gaspar de Vigodet, asentado en Montevideo, que informando al ministro de Estado español, el 18 de octubre de 1813, dice:
“Excelentísimo Señor: Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul celeste a las orillas y una blanca en medio, y han acuñado una moneda con el lema de ‘Provincias del Río de la Plata en unión y libertad’”.
"se haga un solemne paseo a caballo sacando una Bandera para insignia de nuestra libertad, celeste y blanca".
Asimismo, tenemos los testimonios sobre la bandera de la Escuela de San Francisco en Tucumán -mencionada entre los argumentos de los revisionistas-, que nos informan que su bandera era celeste.
Son tres testimonios. El primero es la carta de 1812 encontrada por Monseñor Pablo Cabrera:
"Se había hecho una bandera de tafetán celeste y blanco, con sus borlas, y dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste".
El segundo es el Libro de Ingresos (1780-1815, tomo I) del convento, asiento del 7 de octubre de 1813:
"En la Escuela se ha puesto una bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas".
Y el tercero es el Libro de Disposiciones del Convento (período 1748 a 1826), página 8, el 28 de junio de 1814:
"It. Una bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas y dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste que pende de la lanza".
Estos tres testimonios dejan bien asentado que la bandera de la Escuela era celeste, por mucho que el CONICET diga lo contrario. Por no decir, además, que la bandera se puede ver a simple vista que es de color celeste y no azul.
Para explicar la discrepancia entre el tono claramente celeste que se aprecia a simple vista y el resultado del azul turquí que determinó el CONICET suele apelarse a que la bandera se ha desteñido. Pero este sería el primer caso milagroso en donde una bandera azul es desteñida a un celeste bien definido.
Tal argumento parece poco convincente considerando que tenemos multitud de banderas antiguas en donde el azul no se ha desteñido de forma semejante. Por ejemplo, tenemos la bandera francesa del barco Le Genereux:
O las banderas gemelas de Ignacio Allende, usadas por los insurgentes mexicanos:
O tenemos banderas de la época de Rosas, como la bandera argentina tomada por los franceses en Vuelta de Obligado y que se expone en Los Inválidos:
También podemos ver esta otra bandera de la época, del Batallón Restaurador, en la que el azul un poco desteñido no devino en celeste:
El Royal Museums Greenwich tiene muchas banderas para evidenciar esto
Resuelto ese punto y presentado el testimonio, pasemos a otros.
En 1815, Belgrano y Rivadavia son enviados a Europa en misión diplomática, y allí redactan un Memorial y un proyecto de Constitución de para presentar a Carlos IV. En el proyecto de Constitución para el Reino Unido del Río de la Plata, se establece en el artículo 1:
"sus armas serán un escudo que estará dividido en campo azur y plata (...) su pabellón será blanco y azul celeste".
Belgrano, claramente, replica aquí simplemente la bandera que ya había creado.
Otro testimonio es el del realista José de Obregón y Francos, que en un oficio al director general de la Real Armada, del 14 de julio de 1815, informa que en Buenos Aires:
“se arboló la bandera de independencia, arriando la del Rey (aquélla es: dos franjas celestes y una blanca en el centro, todas horizontales); el 18 de abril de ese año; el inglés Brown, Comandante de las fuerzas marítimas insurgentes, puso aquella mañana un asta en la torre del Cabildo e izó en ella la bandera del oprobio"
Urbano de Iriondo señala igualmente, en sus "Apuntes para la Historia de Santa Fe" (1872), que en agosto de 1815 con la llegada a la provincia del Ejército al mando del general Viamonte, "quitaron luego la bandera santafesina y enarbolaron la celeste y blanca de la Patria".
El siguiente testimonio son las Instrucciones reservadas que en 1815 firmó el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas para el corso. Allí establece:
"Si se tratare algún combate, se tremolará al tiempo de él el pabellón de las Provincias Unidas del Río de la Plata a saber, blanco en su centro y celeste en sus extremos al largo”
Esta es la primera vez que, hasta donde sé, aparece mencionada la bandera en la legislación.
Luego vendrá otro testimonio importantísimo para lo que estamos tratando, que es la ley del 25 de julio de 1816, aprobada poco después de declarada la independencia. La misma establece la bandera menor:
“Elevadas las Provincias Unidas de Sud- América al rango de una nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca, de que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, Buques y Fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin decretada al término de las presentes discusiones la forma de Gobierno más conveniente al Territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la Bandera Nacional Mayor”.
Y sigue el testimonio de las Instrucciones reservadas dadas por el gobierno al armador de la Fragata La Argentina, Vicente Anastasio de Echeverría, el 25 de junio de 1817:
"3° - Si se trabase algún combate se tremolará el pabellón de las Provincias Unidas, a saber blanco en su centro y celeste en sus extremos largos".
El siguiente [3] es el decreto del 2 de enero de 1826 emitido por el gobernador de Buenos Aires Juan Gregorio de Las Heras, en las que establece las instrucciones para el corso marítimo:
“(…) Que confiere el Gobierno encargado del Poder Ejecutivo Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata a. D... como Armador de Corsario nombrado… para hacer el Corso contra el Imperio del Brasil.
Artículo I.- Todo buque brasilero mercante o de guerra, será considerado como enemigo de esta República, por lo tanto, podrá hostilizarlo, apresarlo o incendiarlo si fuese posible a menos que condujere a su bordo alguna persona de rango con carácter público del Gobierno del Brasil en cuyo caso le permitirá libremente su viaje.
Artículo II.- Si se trabase algún combate se tremolará el Pabellón Nacional de la República, Blanco y Celeste con un sol en el centro”.
