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20. Si en las iglesias de los herejes se realizan portentos y milagros, ¿cómo no es necesario que a partir de estos ellos se reafirmen en el extravío?
21. Si en los que sufren dolor y en los que gozan se manifiesta la condición pasible, y de estas cosas participan quienes están en el juicio, ¿cómo reciben la impasibilidad en la resurrección?
22. Si el recibir en el pensamiento las cosas buenas y las malas es señal de mutabilidad, ¿cómo son inmutables los que son castigados, al tener en el pensamiento el descanso de los justos, y lo que sigue?
23. Si hemos recibido de Dios el conocimiento del bien y del mal junto con el ser, ¿cómo no es el causante de ambos Aquel que puso estas cosas en la naturaleza para el cumplimiento de ellas?
24. Si Dios dio las cosas predichas, pero corona y castiga según lo que cada uno practicó, ¿cómo hace ambas cosas con justicia, habiendo sido dadas por Él?
25. Si lo dicho de manera más corporal sobre los dioses por parte de los griegos y sobre Dios por parte de los profetas tiene su comprensión según la alegoría, ¿cómo no son una fábula ambas cosas?
26. Si la resurrección se realiza debido a la retribución de lo vivido por cada uno, ¿cómo no resucitarán de manera superflua los bebés o incluso los que fallecieron en el vientre?
27. Si el bautismo y la ordenación de los herejes son falsos y vanos, ¿cómo a los que se refugian en la ortodoxia ni los bautizan ni los ordenan?
28. Si Job no pecó al maldecir el día [de su nacimiento], es evidente que como justo fue escuchado. Dios revocó su propio decreto y es necesario buscar, etc.
29. Si la observación de las palpitaciones [presagios] ha sido prohibida por los piadosos, ¿por qué quienes quieren rechazarla no pueden hacerlo?
30. Si los pescadores capturan a los peces para muerte y corrupción, ¿cómo Cristo, disponiéndose a introducir a los hombres hacia la vida, denominó pescadores a los apóstoles?
31. Si con pensamiento sensato los monjes se apartaron de los placeres matrimoniales, ¿por qué tienen fantasías durante el sueño? Y si se deben abstener de los misterios.
32. Si Cristo prohibió que la cizaña creciera juntamente con el trigo, ¿cómo se ha multiplicado la cizaña y el trigo ha desaparecido?
33. Si antes de la pasión el Señor rogaba al Padre que los discípulos fueran guardados, pero después de estas cosas Judas pereció, ¿cómo fue aceptada la oración?
34. Si Dios es el creador de la creación, ¿cómo las artes mágicas de Apolonio [de Tiana] tienen poder en las partes de la creación?
35. Si Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, ¿cómo es que no practicó la astronomía, la geometría y la astrología?
36. Si todas las aguas se convirtieron en sangre por obra de Moisés, ¿cómo dice la Escritura aquello de: "y los magos hicieron lo mismo"?
37. ¿Cómo Moisés, llevando consigo los huesos de José, legisló cosas contrarias a sí mismo, al decir que es impuro quien toca un cadáver?
38. Si el Señor, refutando la piedad fingida de los fariseos, decía que "son sepulcros blanqueados", ¿qué hacen de extraño los griegos al aborrecer a los muertos?
39. Si la casa donde estaba el Señor se había llenado, ¿cómo los que levantaron el techo y bajaron al paralítico con la camilla no golpearon a los que estaban en la casa?
40. Si para cada ser humano se ha establecido un ángel guardián, pero los seres humanos sufren aumento y disminución [en su número], como en el tiempo del diluvio, ¿qué ministerio cumplían entonces los ángeles que quedaban disminuidos?
41. Si por mandato divino las nubes envían la lluvia, ¿por qué los magos lanzan granizadas desmedidas y lluvias allí donde quieren?
42. Si Dios creó nuestra naturaleza mortal, ¿cómo dice que Dios no hizo la muerte?
43. Si la naturaleza de los hombres, en tanto que mortal, reconoce su propio fin, pero el tiempo de cada uno no está bajo un límite determinado, ¿cómo se le añadió tiempo a Ezequías?
44. Lo que nos concierne no está sujeto ni a horas ni a días; ¿cómo en las bodas dijo el Señor: "aún no ha llegado mi hora", y el evangelista: "aún no había llegado la hora"?
45. Si, tal como dicen algunos, el diluvio no ocurrió en todo el mundo, sino allí donde habitaban los hombres, ¿cómo dice que el agua se elevó por encima de todos los lugares?
46. Si Dios es el creador de todos los animales irracionales, ¿por qué la Escritura denominó a unos de ellos limpios y a otros impuros?
47. Si la abstención y el consumo de cosas impuras y limpias se prescribió únicamente a los israelitas, ¿cómo también los que están en la nueva [alianza] conocen el consumo de cosas limpias e impuras?
48. Si el lienzo que Pedro contempló tenía todas las aves y cuadrúpedos limpios e impuros, ¿cómo no se demuestra que prohibió todas las cosas impuras?
49. Si la divinidad es incapaz de mudanza, ¿por qué respecto a la unción de Saúl dice que se arrepintió, y respecto a Nínive que se desdijo?
50. Si el bautismo de Juan no era según la ley, ¿cómo no era ilegal?
51. Si Juan quería asegurar a sus discípulos respecto a Cristo cuando los envió, ¿por qué no los presentó a Cristo mediante una afirmación, sino mediante una pregunta?
52. Si el Señor Cristo prometió atraer a todos hacia sí mismo después de su propia elevación, ¿cómo no corrieron todos hacia la fe en Él?
53. Si los demonios habitan continuamente en los endemoniados, ¿cómo causan daños a otros?
54. Si solo de Dios es el dar fuerza y vida a los cuerpos, ¿cómo hacen esto los demonios, proporcionando fuerza tal como para romper cadenas?
55. Si los demonios no tienen potestad sobre las partes de la creación, ¿cómo, al ser desoídos sus oráculos, acarrearon castigo sobre los griegos?
56. Si en el arca se introdujeron los animales irracionales de dos en dos y de siete en siete, ¿cómo no se introdujeron de cuatro en cuatro y de catorce en catorce?
57. Puesto que Isaías y Ezequiel contemplaron la visión de los seres de muchos ojos, ¿acaso se les revela a ambos una sola y misma cosa?
58. ¿Por qué en el caso de Ezequiel Dios abusa del término "hijo de hombre", lo cual no hizo en el caso de los otros profetas, y si verdaderamente resucitaron los huesos que contempló?
59. Si todas las cosas de la vida son buenas, ¿por qué quienes se abstienen de ellas son alabados en las Escrituras?
60. Si en los elementos no hay sensibilidad, ¿por qué Moisés e Isaías ponen a estos por testigos?
61. ¿Por qué el Señor le decía a María: "no me toques", y después de esto permitía a los discípulos hacer esto?
62. ¿Cuál es la demostración de que solo dos fieras y ganados fueron producidos en la creación del mundo? Puesto que esto lo han dicho algunos de los piadosos.
63. Puesto que antiguamente los niños cantaban el himno del "hosanna", y nosotros el "aleluya" ahora, ¿cuál es la interpretación de estos?
64. Si la divinidad es inmutable, ¿cómo, al ser blasfemada y alada, devuelve muchas veces dignamente las retribuciones a ambos?
65. Si con celo piadoso Saúl eliminó a las pitonisas, ¿por qué buscaba de ellas una predicción, y si verdaderamente aquella mujer hizo subir a Samuel?
66. Si el varón y la hembra fueron creados por causa de la procreación, y no dándose esta en la resurrección, ¿acaso los hombres al resucitar tendrán la conformación de los órganos reproductores?
67. Si Moisés profetizó al pueblo la transgresión y el futuro castigo, ¿por qué los decía por medio de un cántico?
68. Si la ciencia médica es útil y necesaria, ¿por qué su invención no ha sido hecha por piadosos, sino por los adversarios?
69. Si los bebés que fallecen no tienen alabanza ni reproche, ¿cuál es la diferencia en la resurrección entre los bautizados y los no bautizados?
70. Si Moisés enseña la creación de dos cielos, ¿cómo la Escritura menciona múltiples cielos?
71. Si Cristo tiene un perfecto conocimiento previo de todas las cosas, ¿cómo no es el causante de la traición de Judas y de la negación de Pedro?
72. Si en la noche el sol se oculta, ¿cómo no se demuestra que el cielo es una esfera?
73. Si por el hecho de ser una esfera el cielo que se mueve está en un lugar, ¿cómo por el hecho de haber sido fijado como una bóveda, o extendido como una piel, no está en un lugar?»
74. Si la diferencia en cuanto a las formas corporales es útil aquí por causa de las necesidades y los contratos sociales, ¿cómo es que en la resurrección no será inútil?
75. Si solo Dios es inmortal, ¿cómo es verdadero aquello de: "ciertamente no todos dormiremos"?
76. En el cuarto día fueron hechos los luminares y a partir de ellos se constituye el número de los días. [Esta cuestión está incompleta en el texto original, presentándose solo como enunciado informativo].
77. ¿Cómo se debe entender, por tanto, aquello de: "en el sol puso su morada"? Enséñame.
78. Si, al igual que Jonás estuvo tres días en el vientre del cetáceo, así también estuvo el Señor en la tierra, ¿cómo es que su muerte no ocurrió en apariencia?
79. Puesto que algunos dicen que la entrega del Señor ocurrió en el cuarto día de la semana [miércoles], ¿cuál es la demostración del día en el que ocurrió la entrega?
80. Si la sangre del hombre no es el alma, ¿por qué al derramarse aquella perece el ser vivo?
81. ¿Por qué el número siete admite mudanza? Pues en el sábado por lo general el aire cambia y la edad del hombre en este número recibe, etc.
82. Si el alegrarse y jactarse en los carismas ha sido prohibido por ser productor de soberbia, ¿cómo es que los carismas no son inútiles?
83. Puesto que muchos dicen que la constitución del mundo tiene 5500 años, enséñame si es verdad. (Nota: El símbolo
#22ϛ es una abreviatura o corrupción manuscrita común para referirse a la era mundial de 5500 años).84. Si cada uno se muestra generoso cuando hace el bien a los prójimos, ¿cómo no es envidioso Dios, habiendo podido hacer dioses a todos y no habiéndolo hecho?
85. Si lo bueno, cuando se compara con lo malo, parece bueno, y el mundo es bueno, es evidente entonces que lo malo es el no-mundo.
86. Si por el hecho de haber sido vencido el helenismo por el cristianismo el helenismo no tiene esperanza de restauración, ¿cómo antiguamente por obra del helenismo, etc.?
87. Si hasta la resurrección de los cuerpos el alma no recibe las retribuciones de las acciones que deben juzgarse, ¿en qué estado se examina a esta hasta la resurrección?
88. Y si no hay antes de la resurrección una retribución de las obras, ¿qué beneficio le sobrevino al ladrón en el paraíso, habiendo sido introducida su alma?
89. Si mediante la cooperación de los sentidos del cuerpo el alma recibe la percepción de las cosas sensibles, ¿cómo es que el alma separada [del cuerpo] no carece de percepción?
90. Si Dios declaró que David era conforme a su propio corazón, ¿cómo cometió adulterio y asesinato?
91. Si Josías mostró un celo más ardiente que todos los reyes de Judá, habiendo destrozado las estelas y destruido los templos y los altares, pereció por la espada y sus hijos fueron llevados cautivos. [Enunciado presentado en forma de objeción factual].
92. ¿Cómo no pecó Eliseo al dar muerte a los muchachos por medio de una maldición?
93. Si todo extravío ha sido expulsado por la presencia de Cristo, ¿cómo hablan los demonios a través de las pitonisas?
94. Si la Escritura en ningún lugar dice los nombres de los demonios, ¿cómo los judíos respecto a Cristo nombraban el de Beelzebú como un nombre conocido?
95. Si Dios no se complace con los sacrificios de animales irracionales, ¿por qué antes de la ley Dios ordenaba a Noé sacrificar, y especialmente no siendo aún sacrificios idolátricos?
96. Si Eliseo, habiendo pedido el doble del carisma que había en Elías, fue escuchado, ¿por qué ni siquiera hizo las mismas obras de forma simple?