Finalmente, hay otros testimonios indirectos, como la ley establecida por la Sala de representantes de la Provincia Oriental el 25 de agosto de 1825 para la bandera de su territorio:
"La Honorable Sala de Representantes de la Provincia Oriental en uso de la soberanía ordinaria y extraordinaria que legalmente reviste, ha sancionado y Decreta con valor y fuerza de ley, lo siguiente: "Siendo una consecuencia necesaria al rango de Independencia y Libertad que ha recobrado de hecho y de derecho la Provincia Oriental, fijar el pabellón que debe señalar su Ejército y flamear en los pueblos de su Territorio, se declara por tal el que tiene admitido, compuesto de tres fajas horizontales, celeste, blanca y punzó, por ahora, y hasta tanto que incorporados los Diputados de esta Provincia á la Soberanía Nacional, se enarbole el reconocido por el de las Unidas del Rio de la Plata a que pertenece. Dado en la Sala de Sesiones de la Representación Provincial, en la Villa de San Fernando de la Florida, á veinticinco días del mes de Agosto de mil ochocientos veinticinco. — Juan Francisco de Larrobla, Presidente"
O la bandera de la provincia de Santa Fe, tal como señala en oficio Estanislao López a la Junta de Representantes de la provincia el 1 de octubre de 1822:
"En cuya virtud he meditado (salvo el de V. H.) sea cuatricolor nuestro pabellón Provincial colorado, blanco en el medio, celeste a la derecha y en el centro un óvalo orlado con una faja amarilla donde se note: Provincia Invencible de Santa Fe".
El blanco y celeste de ambas banderas, claramente, están tomados de la bandera nacional; y el colorado o punzó está tomado del federalismo.
También está la bandera del Estado uruguayo establecido por la Asamblea Constituyente de Uruguay, el 19 de diciembre de 1828, claramente basándose en la argentina:
“Artículo único. —El pabellón del estado será blanco con nueve listas azul celeste horizontales…”
O el uniforme de los oficiales de marina, que describe La Gaceta de Bs As el 3 de octubre de 1814:
“casaca azul, botón de ancla, vuelta solapa y forro celeste, pantalón azul, chaleco azul”.
O la condecoración establecida para los vencedores del combate del Bajo de Santa Ana el 19 de diciembre de 1816:
“un escudo de distinción en paño celeste”.
El color proviene claramente de ser e color nacional.
Todo este cúmulo de testimonios nos muestra que la bandera era celeste, no meramente azul.
Esto no quiere decir que no haya testimonios que nos describan las banderas como azules y blancas. Las hay pero son las menos, y tampoco implican necesariamente que no sean a su vez celestes y blancas.
Hay tres testimonios de los Anales inéditos de Potosí:
1)
“El 27 [de mayo de 1813] en la galería del Gobierno se puso una bandera de color azul a los extremos y blanco al medio con un rótulo que llamaba a todos a las armas...”
2) La jura de la Asamblea del año XIII en Potosí:
“El 8 [de julio de 1813] desde las 5 de la mañana, se formaron las tropas en la plaza y se hicieron muchos preparativos y salvas (…) El general Belgrano llevaba la bandera de color azul y blanco”
3) La salida del Ejército para la batalla:
“El 18 [de septiembre de 1813] salió [desde Potosí] el ejército que aún quedaba aquí del Nº 1, con 1.400 hombres (…) llevaron la bandera de la Patria, entre azul y blanco, con una Cruz al medio, y encima la insignia de la libertad”.
4) Aunque no es la bandera, sin embargo es la banda del Director Supremo, establecido por la Asamblea, se deriva de los colores nacionales:
“39 —Llevará una banda bicolor, blanca al centro y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación”.
5) Beruti replica lo establecido por la ley de 1818, en su entrada del 7 de marzo:
“Se mandó por suprema orden que las banderas de los buques de guerra del estado se pusieran en la forma siguiente: dos fajas atravesadas azules y una blanca en medio, llevando en ésta por divisa un sol dorado, orlado de estrellas de oro, y en las fajas azules iguales estrellas de oro”.
6) Henry Marie Brackenridge, en su libro "Voyage to South America, performed in the years 1817 and 1818", vol. 1, describiendo Buenos Aires:
"Centinels, however, are seen pacing the walls, and the blue and white flag, waving over their heads"
("Sin embargo, se ven centinelas caminando por los muros, y la bandera azul y blanca ondeando sobre sus cabezas").
Color que también atribuye a la escarapela:
"The old Spaniards... They are also distinguished by not mounting the blue and white cockade, which is universally worn by the citizens of the republic"
("Los viejos españoles... También se distinguen por no portar la escarapela azul y blanca, que es universalmente usada por los ciudadanos de la república").
7) El "Romance endecasilabo" (post 1818), en la Lira Argentina (1824), que se puede leer en la página 241:
"Un tal Nieto el plusultra nos mostraba
Desde los Charcas para contenernos,
Los cerros nuestra tropa atravesaba
Hasta que el mismo Nieto pudo vernos,
Vio nuestro azul y blanco tremolando
Y en la plaza con Sans murió temblando".
Aunque los testimonios se refieren a banderas distintas, por lo menos el segundo testimonio refiere claramente a la celeste que usó Belgrano como bandera nacional.
Y el quinto testimonio refiere a la bandera celeste, porque la ley no cambió el color, y Beruti refiere constantemente que la bandera es celeste, y solo aquí señala que es azul porque solo replica lo que dice la ley.
Como la bandera se describe ampliamente como celeste, no pueden tomarse estos testimonios en las que se dice que era azul para concluir, por ello, que la bandera era azul turquí. Más bien, en estos testimonios se describe la bandera como azul, sin más, considerando al celeste como un azul.
Una segunda línea de evidencia son las banderas existentes, aunque estas son muy pocas.
Primero, la bandera de la Escuela de San Francisco, ya presentada.