97. Si la perfecta resurrección es cuando resucita el hombre perfecto, ¿cómo después de la pasión del Señor se levantaron muchos cuerpos de los santos que habían dormido?
98. ¿Qué se interpreta por el efá, el gómor, el nébel, el estatero, la dracma y las demás cosas?
99. Si antes del degollamiento del Bautista Cristo realizaba milagros, ¿cómo después de esto decía Herodes que: "aquel Juan a quien yo decapité, este ha resucitado y realiza milagros"?
100. Si Cristo, habiendo nacido según la carne, no cometió pecado, ¿cómo dice la Escritura que: "no hay ninguno de los nacidos que no haya pecado"?
101. Si con pensamiento piadoso los patriarcas tomaron esposas para sí mismos y para sus hijos de su propio parentesco, ¿cómo José y Moisés las tomaron extranjeras?
102. Si antes de la transgresión Adán no había contemplado la muerte de nadie, ¿cómo temió aquello con lo que fue amenazado sin haberlo visto?
103. ¿En qué se diferencian entre sí los juicios, los decretos, los testimonios, la ley y los mandamientos que se mencionan por parte de la Escritura? Enséñame.
104. Si las espaldas del cielo están cargadas de aguas por causa de la naturaleza ígnea de los luminares, ¿cómo dicen la verdad los que afirman esto, no estando los luminares en el cielo, etc.?
105. Si el cielo se enrolla como un libro y los astros caen como hojas en la segunda venida, ¿cómo no se demuestra la total destrucción del firmamento?
106. Si por causa de nuestra necesidad se hizo la creación, pero nosotros resucitamos incorruptibles y libres de carencias, ¿cómo no será inútil la incorruptibilidad de la creación?
107. Si a los que actúan bien conscientemente se les devuelven retribuciones, ¿cómo disfrutarán de retribuciones los bebés que fueron asesinados en tiempo de Herodes?
108. Si la gracia se llama gracia por el hecho de perdonar las faltas, ¿cómo se encuentra esto más bien en la ley, al purificarse las faltas por medio de las aspersiones rituales?
109. Si el Señor dice que el que teme es imperfecto en el amor, ¿cómo otra vez el mismo dice: "teman más bien al que puede destruir el alma y el cuerpo en el Gehena"?
110. Si Dios ordenó que se realizaran los sacrificios de animales irracionales para que se mostrara el honor debido a Él, ¿cómo es que los griegos no son más dignos de honor al sacrificar seres humanos?
111. Si Cristo ha concedido la gracia de los milagros para la confirmación de que el culto de los ortodoxos es el verdadero, ¿por qué los herejes, al dar culto en sus asambleas, cuando, etc.?
112. Si todo ser racional adquiere el conocimiento mediante el estudio, y la ley del conocimiento prescribe anteponer las cosas menores a las mayores, ¿cómo es que nosotros, de manera inconsecuente, antes de las cosas menores, etc.?
113. Si el Creador no hizo nada superfluo ni faltante en nuestro cuerpo, ¿por qué se circuncidaba como algo superfluo la parte del prepucio entre los judíos?
114. Si el que ha sido ordenado hacer lo que está según sus fuerzas recibe alabanza al haberlo hecho, es evidente que el que no ha hecho los mandamientos que están por encima de sus fuerzas está libre de culpa.
115. Si la ley no da lugar a la penitencia en el caso de los delitos, sino que acarrea un castigo inevitable, ¿cómo David, habiendo cometido adulterio y asesinato, fue considerado digno de perdón?
116. Si para todos los hombres es necesaria la ayuda de la oración, pero el Señor Cristo no carecía de ella, ¿por qué el Señor recurría a esta con tanta frecuencia?
117. Si la carne de todos los hombres tiene una sola sustancia y el alma una sola sustancia, ¿por qué uno permanece tardo y otro agudo?
118. Si los cantos fueron inventados por los incrédulos para el engaño, y para los que estaban bajo la ley por causa de su niñez espiritual, ¿por qué recurren a ellos quienes están en la gracia?
119. Si la ignorancia involuntaria tiene perdón, ¿cómo los judíos, que por ignorancia crucificaron a Cristo, experimentaron males intolerables?
120. Si todos los que han muerto han de resucitar, ¿cómo se cumplirá el que el Señor juzgue a vivos y a muertos?
121. Si los que dejan a su padre, o a su madre, o a su mujer, o a sus hermanos y las demás cosas, recibirán el centuplicado, ¿acaso recibirán también cien mujeres?
122. Si para la confirmación de la resurrección de los cuerpos el Apóstol recurrió al ejemplo de las semillas, ¿cómo resucitarán los que son quemados y despedazados?
123. Si los apóstoles suponían que el reino de Israel sería una gloria, un deleite y un descanso terrenales, ¿por qué el Señor no los corrigió, sino que dijo: "no les toca a ustedes saber"?
124. Si entendemos que algo es perfecto cuando posee todas las cosas perfectas, ¿cómo Dios, preexistiendo a la creación, recibió después de ella el nombre de Creador?
125. Si el ser algo en potencia es menor que el serlo en acto, ¿cómo el que es hacedor de la creación del mundo, siendo creador en potencia y no en acto [antes de la creación], no cae bajo disminución?
126. Si el doblar la rodilla en las oraciones asimila más a Dios a quienes están de pie, ¿por qué en los días del Señor [domingos] y durante toda la Pascua hasta la Pentecostés no doblan la rodilla los que oran?
127. Si Cristo, al resucitar del sepulcro, dejó allí las vestiduras funerarias, ¿cómo es que después de la resurrección la Escritura no relata que estuviera desnudo ni vestido con ropa traída de otro lugar?
128. Si es imposible que un cuerpo material entre estando las puertas cerradas, ¿cómo entró el Señor? Y si esto sucedió, ¿cómo es que el ángel removió la piedra si el Señor ya había resucitado?
129. Si Dios es el dueño de toda la creación, ¿por qué hacemos las oraciones orientados hacia la sola región oriental y no en todo lugar, según el Apóstol?
130. Si los que vivieron antes del diluvio no comían ni de los frutos de los árboles ni carnes, ¿cómo Caín y Abel ofrecieron sacrificios, uno de los frutos y el otro de las grasas?
131. Si la resurrección es el reino de Dios, y de esta son considerados dignos tanto los justos como los pecadores, ¿cómo el Apóstol dijo que los fornicarios y los adúlteros no alcanzarán este reino?
132. ¿Cuál es la diferencia entre anatema y catatematismo? Enséñame.
133. Si Dios es lo más hermoso de todos los bienes, y lo que se pervierte es lo peor de todo, ¿cómo el hombre no es lo peor de toda la creación, siendo el único que se pervierte?
134. Si Dios conoce de antemano la vida de cada uno, ¿por qué no hizo habitar las almas de los piadosos en cuerpos robustos?
135. Si el Apóstol prohibió devolver mal por mal e injuria por injuria, ¿cómo hizo él mismo cosas contrarias al ultrajar al sumo sacerdote y a Alejandro?
136. Si también en esta vida Dios recompensa con prosperidades, como a los que estaban con Abraham, ¿por qué permitió que también los idólatras prosperaran hasta su propia venida?
137. Si el que habla mentira proviene del maligno, ¿cómo se considerará libre de culpa Jacob, habiendo mentido a su padre y robado la bendición de su hermano?
138. Si el no cumplir la ley y hacer algo fuera de Jerusalén se ha considerado una ilegalidad, ¿cómo es que los que estaban en Babilonia no cometían ilegalidad al orar?
139. Si desde el principio siempre ocurren guerras y rumores de guerras, ¿por qué el Señor dijo que estas cosas ocurrirían como algo extraño antes del fin del mundo?
140. Si los hombres deificaron los elementos universales de la creación, pero Dios declaró contra ellos diciendo: "dioses que no hicieron el cielo y la tierra", ¿acaso también los elementos perecerán?
141. Si el que envía lo hace hacia donde no está [el enviado], pero Dios posee una naturaleza ilimitada y está presente en todas partes, ¿cómo es enviado?
142. Si los serafines, al no poder mirar fijamente hacia la gloria de Dios, se cubren los rostros, ¿cómo es que los seres de muchos ojos no podían mirar fijamente?
143. Si por causa de la incredulidad hacia Cristo los judíos quedaron sumisos a los cristianos, ¿por qué los herejes, habiendo tomado sumisos incluso a los mismos cristianos, los sometieron a castigo?
144. Si el Señor puso la arena como límite al mar, ¿cómo es que lo sobrepasa en diversos lugares?
145. Si la voluntad que se realiza muestra el poder del que quiere, ¿cómo el Dios todopoderoso queriendo que todos se salven, no se salvan, etc.?
146. Si la corrupción de los cuerpos se establece como preludio, término medio y fin en la unión conyugal, ¿cómo Dios, siendo incorruptible, prometió unirse conyugalmente con los fieles?
147. Si desde lo alto y desde el principio lo que nos concierne tiene su constitución por un decreto divino, ¿cómo es que no oramos en vano en tiempo de sequía, conteniendo el decreto divino todas las cosas?
148. Si el descanso del sábado se ha transmitido en memoria del cese de Dios, ¿cómo no muestra que la actividad de trabajar es temporal?
149. Si lo que es destruido perece por obra de lo que lo destruye, y muchas cosas en la creación no solo se destruyen entre sí, sino también a los hombres mismos, ¿cómo es que todas las cosas son buenas?
150. Si por envidia hacia la salvación de los hombres el enemigo lleva a cabo la maldad valiéndose de maquinaciones, queriendo someterlos a los futuros castigos, ¿cómo es que no por maldad de la naturaleza los animales irracionales siempre practican las cosas malas?
151. Si Dios envió la ley a los israelitas por medio de Moisés, ¿por qué en la divina Escritura Moisés es llamado ley y legislador?
152. Si Cristo es el verdadero que manifiesta la acción y el nombre, pero la Escritura lo denominó Emmanuel, ¿por qué en ningún lugar fue llamado Emmanuel?
153. Si el rechazar a los padres está prohibido, ¿cómo Cristo, habiendo rechazado a sus propios padres, se muestra libre de pecado?
154. Si antes de la sepultura María ungió al Señor con el bálsamo, ¿por qué nosotros antes del bautismo somos ungidos con aceite, y después somos sellados con el bálsamo?
155. Si es justo el que castiga al que ha pecado, ¿cómo es justo Dios, que por causa de Jonatán y de David dio muerte a tal pueblo?
156. Si Cristo se llama a sí mismo heredero por medio de una parábola, y los judíos, habiéndolo reconocido, lo crucificaron, ¿cómo Cristo y el Apóstol testificaron que ellos tenían ignorancia de su osadía?
157. Si solo Cristo cumplió la ley, ¿cómo andaban irreprensibles en la ley tanto Zacarías como Isabel?
158. Si la Escritura denomina a los hombres superiores a un ángel del cielo y dioses, ¿por qué no es adecuado que también los ángeles sean llamados dioses?
159. Si el ser Dios está muy por encima, pero el ser hombre está por debajo, ¿cómo es que no de manera desordenada el hombre ha sido denominado dios?
160. Si por medio de las mismas cosas por las que se constituye la carne, por estas también se constituye la sangre, ¿por qué Dios permite el consumo de la carne, pero prohíbe el de la sangre?
1. Pregunta: Si Dios es un solo Dios, es evidente que posee la unidad en todo. Ya sea lo simple o lo compuesto, lo mortal o lo inmortal, lo creado o lo increado, el engendrar o el no engendrar; ¿cómo, entonces, habiendo el Padre engendrado y el Hijo habiendo sido engendrado, y siendo el Hijo engendrado pero el Padre no habiendo sido engendrado, y el Espíritu ni habiendo engendrado ni habiendo sido engendrado, pueden llamarse un solo Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, poseyendo tanta contradicción respecto al ser engendrado o no ser engendrado, y al engendrar o no engendrar?