Luego, las dos banderas de Macha, conocida una como bandera de Macha (con los colores blanco-celeste-blanco) y la otra como bandera de Ayohuma (con los colores celeste-blanco-celeste). Sin embargo, no sabemos de cuándo son estas banderas y no hay certeza de que las usara el Ejército del Norte bajo el mando de Belgrano.
La siguiente bandera es la del Ejército de los Andes, que contradice el testimonio del general Gerónimo Espejo que es retomado por los revisionistas. La bandera custodiada en Mendoza es claramente celeste, no azul [4].
Tenemos también la bandera ciudadana, que fue usada por la división de Cabot durante el cruce de los Andes. Sin embargo, ha de decirse que solamente el escudo parece ser original, y no el paño al que fue luego cosido. Aún así, el escudo sigue siendo celeste.
Originalmente podría haber lucido así, como la reconstruyó Fernando Pedrazzoli:
En la iglesia de la Orden Dominica en Córdoba se encuentra la bandera del coronel Pizarro, cuya identificación es discutida. Pero aún así, la misma es celeste [4]:
El ilustrador Nicolás Vico ha hecho una imagen de cómo se vería la bandera con su abanderado del regimiento de Caballería de Milicias de Mendoza.
Por último, tenemos la bandera del Regimiento del Río de la Plata, creado en Perú en 1822 por San Martín uniendo los restos de los batallones 7 y 8. Lamentablemente, solo se conserva el escudo y tampoco podemos saber el tono usado porque no existe una foto en color del mismo. Existe una sola imagen, en blanco y negro, que Miguel Carrillo Bascary comparte en su blog [5]:
Aun así, el autor nos presenta la reconstrucción hipotética que hizo Celeste Herrera:
Gracias a una publicación en facebook de Miguel Ángel Martínez, he encontrado fotos a color de esta bandera:
https://www.facebook.com/miguel.angel.martinez.124616/posts/pfbid0ipHei6QuuessA5AzV95Bh9WDN2kUaQu6rwks5xJ5TsYwuyY6DmQsqcAEoaFefnPDl
Hasta aquí las banderas conservadas del periodo.
Si pasamos a la iconografía, esta es más complicada, porque no son tan distinguibles los tonos. Primero, la bandera que aparece en la batalla de fondo del retrato de Belgrano realizado por Carbonnier en Londres, en 1815.
La segunda representación es una acuarela de Emeric Essex Vidal, de una vista del Fuerte de Buenos Aires en 1816.
Aquí la bandera sí parece tener un tono más azul.
Sigue otra acuarela de Emeric Essex Vidal, de la plaza frente a la Recova de Buenos Aires. El color de la bandera parece ser más ambiguo.
Sigue una litografía de T. E. Brown, de 1819, de Batalla de Maipú. Pero no estoy seguro de cuándo es esta coloreada.
Sigue el retrato icónico de San Martín, hecho entre 1827 y 1829, y que era de predilección del Gran Capitán, que lo tenía colgado en su dormitorio. En este, el color de la bandera es claramente celeste.
Finalmente, existen una representación de la batalla de Ituzaingó (20 de febrero de 1827), que no sabemos quién la hizo ni cuándo, pero parece de la primera mitad del siglo XIX. La bandera es claramente azul.
[Luego de haber escrito el artículo, encontré otro registro iconográfico que se encuentra en el MHN. En este caso, una acuarela sobre papel de un minué dedicado a Félix de Álzaga, que fue realizado entre 1830 y 1834. En el mismo, aparece el escudo nacional con banderas argentinas, los cuales tienen un color celeste.
Hasta aquí.]
A estos testimonios, añadimos otras referencias al color celeste y que claramente se toman del color de la escarapela y de la bandera, por ser los colores nacionales.
Estos los tomo del tomo 1 de la Colección de leyes y decretos militares concernientes al ejército y la armada de la República Argentina, 1810 a 1896, de Ercilio Domínguez.
El primero es el decreto que establece las condecoraciones por el triunfo de la batalla de Tucumán, fechado en 20 de octubre de 1812:
Que se conceda á los soldados que militaron en la acción de guerra del 24 el distintivo de una charretera de hilo de lana blanca y celeste : a los sargentos un cordón de lana blanca y celeste , con borlas que se desprendan de la presilla de la gineta : al oficial hasta coronel inclusive, un escudo de paño blanco con orla de paño celeste y en ella un bordado ligero de hilo de plata , debiendo inscribirse en su centro un mote de hilo de seda que diga : LA PATRIA Á SU DEFENSOR EN TUCUMÁN ; Al General en Jefe un escudo de lámina de oro con el mismo mote y á los Jefes de división y Mayor general , otro idem en lámina de plata.
Brigadier. Este usará cuello, solapa y bota bordada con un entorchado de oro, dos charreteras con la pala negra, también bordada de oro y los canelones del mismo color, sombrero galoneado y una faja blanca y celeste con fleco de oro en las puntas, como igualmente dos plumas blanca y celeste en el sombrero.
Coronel. Deberá usar dos charreteras como las del Brigadier, debiendo ser los canelones y bordados del color del botón del uniforme.
Teniente Coronel. El Teniente Coronel usará dos charreteras ; las palas serán de plata y los canelones de oro ó viceversa, debiendo ser siempre los canelones del color del botón.
Sargento Mayor. Usará dos charreteras de canelones.
Capitán. - Usará tres galones estrechos en la manga.
Teniente. - Usará de dos galones, el Alférez uno y los Cadetes y Sargentos los mismos que hasta aqui han llevado
El General en Jefe llevará su uniforme particular, una faja celeste con borlas de oro, que descenderá del hombro derecho al costado izquierdo.
El Mayor General, id. blanca y con borlas de oro.
Los Ayudantes del General en Jefe, id. celeste toda, con la diferencia de ceñirse á la cintura ; sin borlas.
Los del Mayor General, id, blanca toda y colorada del mismo modo, sin borlas.
Todos llevarán espuelas.
Se prohibe el uso de la faja al resto del ejército .
Ya hemos visto los retratos de los generales San Martín y Rondeau con dicha faja celeste.
El cuarto, el decreto que establece el uniforme para los oficiales de marina, del 3 de octubre de 1814.
Apropuesta de mi Secretario de Estado en el Departamento de la Guerra y Marina, he venido en resolver que los oficiales de guerra destinados al servicio de ella, usen de la fecha en adelante como uniforme señalado á su clase: casaca azul, botón de ancla, vuelta, solapa y forro celeste; pantalón azul, chaleco blanco, bota, sable ó espada, viricú negro y sombrero armado sin gabán con escudo nacional. Comuniquese a quienes corresponda, para su cumplimiento.
El quinto, el premio otorgado los que tomaron parte en la acción de la Florida, establecido por decreto del 9 de noviembre de 1814.
Considerando justo y debido, recomendar á la memoria de la posteridad la gloriosa acción que sostuvieron los valerosos cochabambinos ydemás patriotas de las Provincias del Alto Perú, en el memorable dia 25 de Mayo de este año, en el Valle de la Florida, al mando del benemérito Coronel don Juan Antonio Alvarez de Arenales, contra una división numerosa de tropas del Virrey de Lima, he venido en conceder á los oficiales que concurrieron a aquella acción un grado inmediato al de la clase que obtenian entonces, y a los sargentos, cabos y soldados que se hallaron en ella, un escudo de paño en fondo blanco con vivo celeste y la inscripción siguiente: La Patria á los defensores de la Florida, que deberán llevar en el brazo izquierdo, reservándose premiar al expresado Coronel Arenales conforme a su relevante mérito.
El sexto es el premio otorgado a los restauradores del orden público en Córdoba, por decreto del 19 de diciembre de 1816.
Considerando justo y necesario recomendar á la memoria y gratitud de los amantes de la libertad el distinguido mérito que ha rendido á la patria la fuerza de Milicias que en unión con la de linea, bajo el mando del Sargento Mayor graduado, don Francisco Sayás, contribuyó con heroica intrepidez y firmeza á la destrucción de los perturbadores del orden y tranquilidad pública, en la jornada del 8 de Noviembre último, en las inmediaciones de Córdoba, y siendo conforme a la liberalidad del Gobierno señalar tan relevante mérito con una demostración digna del reconocimiento de los pueblos de la Unión, he venido en conceder á los Oficiales y tropas de la expresada milicia un escudo de distinción, en paño celeste, que deberá llevarse sobre el brazo izquierdo, con letras de oro, con la inscripción siguiente : Honor á los Restauradores del orden; quedando encargado de la construcción y reparto el Gobernador Intendente de la dicha Provincia de Córdoba, a quien se comunicará esta mi resolución para su efectivo cumplimiento, imprimiéndose en la Gaceta de esta Capital. Buenos Aires, Diciembre 19 de 1816.
El séptimo, mismo premio otorgado a los restauradores del orden en Santiago del Estero.
Buenos Aires, Febrero 4 de 1817. Considerando justo y necesario recomendar á la memoria y gratitud de los amantes de la libertad, el distinguido mérito que han rendido à la patria las fuerzas que en unión y bajo el mando de su Comandante don Gregorio Aráoz de la Madrid, contribuyeron con heroica intrepidez y firmeza, á la destrucción de los perturbadores del orden y tranquilidad pública en la jornada del 27 de Diciembre del año pasado, en las inmediaciones de Santiago del Estero, y siendo conforme à la liberalidad del Gobierno señalar tan relevante mérito con una demostración digna del reconocimiento delos pueblos de la Unión, he venido en conceder a todos los oficiales y tropas que concurrieron à la expresada pacificación, un escudo de distinción en paño celeste, que deberá llevar sobre el brazo izquierdo con letras de oro la inscripción siguiente : Honorá los restauradores del orden; quedando encargado de disponer su construcción y reparto el Excmo. señor Capitán General del Ejército del Perú, á quien se comunicará esta mi resolución, para su efectivo cumplimiento, imprimiéndose en la Gaceta Ministerial.
El octavo es el premio otorgado por la batalla de Chacabuco, por decreto del 15 de abril de 1817.
Que desde la clase de Brigadieres hasta la de Sargentos Mayores graduados inclusive, Ileven pendiente del pecho, con una cinta tricolor, blanca, celeste y amarilla, una medalla de oro con la siguiente inscripción : La patria á los vencedores de los Andes y en la orla : Chile restaurado por el valor en Chacabuco. Que igual distinción gocen desde Capitanes hasta la clase de Alférez inclusive, con sólo la diferencia de ser la medalla de plata y no deberse variar su calidad en los respectivos ascensos que les correspondan en el progreso de su carrera. Que los sargentos, cabos y soldados usen en el brazo izquierdo un escudo de paño, blanco, con dicha inscripción de color celeste y que estas distinciones sean distribuidas por el Jefe de Estado Mayor á los de Ejército, el día 25 de Mayo próximo, después del Te- Deum en acción de gracias al Ser Supremo y celebridad del aniversario de la regeneración politica de estas Provincias ; que por conducto de sus Jefes lo sea a los Capitanes de compañias, por el de éstos á los Oficiales subalternos, y por los Ayudantes, à la tropa, cuidándose de dar a este acto toda la majestad y circunspección que exige el plausible motivo que lo impulsa
El noveno es el premio acordado a los que tomaron parte en la acción de Humahuaca, por decreto firmado por el mismísimo Manuel Belgrano.