Respuesta: Dios es uno por la coexistencia de las tres divinas hipóstasis, las cuales difieren entre sí no por la esencia, sino por los modos de la existencia; y la diferencia de los modos de la existencia no divide la unidad de la esencia. Y al igual que en el caso de Adán, Eva y Set, uno solo es el principio de la esencia (pues poseen alma [Columna 18] racional y cuerpo mortal), pero los modos de la existencia son diversos (pues Adán llegó a ser a partir de la tierra, Eva de la costilla y Set de la semilla), y en los diversos modos de la existencia el principio de la esencia permanece uno, indivisible e inalterable; de este modo también respecto a Dios, por la identidad de la esencia de las personas, se cree en un solo Dios: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; porque en nada contribuye al principio de la esencia el modo de la existencia. Así pues, en las cosas que se dicen de igual manera e inalterablemente sobre las tres divinas hipóstasis, en estas comprende la unidad de la esencia; y en las que no se dicen de igual manera, comprende que corresponden al modo de la existencia de las personas.
2. Pregunta: Si Dios tiene una hipóstasis subsistente, o también una voluntad inherente y un Hijo inherente, ¿cómo, estando compuesto de tantas cosas, es denominado simple?
Respuesta: Al igual que Dios está todo entero en todas partes, y todo entero en cada uno, y en sí mismo, y de esto tenemos fe pero no escrutinio; de la misma manera también su simplicidad es toda ella Hijo y es toda ella poseedora del Hijo, y es toda ella voluntad y es toda ella poseedora de la voluntad. Porque Dios no existe según la naturaleza creada, de modo que su ser y su poseer tengan que ser comprendidos en composición, tal como ocurre con la naturaleza [creada]; sino que, por estar por encima de la naturaleza, de ese mismo modo también su ser y su poseer están por encima de la composición.
3. Pregunta: Si lo simple es lo que existe por sí mismo, como en el caso de las letras del alfabeto, por ejemplo la iota [ ι ], y lo compuesto es lo que está junto con otra cosa, como la pi [ π ], y por el hecho de ser de la misma sustancia ambas cosas —tanto la iota como la pi que está compuesta de tres iotas— no se le quita la condición de compuesto a lo que está formado por ambas; ¿cómo es que Dios es llamado no-compuesto, teniendo [Columna 19] la composición a partir de dos personas que se entienden como consustanciales (me refiero al Padre y al Hijo) y de una persona que da a primera vista la sospecha de una sustancia particular (me refiero al Espíritu Santo), y es llamado uno e ilimitado, siendo tan grande y de tal índole la distinción y división de sus hipóstasis o personas?
Respuesta: La iota y la pi en cuanto a la esencia en nada difieren entre sí; pues cada una de ellas es una línea, y una línea en nada difiere de otra línea. Pero la iota difiere de la pi por una disposición de este tipo, según la cual aquella es una iota y esta es una pi. Y la pi, si es una línea, es una sola cosa; pero si es una pi, es una tríada, es compuesta y es creada; pues por partes y en una extensión de tiempo recibió la subsistencia de ser pi por obra de quien la compuso y la hizo. Es necesario, por tanto, que quien desea contemplar según cierta analogía natural a Aquel que está por encima de la naturaleza, tome de la analogía únicamente aquellas cosas que son adecuadas a lo que se contempla por medio de la analogía. Por ejemplo, el ser uno y el ser tres le corresponden a la pi de manera creada y compuesta, pero a Dios de manera increada y no-compuesta; porque el que no tiene a alguien que lo haya hecho y compuesto, no es ni creado ni compuesto. Por lo cual, respecto a Dios hablamos de la coexistencia eterna, pero ya no de composición; mientras que respecto a la pi hablamos de composición debido a su generación por partes. Uno solo, por tanto, es Dios: la Trinidad por la unidad de la esencia, sin ninguna división ni distinción según esto, tal como una sola es la pi por la unidad de la línea, sin ninguna división ni distinción según esto. Pero hay una diferencia: en la Santa Trinidad según los modos de la [Columna 20] existencia de las hipóstasis, y en la pi según la cualidad de la disposición de la línea.
4. Pregunta: Si la unión de las divinas hipóstasis es indivisible, ¿cómo pueden denominarse tres hipóstasis y tres personas, y no más bien una sola hipóstasis con tres nombres o con tres personas?
Respuesta: De las divinas hipóstasis, lo que corresponde a la esencia es uno e indivisible, pero lo que corresponde a ellas mismas es divisible en tres; por lo cual, las tres hipóstasis son tres con nombres propios. Y a la hipóstasis que llamamos Padre, ya no llamamos a esa misma hipóstasis también Hijo, sino otra; pues decimos que la tríada de los nombres corresponde a la tríada de las hipóstasis, no a la unidad de estas. Por lo cual, Dios es uno por lo uno e indivisible de la esencia, pero tres son las personas por la división de las hipóstasis.
5. Pregunta: Si el término Dios es indicativo de la esencia, pero el de Padre es indicativo de la persona, ¿cómo es lo mismo decir "Hijo de Dios" que decir "Hijo del Padre"?
Respuesta: Aunque de manera separada llamamos al Hijo unas veces Hijo del Padre y otras veces Hijo de Dios, sin embargo, nunca lo entendemos a Él de manera separada. Así pues, el Hijo del Dios según la esencia es Hijo del Padre. Y es lo mismo decir Hijo del Padre que decir Hijo de Dios, puesto que, si algo corresponde a la persona, esto corresponde también a la esencia de la persona.
6. Pregunta: Si según nuestra naturaleza, todo lo engendrado es consustancial (homooúsion) al que lo engendró, ¿cómo es que según ella misma, si algo ha sido engendrado, no existe con posterioridad al que lo engendró? Y si no se da lo segundo, tampoco lo primero se entenderá, por tanto, en el nacimiento divino de manera semejante a nosotros.
[Columna 21] Respuesta: Nosotros, por tener la existencia con anterioridad al nacimiento, engendramos después de la existencia; Dios, en cambio, engendró al mismo tiempo que existía. Por lo cual, no hay en Dios una existencia posterior de lo engendrado, puesto que tampoco hay una existencia previa al nacimiento.
7. Pregunta: Si la divina esencia se establece como una sola, ¿cómo es que algunos atribuyen la encarnación, la unión y la habitación en la economía únicamente a Dios Verbo, teniendo este lo indivisible respecto al Padre y al Espíritu del Dios Verbo? ¿Cómo, entonces, las cosas que difieren en la Trinidad consustancial por causa de lo indivisible, podrán por consecuencia adecuarse a la sola persona, esto es, a Dios Verbo?
Respuesta: La divina esencia ciertamente se establece como una sola y todas las cosas de ella son comunes a quienes la poseen; las divinas hipóstasis, en cambio, son tres, cuyas propiedades corresponden a cada una de manera dividida. Puesto que, por tanto, la economía encarnada es propia de Dios Verbo —pues la asunción de la carne se realizó para manifestación de Él—, por esto, de manera consecuente y según el modo de la manifestación recíproca, atribuimos a Dios Verbo las cosas de la economía. Por esta razón también la divina Escritura formula los discursos de manera dividida respecto al Padre y respecto a la economía, como cuando dice: "el Padre me ama" y "el Padre, que me ha dado". Y de igual modo divide los discursos respecto al Espíritu y respecto a la economía, como aquello de: "el Espíritu lo expulsó al desierto para ser tentado por el diablo" y aquello de: "si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios". En cambio, respecto a Dios Verbo y respecto a la economía de ninguna manera hace tal división, sino que, según la razón de la manifestación recíproca, hace el relato de manera indivisible sobre una sola y la misma persona, respecto a las cosas que se adecúan de manera dividida a cada naturaleza.
8. Pregunta: Los que dicen que se ha unido a la forma de siervo el que es verdadera, propia y realmente Hijo, en contraposición con el [Columna 22] que no es verdadera, ni propia, ni realmente Hijo —siendo, sin embargo, llamado este también hijo—, ¿cómo no dan culto a una dualidad de hijos, aun si las dos personas resultan ser de diferente sustancia?
Respuesta: Tal contraposición se ha realizado para claridad de quién dio qué a quién, esto es, que la forma de Dios, habiendo tomado la forma de siervo en el rango de sí misma, la manifestó a la creación. Por lo cual también la divina Escritura, partiendo de este conocimiento, proclama al único Señor Jesucristo, unas veces según su filiación no-adoptiva, cuando dice: "por medio de quien también hizo los mundos", y otras veces según la adoptiva, cuando dice: "en estos últimos días nos ha hablado en el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por medio de quien también hizo los mundos". [Estas cosas] no se adecúan a la forma de siervo. Por esto, mediante tal contraposición se ha devuelto a cada forma lo que le es adecuado; pues si Cristo no fuera hijo no-adoptivo según una naturaleza y adoptivo según otra, tal como quiere la razón de la contraposición, sino que según la misma naturaleza el Hijo fuera no-adoptivo y Cristo adoptivo —pues es imposible que las expresiones de la Escritura, que proclaman a Cristo como Hijo no-adoptivo y adoptivo, sean anuladas—, es necesario entender a Dios Verbo según la contraposición del Hijo verdadero, propio y real, y del que no es verdadero, ni propio, ni real. Y si esto es manifiestamente absurdo, irreprochable es, por tanto, la contraposición de las naturalezas sobre la dualidad de ellas, por ser constitutiva de esta. Pero el que la forma de siervo sea vista en el rango de la forma de Dios, y no en la propia persona de toda la autoridad y honor correspondientes a la persona, es destructivo de una dualidad de hijos; porque lo que está en el rango es lo mismo que la persona que ordena, y no por naturaleza
9. Pregunta: Si lo continente [lo que rodea] es mayor que lo contenido según la esencia, pero menor según la dignidad —como el cielo y la tierra respecto [Columna 23] a los ángeles y a los hombres, la casa respecto a los que la habitan y el cuerpo respecto al alma—, y Dios contiene el universo, ¿cómo es que Él no es menor que el universo bajo la razón de la dignidad?
Respuesta: Este argumento no es universal; por lo cual, tampoco fue planteado de forma sana. Pues las cosas cuyo contrario puede ser hallado por medio de las mismas premisas, al no poseer lo necesario, tampoco poseen lo confiable. Pues existen algunas cosas contenidas que son menores que las continentes tanto en la esencia como en la dignidad, como las semillas respecto a los frutos. Además, las cosas mencionadas como continentes contienen a las contenidas por el hecho de existir, pero Dios contiene el universo por su voluntad. Y las otras cosas contenidas carecen también ellas de lo continente, pero Dios no carece de lo que lo contiene a Él. Y para las otras cosas contenidas el existir y el permanecer no proviene de las cosas que las contienen, pero para el universo ambas cosas proceden de Dios. Y las cosas mencionadas como continentes existen por causa de las contenidas, pero Dios no existe por causa del universo. Por lo cual, Dios es mayor que el universo, tanto por la esencia como por la dignidad.
10. Pregunta: Si lo continente es para custodia y preservación de lo contenido, ¿cómo Dios, al contener el universo, no lo contiene para custodia y permanencia del mal? Porque ciertamente en la parte del universo se contempla el mal.
Respuesta: El universo es obra de Dios, y al preservar Dios el universo, preserva su propia obra. Y al igual que Dios no hizo nada malo por naturaleza, de la misma manera tampoco preserva nada malo por naturaleza.
11. Pregunta: Puesto que continuamente el Señor se denomina a sí mismo "Hijo del hombre" y no "de la mujer", y por esto intentan [Columna 24] los incrédulos demostrar que el nacimiento del Señor provino de una unión conyugal —pues dicen que el término "del hombre" [en griego: tou anthrópou, masculino] no es nombre de hembra sino de varón—, ¿valiéndonos de qué argumentos refutaremos tal osadía como vana?
Respuesta: Si el nacimiento del Señor hubiera provenido de una unión conyugal, la Escritura no habría dicho aquello de: "según se creía, hijo de José"; pues el "según se creía" no tiene lugar respecto a los que nacen de una unión conyugal. Y el pretender anular, por medio de una sola expresión ambigua y deficiente, todas aquellas expresiones que manifiestamente proclaman que Cristo fue engendrado del Espíritu Santo y de María la Virgen, es una de las cosas más absurdas. Y para la destrucción de la vana argumentación de ellos, recurrimos a argumentos de este tipo: si por el hecho de no llamarse Cristo a sí mismo "Hijo de la mujer" no es por esto de la mujer, es evidente entonces que tampoco por el hecho de no llamarse a sí mismo "Hijo de un hombre en particular" [es de un hombre]. Y si Cristo no es hijo de un hombre en particular, por necesidad tampoco es hijo de un varón. Además, si José fue llamado hijo de Helí según la ley sin unión conyugal —al haber querido Dios dar por este modo a José como hijo a Helí—, ¿qué tiene de absurdo dar así también a Cristo como hijo a José sin unión conyugal?