Hallo acreedor a don Manuel Eduardo Arias, para el grado de Teniente Coronel de Ejército; al Capitán don Hilario Rodriguez, de la propia clase, para el de Sargento Mayor á don Manuel del Portal para Teniente y a don N. Ontiveros para Alférez, igualmente del Ejército, por la gloriosa acción de Humahuaca, y de Capitán de Milicias a don Juan Pablo Mariscal, que ha hecho servicios particulares en la acción, antes y después de ella, no siendo más que un particular amante de su patria; espero que V. E. se dignará concederme y concederles esta gracia, que ya les he hecho saber. Del mismo modo contando con la aprobación de V. E. he designado cinco medallas de oro para los expresados, con la inscripción y forma que manifiesta el adjunto diseño para que lleven al ojal de la casaca, en el pecho, pendiente de una cinta celeste y blanca, y de plata á los demás Oficiales que concurrieron y no se distinguieron tanto, concediendo á los soldados que lleven una cinta celeste en la chaqueta con la inscripción : Humahuaca, de letras blancas, ofreciéndoles recompensas para cuando haya con qué. Espero que V. E. me dispensará esta libertad á que me ha conducido el deseo de que vean el premio pronto y sirva de estimulo á los demás que hacen la guerra, porque he creido y estoy persuadido de las intenciones de V. E. y de su anhelo por manifestar á los buenos servidores de la Nación, las consideraciones y distinguido aprecio que le merecen. Dios guarde á V. E. muchos años. Tucumán, 10 de Abril de 1817. Excmo, señor. Manuel Belgrano.
El décimo es el premio militar á los defensores de Salta, por decreto del 28 de noviembre de 1817.
Departamento de la Guerra. Buenos Aires, Noviembre 28 de 1817. Sin embargo de las demás gracias y condecoraciones con que esta Superioridad piensa perpetuar la memoria de los valientes defensores de la libertad en la Provincia de Salta, cuyos distinguidos sacrificios merecen la gratitud de sus conciudadanos ; he tenido à bien, en prueba del aprecio y consideraciones debidas á tan heróicos esfuerzos, conceder, como concedo, al Jefe principal, Comandantes, Oficialidad y tropa de la citada Provincia, una medalla de premio en la forma siguiente : el primero, la usará de oro figurando una estrella de seis brazos, con esta inscripción en la circunferencia de donde nacen aquéllas : Al mérito en Salta y en su centro : Año de 1817. Los segundos llevarán con los brazos de oro y el centro de plata, pendiente a una cinta celeste en el pecho, y las últimas un escudo de paño blanco sobre el brazo izquierdo con la misma inscripción de letras celestes, exceptuando los Sargentos y Cabos que la deberán traer de hilo de oro los primeros y de plata los segundos.
El onceavo es el distintivo al Ejército de los Andes en premio de la victoria de Maipú, por decreto del 9 de julio de 1818.
Ministerio de la Guerra. DECRETO Buenos Aires, Julio 6 de 1818. En demostración del alto aprecio y gratitud pública á quejustamente se han hecho acreedores los Generales, Jefes, Oficialidad y tropa del Ejército de los Andes, por los importantes servicios que consagraron á su patria en la memorable jornada del 5 de Abril próximo anterior en las llanuras del Maypo, he venido en acordar que sobre los premios y distinciones que disfrutan por sus méritos anteriores a dicha jornada y demás gracias concedidas en consecuencia de ella, sean distinguidos muy particularmente los primeros con un cordón de oro, con cabitos del mismo metal encadenado, que pendiendo del hombro izquierdo deberá enlazarse en el ojal de la casaca al costado derecho ; con el mismo los segundos, sin más diferencia que los cabitos hayan de ser de plata ; con el de plata y cabitos de idem, la Oficialidad; con un cordón de seda blanco y celeste, con cabitos de metal, los Sargentos y Cabos, y con el de lana de los mismos colores los soldados.
El decimo segundo es el cordón otorgado por la batalla de Ituzaingó, por decreto del 19 de marzo de 1827.
Los Sargentos y Cabos, cordón de seda blanco; la tropa, cordón de lana celeste.
Y a esto sumamos las condecoraciones otorgadas por el triunfo de Montevideo en 1814. Aunque no he encontrado el decreto estableciéndolos.
https://www.todocoleccion.net/militaria-medallas/medalla-libertadores-montevideo-patria-agradecida-1814-original-ver-fotos~x575453707
Con todo lo dicho, hemos de concluir que la bandera era originalmente celeste. Solo a partir de la década de 1820 puede verse que empieza a ser representada de un tono azul oscuro.
Luego de todo este análisis, respondemos a los argumentos de los revisionistas.
1) La ley de 1818 aprobada por el Congreso no dice meramente que la bandera tendrá los colores "azul y blanco", sino que serán sus colores azul y blanco "en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados".
La ley no estaba innovando en el color, sino que se sobreentendía que sería el color usado de costumbre. Que, como se vio, era un color celeste.
La ley lo que hacía era meramente distinguir la bandera menor de la bandera de guerra agregándole un sol pintado.
2) Sobre la bandera de la Escuela de San Francisco, lo hemos tratado anteriormente.
3) Igualmente, el testimonio del General Gerónimo Espejo con respecto a la bandera del Ejército de los Andes.
Pero no dejan de ser valiosos los argumentos que Bartolomé Mitre expuso respondiendo al General Espejo, en el diario La Nación, el 28 de mayo de 1828, y que se puede ver también en La bandera y el escudo nacional. Leyes, decretos y publicaciones recopiladas por encargo del ministro del interior, por Mariano A. Pelliza, 1900, pp. 95ss.
Mitre sabía escribir muchísimo mejor que yo, por eso mejor lo cito directamente a él
Faltaría averiguar, empero, qué es lo que el coronel Espejo entiende por azul: si es el azul del claro cielo , iluminado por el sol, ó el azul turquí en cuyo fondo se destacan las estrellas de la noche: ó los dos azules típicos entre los siete colores primitivos que descompone el prisma de Newton: ó el azul del záfiro ó la turquesa : ó el azul del blasón : ó el azul de Prusia , ó de Bremen, ó sajón : ó el azul de ultramar, de Thenard , ó de cobalto , debidos á la industria ; ó si es el celeste , ó sea el azul del firmamento que brilla en las páginas de la historia argentina , el cual ha sido perdurablemente fijado en la ley que dió sanción legal á la bandera transmitida por la tradición, inaugurada por el patriotismo y consagrada por la victoria como emblema de independencia y libertad.
La tela con que se confeccionó la bandera de los Andes, puede quizás haber sido azul , y esto no sería sino un simple accidente , que de ningún modo podría borrar el legítimo color nacional de un pueblo . Sin embargo , una de las damas que la bordaron en Mendoza- la señora doña Laureana Ferrari , esposa del coronel D. Manuel Olazábal - ha declarado que esa bandera fué hecha de sarga celeste y blanca, y así lo ha publicado el señor Carranza . Aun se conserva el abaico del cual sacó esa señora las lentejuelas de oro y plata que adornaron el escudo de la bandera.
Sea de esto lo que fuere, el coronel Espejo como historiador no puede ignorar-porque consta de documentos irrecusables- que los colores popularizados por los argentinos en las invasiones inglesas de 1806 y 1807, fueron el celeste y el blanco; que blancas y celestes fueron las cintas que los patriotas enarbolaron en sus sombreros el 25 de Mayo de 1818. Que blancos y celestes eran los colores con que se adornaron en 1810, los primeros soldados de la revolución que fueron á llevar la libertad al Alto Perú ; que el blanco у сеleste fué el distintivo del primer club popular en 1811 y 1812 , como emblema de democracia ; que blanca y celeste fué la primera escarapela nacional decretada por el gobierno en 1812; que blanca y celeste fué la bandera que, en el mismo año , inventó el General Belgrano en el Rosario y enarboló después en Jujuy ; que blanca y celeste fué la bandera que se juró en el Río Pasaje, que tomó á consecuencia de esto el nombre del Juramento ; y que esta es la misma bandera blanca y celeste que por la primera vez recibió el bautismo del fuego y de la sangre en la batalla de Salta ; que blanca y celeste es la faja de los brigadieres generales decretada por la asamblea del año 1843 ; y que blanca y celeste era la bandera que usaban nuestros ejércitos cuando se declaró la independencia argentina en 1816 .
Y lo que sobre todo no puede ignorar el coronel Espejo, como guerrero de nuestra independencia y soldado benemérito del ejército de los Andes, es que el legítimo color de la bandera que juró ese ejército antes de pasar la Cordillera para ir á libertar á Chile , era el celeste ; porque así lo declara la ley, ante la cual palidecen las tintas de las telas que por accidente puedan usarse .
El general San Martín, que fué uno de los que alentó al congreso de Tucumán á declarar la independencia, no podía desobedecer la ley de ese mismo congreso dictada ocho días después de declarada aquella ( el 25 de Julio de 1816 ) , en la cual se ordenaba lo siguiente:« Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una nación , después de la declaratoria solemne de su independencia será su peculiar distintivo la bandera Celeste y Blanca de que se ha usado hasta el presente , y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos , buques y fortalezas».Con arreglo á esta ley, el color legítimo—ó sea el conforme á las leyes- de la bandera del Ejército de los Andes, como de todos los demás ejércitos de la República, era el celeste y blanco. Esos fueron los colores que el coronel Espejo juró el 5 de Enero de 1817 con arreglo á la ley de su patria, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, que en ese día se declaró patrona de sus armas.Pero si el tiempo hubiese apagado los colores gloriosos de aquella bandera, si la ley del congreso que la declaró se hubiese perdido , si en la memoria de los hombres se hubiera borrado su inmortal recuerdo , el historiador , al compulsar los documentos de aquella época memorable , encontraría que la historia del Ejército de los Andes ha sido escrita con tinta celeste y no azul.El coronel Espejo no tiene sino mirarse al pecho, y encontrará en el ojal de su casaca la prueba de que el legítimo color del ejército de los Andes era celeste, como el de su bandera , y no azul ( ¿ qué azul? ) como algunos lo han creído antes de ahora .El coronel Espejo lleva sobre su pecho la medalla de Chacabuco , en testimonio que fué uno de los héroes de aquella jornada.Y bien! La cinta de que pende esa medalla, es celeste y blanca con una lista amarilla, según el decreto que la declaró con autorización del Congreso.Y cuando el coronel Espejo escriba la historia de sus compañeros de armas , no olvidará decir, que el escudo que en premio de esa jornada se concedió á los sargentos, cabos y soldados , fué «blanco con inscripción de color celeste », según se expresa en el mismo decreto.Y cuando lea el parte de la batalla de Maipo, lo leerá impreso con tinta celeste, sobre papel blanco , en la Gaceta de Buenos Aires , de 22de Abril de 1818 , en honor de los colores que vistieron los vencedores en aquella gran jornada.Y cuando lea los honores que se tributaron al vencedor de Chacabuco y Maipo en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1818, verá en el mismo periódico, que los arcos triunfales que adornaron la plaza de la Victoria en ese día estaban <<todos pintados con los colores favoritos de la nación » , que como lo atestiguan los historiadores contemporáneos , las leyes, los decretos y todos los documentos de la época, eran el celeste y el blanco.Y por último, cuando dé cuenta de los premios honoríficos que se acordaron á los vencedores de Maipo por decreto de 6 de Julio de 1818, leerá en ese documento estas palabras:«Sean distinguidos muy particularmente ... con un cordón de seda blanco y celeste con carretes de metal los sargentos y cabos , y con el de lana de los mismos colores los soldados » .He aquí los legítimos colores del Ejército de los Andes.Son los colores de su legítima bandera usada hasta entonces en todo el curso de la revolución , y decretada por el Congreso, que en 1816 declaró la independencia. Con ello ha sido escrita su gloriosa historia en las condecoraciones que se le acordaron, en los adornos que celebraron sus triunfos , en las gacetas que dieron noticia de ellos , y hasta en los retratos del héroe que lo mandó.