Pues por causa de esto dispuso de antemano la divina gracia que la Virgen fuera desposada con un varón que había tenido dos padres: uno por naturaleza a partir de una unión conyugal, y otro según la ley sin unión; prefigurando en el nacimiento de aquel el nacimiento de Cristo, de Aquel que fue engendrado ciertamente del Espíritu Santo como Hijo para Dios, pero engendrado de la mujer de José como hijo para José. "El Espíritu Santo —dice— vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo [Columna 25] te cubrirá con su sombra; por lo cual también lo santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios". Pero si lo que nace de la mujer de Helí es hijo de Helí según la ley de Dios, mucho más lo que nace de la mujer de José según el divino beneplácito es hijo de José sin unión conyugal.
12. Pregunta: Si los evangelistas Mateo y Lucas, al genealogizar al Señor según la carne, uno escribió su genealogía según la naturaleza y el otro según la ley por el hecho de constituirse así los linajes de los judíos, ¿cómo es que el bienaventurado Lucas no se muestra en contradicción con Mateo, habiendo expuesto a través de su propio evangelio más progenitores según la ley que los progenitores según la naturaleza de Cristo, debiendo haber sido escrito lo contrario por su parte, puesto que es necesario calcular menos padres según la ley que padres según la naturaleza? Pues es posible llegar a ser padre según la ley una sola vez, habiendo el padre según la naturaleza engendrado al hijo. ¿Cómo, entonces, tal como dije, se ha invertido el orden entre los evangelistas, y Lucas, que debía nombrar progenitores de Cristo según la ley en igual o menor número que los según la naturaleza, resulta que los nombra en mayor número? Y si en la genealogía dicen cosas que se contradicen a sí mismos y entre sí, ¿cómo en las demás enseñanzas sobre el Salvador pueden poseer credibilidad, incitando desde los preludios a la objeción a quien desea unirse a nuestra religión con uso de razón?
Respuesta: En la genealogía según Lucas, Helí es el único [Columna 26] padre de José según la ley; pero desde Helí hasta Natán, todos los subordinados son hijos según la naturaleza de los antepuestos, calculándose estos como abuelos y tatarabuelos por causa de la relación que tiene Helí respecto a José: de José ciertamente como el único padre según la ley, pero de todos los demás según la naturaleza. Entendiéndose esto de este modo, se anula toda la difamación contra los evangelistas sobre la contradicción, la cual se supuso por parte de quienes malinterpretaron a causa de la mala comprensión de las expresiones de aquellos.
13. Pregunta: Si según la ley mosaica el hermano del que fallecía sin hijos tomaba a la mujer del difunto y procreaba de ella, según la naturaleza para sí mismo pero según la ley para su hermano, ¿acaso, si sucedía que el hermano sobreviviente tenía esposa, tomaba junto con esta también a la esposa del hermano fallecido por mujer? ¿Y cómo no sería esto absurdo? Y si esta resultaba ser además estéril, ¿cómo junto con lo absurdo no se acarreaba también lo inútil al matrimonio, y el mandato de la ley se mostraba por todas partes irresoluble, al no recibir el difunto la memoria por medio de la procreación? ¿Y qué beneficio le sobrevenía al muerto con que aquel, después de su fin, fuera denominado padre de una descendencia ajena por la procreación de otro?
Respuesta: No prohibiendo la ley a los israelitas tomar mujer sobre mujer si querían —no solo a una parienta, sino también a una cautiva y a una concubina—, ningún absurdo surge, por tanto, del hecho de tomar mujer sobre mujer el hermano del fallecido, no siendo desobedecida la ley; pues todo absurdo subsiste en la desobediencia de la ley. Y aun si sucediera que la mujer [Columna 27] fuera estéril, esto es incierto para el varón y para la mujer, y ante lo incierto no es justo que la ley pase de largo. Y se puso esta ley para que las cosas de las que la muerte privó al difunto —esto es, tanto la paternidad como el heredero—, estas se las proveyera por la providencia de la ley. Pues si los hombres llegan al matrimonio por causa de la memoria de un heredero, es evidente que, por el modo en que Dios quisiera proveer estas cosas al hombre, no se vuelve inútil el hecho. Y le corresponde a esta ley también otra utilidad: que por este matrimonio por afinidad la heredad permanezca en la misma tribu y no pase a otra tribu. Y puesto que la mujer, una vez unida al primer varón, se convirtió en un solo cuerpo, por esto el fallecido no llega a ser padre de una descendencia ajena, sino de la que nace de su propio cuerpo; porque al igual que el que nace de tal unión es denominado hijo del fallecido, de ese modo también la mujer es denominada mujer de aquel
14. Pregunta: Si la ley antes mencionada fue ordenada a los israelitas antes de los tiempos de David, ¿cómo es que el evangelista Mateo hizo mención de igual manera de los padres según la naturaleza antes de David y después de David, mientras que Lucas ha hecho la mención de los padres de Cristo según la naturaleza antes de David, pero de los según la ley después de David? Y si los nombres de los padres según la naturaleza y según la ley no se encuentran de forma indefectible en las divinas Escrituras después de la deportación a Babilonia, sino que han sido escritos según conjetura, ¿cómo lo escrito según conjetura podrá ser creído por los más rigurosos?
Respuesta: También Lucas hizo mención de los padres de [Columna 28] Helí según la naturaleza, tanto de los de antes de David como de los de después de David; pero Helí era el único padre de José según la ley, calculándose este [José] por la filiación según la ley hasta Natán de acuerdo con la relación dinástica. Y el que el Señor Cristo fuera denominado hijo de José, habiendo tenido este dos padres —uno por naturaleza y otro según la ley—, lo dispuso la divina gracia para que, cuando escuchemos que Cristo es ciertamente hijo de José pero que no fue engendrado de él, no nos extrañemos. Pues del mismo modo que José mismo fue llamado hijo de Helí sin haber sido engendrado de él —porque a la ley divina así le pareció bien: dar un hijo a Helí a partir de la mujer de Helí—, de ese modo le pareció bien a Dios dar un hijo a José a partir de la mujer de José, sin haber sido engendrado de él según la naturaleza. "José —dice—, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer"; porque lo que nace de la mujer de alguien sin fornicación es por necesidad hijo del varón y de la mujer, según el modo en que Dios quiera dar un hijo al varón, ya sea por unión o sin unión conyugal.