¿Por qué no se encuentra el color azul ni mencionado una sola vez en los documentos oficiales, y sí siempre y constantemente el celeste?Es que el color azul, entiendo por azul el obscuro, no tiene ni antecedente histórico, ni significado militar , ni razón de ser, siquiera sea como hecho.La única vez que en aquella época se hizo mención del azul, fué tomando esta palabra como sinónimo de azul celeste . En la sesión del Congreso de 20 de Julio de 1816, el diputado Gazcón, pidió que « se autorizase por decreto la >> bandera del país azul y blanca , que actualmente se usa». Y como la bandera que se usaba era celeste y blanca, el secretario Serrano, encargado de redactar el decreto, puso celeste en vez de azul, y así quedó sancionado el 25 de Julio de 1816 en los términos antes citados. En el mismo sentido se usó en la ley de 1818, que se agregó el sol, declarando que los dos colores continuarían usándose en el modo y forma acostumbrados (acostumbrados en plural).Y si á pesar de estos solemnes testimonios públicos, el coronel Espejo dudase aún sobre cuál fué el legítimo color porque combatió tan gloriosamente en otro tiempo, contemple la imagen del General del Ejército de los Andes en el retrato que el mismo nos ha legado , y lo verá envuelto por los célicos colores de nuestra bandera .Como es sabido, sólo existen dos retratos auténticos del General San Martín - uno al óleo hecho en Bruselas en 1827, que ha servido de modelo para la cabeza inspirada de su estatua, y una fotografía hecha poco antes de morir, que ha sido popularizada por el grabado y la litografía.El retrato al óleo, que como documento autenticado tiene más valor que una « lámina fotográfica colorida » , que es el testimonio que invoca el Sr. Espejo , fué copiado del natural , y el General San Martín decía que era su único y verdadero retrato.Ese retrato se conserva por su familia en Europa, y allí el General está representado con la bandera argentina en la mano, cuyos colores sirven de fondo al cuadro.Pues bien ! los colores de la bandera en que está envuelto el General de los Andes , son el celeste y el blanco con arreglo á la ley á que obedeció al pasar la Cordillera, venciendo en Chacabuco en 1817 y triunfando en Maipo en 1818.Y si en presencia de la imagen de su ilustre General, con ese testimonio irrecusable en la mano, el coronel Espejo, levanta su mano al cielo en que brillan los colores de nuestra bandera iluminados por el sol, y aun sostiene que el emblema del ejército de los Andes era azul y blanco y no celeste y blanco , como lo declara la ley, la historia y lo atestigua el arte , puede entonces ennegrecer los colores de las condecoraciones militares que tan dignamente adornan su noble pecho , y buscar el origen y el glorioso significado de los colores de nuestra bandera en otra historia, en otras leyes , en otros documentos públicos que no sean los que el pueblo argentino ha considerado hasta hoy como auténticos y legítimos y en cuya verdad San Martín murió creyendo, como lo prueba la bandera en que se envolvió al legarnos su retrato.(La Nación , 28 Mayo 1878 ).
4) También tratamos sobre el color de la escarapela.
5) A la suposición de que el color de la bandera viene del azul del escudo de Buenos Aires. Sostener esto es innecesario, porque los colores de la bandera están tomados de la escarapela, que ya vimos que es celeste.
Aún así, la suposición parece no proceder, porque si nos basamos en el escudo del Estandarte Real que se confeccionó en 1789, el azul del mar es claramente más oscuro que cualquier bandera o escarapela del periodo.
Y si nos basamos en reconstrucciones, la que se hace de una banderola de los Dragones de Bs As tiene un tono celeste para el cielo antes que tener azul.
6) Al argumento de la heráldica, hemos de decir que la heráldica es la ciencia de los escudos, no de las banderas. Estas son estudiadas por la vexilología.
Antes o en simultáneo con la bandera argentina se usó el color celeste en banderas, estandartes o cucardas. Un ejemplo paradigmático de esto es Baviera. Baviera, primero ducado y luego reino, tenía como colores propios (y todavía los tiene como estado federal alemán) los colores celeste y blanco. Usaron el celeste en sus estandartes, escarapelas, uniformes.
El Museo del Ejército Bávaro conserva ejemplares de todas estas cosas.
https://armeemuseum.de/de/objekte.html
En sus banderas:
Estandarte de caballería (Baviera, 1664)
Estandarte de la escuadra bávara Granaderos a caballo (1696 – 1722)
Bandera de infantería bávara con cinta de la Confederación Germánica (Baviera después de 1848, modelo de 1841).
Hago un paréntesis al Museo del Ejército Bávaro para exponer esta otra bandera bávara del siglo XVIII, tomada durante la guerra de sucesión austríaca en 1745, y que se encuentra en el Musée de l'armée de Paris:
El celeste también lo usaban en sus uniformes y escarapelas.
Este es el rey Maximiliano I de Baviera -pintado por un anónimo-, que reinó durante las guerras napoleónicas. Le tocó el honor de ser el primer rey de Baviera a partir de 1806.
Se pude notar que su faja es celeste y blanca.
El Museo del Ejército Bávaro conserva un ejemplar de un uniforme militar del período, que nos permite ver claramente el color celeste de la faja.
También conserva un sombrero bicornio de funcionario, con la escarapela celeste y blanca.
Y un característico casco bávaro, donde se ve también la escarapela. En este caso, metálica en vez de textil.
Cuando los sombreros de los oficiales llevaban plumas, también eran celestes y blancas, como se ve en este retrato del rey Luis I de Baviera, pintado por Johann Lorenz Kreul alrededor de 1825.
Estos colores hasta se ven un tambor de infantería del periodo napoleónico:
Y también pueden evidenciarse en la pintura que Jean-Baptiste Debret hizo en 1810, que representa a Napoleón Bonaparte arengando a las tropas bávaras y de Württemberg en Abensberg, el 20 de abril de 1809.
Acercamiento a los detalles:
Las ilustraciones de uniformes que en 1812 publicó Carl Ferdinand Weiland (1782-1847), permiten ver también que el color que usaban los bávaros era el celeste.
https://uniformenportal.de/index.php?/category/168
Baviera - Estado Mayor, Oficial
Baviera - Artillería a caballo, artilleros
Se ve que las reglas de la heráldica no impedían a una nación culta, refinada, famosa como Baviera usar el color celeste.
Además del paradigmático caso bávaro, podemos ver algo de esto en el caso ruso. Se conservan varias banderas militares rusas que hacen uso del color celeste.
Acá puede verse toda una colección:
https://humus.livejournal.com/6368316.html
Yo tomo solo las pertinentes al caso que nos compete.
Estandarte del Regimiento de Granaderos de la Guardia de la Vida (1879)
Estandarte de caballería de San Jorge del modelo de 1813
Bandera de San Jorge del Regimiento de Guardias de Vida Semenovsky, 1883.
De hecho, en heráldica tampoco existen los colores naranja y rosa, colores que igualmente se utilizaban en banderas rusas como así también de otras naciones.
De hecho, los mismos Países Bajos Holandeses llegaron a utilizar la conocida Prinsenvlag o bandera del Príncipe de Orange, con los colores naranja, blanco y azul, a pesar de que el naranja no sea un color heráldico.
Kaat Mossel y Ruige Keet, Caricatura de los orangistas de Rotterdam, 1784. Kaat Mossel / Ruige Keet (título sobre el objeto)
Y también tenemos un ejemplo más cercano a nosotros, que es el de México. Antes de usar la tricolor ve4rde-blanca-roja, en México se usaron los colores celeste y blanco. Con una escarapela de estos colores es retratado osé María Morelos en 1812, además de que los mismos colores decoran la parte superior del retrato.
También se ven en la bandera del Regimiento de Infantería de San Fernando perteneciente a las tropas de José María Morelos de 1812-1815.
Bandera nacional de guerra. Un paño de longitud y latitud usadas por las demás naciones, que presente un tablero de cuadros blancos y azul celeste. Se colocarán en el centro y dentro de un óvalo blanco en campo de plata, las armas establecidas y delineadas para el gran sello de la nación es decreto de las misma fecha, sin alteración ni mudanza alguna; y guarnecerá toda la extremidad del paño que forma la bandera una orla encarnada de seis pulgadas de ancho.Bandera parlamentaria. Un paño blanco de las mismas medidas que el antecedente, guarnecido por la extremidad con una orla azul celeste de seis pulgadas de ancho y un ramo de oliva al través de una espada colocada en el centro, unidos ambos por el punto del contacto con una corona de laurel.Bandera de comercio. Un paño azul celeste de las dimensiones anteriores, Orlando de blanco, de seis pulgadas de latitud, y colocada en el centro una cruz blanca. Los gallardetes de los mismos colores que las banderas.
De todo esto derivamos que como regla general en heráldica no existiera o no fuera recurrente el color celeste, nada nos dice con respecto a los colores de la bandera.
7) Finalmente, el argumento de las banderas de la libertad civil y la del regimiento N° 7.
A la primera, decimos que esta no es propiamente una bandera nacional. Es, más bien, una bandera con el escudo sobre un fondo blanco. Como los escudos sí siguen las reglas del la heráldica y aquí no suele usarse el celeste sino el azul, sí es entendible que al pasarse el escudo a una bandera se respetara el tono azul del original. Por eso el mismo Belgrano, en el proyecto de Constitución monárquica de 1815 establece, como hemos referenciado, que el escudo del reino deberá ser de campo azur y plata. Sin embargo, cuando habla de la bandera dice específicamente que debe ser blanco y azul celeste, no meramente azur.
También debe entenderse que esto no aplica estrictamente en todos los casos. Así, por ejemplo, para la bandera del Ejército de los Andes, para mantener la coherencia cromática entre el paño y el escudo, ambos tienen el mismo tono celeste. Y de igual modo es de un tono celeste el escudo de la bandera ciudadana.
Además, el mismo Beruti nos señala que el color del escudo usado por la Asamblea del año XIII era celeste, en referencia a la bandera nacional. Y si uno mira el escudo usado por la Asamblea, es evidente que su tono es más celeste que azul. Basta comparar la imagen de abajo con las dos banderas alegadas en la objeción.
Restaurándolo un poco toscamente según puedo, puede apreciarse que el color es celeste.
Creo que he fundamentado suficientemente que el color de la bandera era originalmente celeste y que he respondido a los argumentos revisionistas.
[1] Muchas de ellas pueden verse aquí: https://www.lagazeta.com.ar/bandera_nacional.htm
[2] La misma puede leerse aquí: https://bibliotecavirtualmadrid.comunidad.madrid/bvmadrid_publicacion/es/consulta/registro.do?id=915
[3] Tomado de aquí: https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/02/el-fin-de-una-centenaria-polemica.html
[4] Las cuatro imágenes que siguen las he tomado del magnífico blog de Miguel Carrillo Bascary, banderasargentinas.blogpost.com. Específicamente, de esta entrada: https://banderasargentinas.blogspot.com/2017/01/las-banderasdivisionales-del-ejercito.html
[5] https://banderasargentinas.blogspot.com/2018/11/banderas-historicas.html
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