Y los evangelistas no hicieron la exposición de los nombrados en las genealogías valiéndose de conjeturas, sino de las historias escritas. Pues hebreos nacidos de hebreos eran los santos evangelistas que redactaron las genealogías, entre los cuales había un celo grandísimo por tener por escrito la genealogía de la tribu real y de la sacerdotal. Sin ir más lejos, después del regreso de Babilonia, Esdras expulsó del ministerio sacerdotal a aquellos a quienes no encontró genealogizados en el catálogo de los sacerdotes, y esto se demuestra a partir del libro de las Crónicas (Paraleipómena).
15. Pregunta: Puesto que Isaías, profetizando respecto al Señor Cristo, dice: "su generación, ¿quién la contará?", ¿acaso lo dice respecto a algo difícil de [Columna 29] contar o imposible de contar, y se ha de captar esta gloria respecto a la divinidad o respecto a la carne?
Respuesta: El nacimiento de Cristo según la carne ciertamente es genealogizado, y el modo de este ha sido anunciado en la disposición de las Escrituras, tal como ya dijimos antes: a partir del Espíritu Santo y de la santa Madre de Dios (Theotókos) y siempre virgen María. En cambio, su nacimiento según la divinidad es ingenealogizable. Por consiguiente, la expresión profética manifiesta lo imposible de contar, no lo difícil de contar del nacimiento.
16. Pregunta: Si Dios eliminó el culto antiguo por no estar complacido con él, e introdujo en su lugar el de los cristianos como agradable a Él, pero los ortodoxos —los únicos que agradan a Dios— resultan ser menores en número en comparación con los griegos, los judíos y todos los herejes; ¿cuál es la demostración de que no proviene de una pobreza de poder de Aquel que eligió este culto en lugar de aquel, el que el extravío permanezca sin ser arrancado de raíz? ¿Y cómo no es inútil la destrucción de aquel culto, reteniendo otro extravío al mundo?
Respuesta: Estando predeterminado por medio del Antiguo Testamento que el Dios Señor introduciría un culto en lugar de otro culto, si Él no hubiera introducido este en lugar de aquel, entonces sí sería posible difamar a Dios únicamente por pobreza de poder, como si hubiera predeterminado cosas por encima de sus fuerzas. Pero ahora, habiendo introducido este en lugar de aquel, en primer lugar eliminó al judaísmo y al helenismo al ser predicado mediante palabras atestiguadas por divinos poderes; y con posterioridad, realiza el arrancamiento de raíz de todo el extravío que hay entre los hombres [Columna 30] y los demonios mediante hechos que ocurren de igual modo por divinos poderes, y junto con este, también el de todos los males que hay en el mundo.
Y en lo que concierne al culto —la enseñanza de la fe y de la conducta—, si no todos los que recibieron el culto tuvieron y tienen la misma opinión sobre las mismas cosas, sino unos de manera recta y otros de manera no recta, esto no es una acusación contra Dios por pobreza de poder; el que aquellos, debido a su propia negligencia u otra debilidad, no comprendan rectamente las cosas creídas por ellos, es culpa de la negligencia de ellos. Y se ha dicho en el culto introducido lo relativo a la escasez de los ortodoxos; unas veces dice: "porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos", y otras veces: "porque estrecho y angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo encuentran". Y de igual modo respecto a las herejías, a las cuales el Señor en sus propias parábolas denominó cizañas y peces podridos. Si, por tanto, nada hay falso en el culto de los cristianos, sino que, por el testimonio de los hechos, posee las cosas futuras ya creídas a partir de las pasadas, de ninguna manera queda, por tanto, excusa para difamar a Dios por pobreza de poder, o para decir que es inútil el culto que fue introducido en lugar de otro culto; el cual ahora ciertamente es disolvente del judaísmo y del helenismo, y con posterioridad lo será también de las herejías.
17. Pregunta: Si las cosas que habrían de suceder —como los trofeos de las guerras, los ataques de las pestes, las destrucciones de los templos paganos— las han predicho los profetas y los apóstoles, pero también las predijeron entre los griegos las palabras por medio de los oráculos, ¿de dónde se reconocen los que son superiores a estos, habiéndose realizado una sola vez por cada una de las partes la predicción de las cosas venideras?
[Columna 31] Respuesta: De un mismo Dios son todas estas cosas: tanto la predicción de las palabras como el cumplimiento de los hechos, de Aquel que también anunció por medio de los profetas y de los apóstoles lo que se disponía a hacer. Y de igual modo, por medio de los que están fuera de la piedad, Él mismo anunciaba de antemano lo que se disponía a hacer; pues al igual que por medio del adivino Balaam ciertamente bendijo a Israel y maldijo a los enemigos de este —habiendo hecho ambas cosas por medio del anuncio previo de las cosas venideras—, y de igual modo también por medio de una adivinación anunció de antemano al rey Nabucodonosor de Babilonia la toma de Jerusalén —tal como dice el profeta Ezequiel: "y se detendrá el rey de Babilonia en el camino antiguo, al principio de los dos caminos, para adivinar por adivinación, para sacudir la flecha, para preguntar a los ídolos tallados y para consultar el hígado a su derecha; y la adivinación fue contra Jerusalén", y lo que sigue—, así también por medio de los adivinos que había entre los griegos, Él mismo anunció de antemano cuantas cosas recibieron el cumplimiento a través de los hechos.
Pero la diferencia entre los profetas y los adivinos es mucha; en primer lugar, porque los profetas y los apóstoles han tenido el conocimiento, la fe y el culto de ese Dios en cuyo nombre profetizaron; y todo cuanto los profetas dijeron de antemano tanto sobre la destrucción de los dioses y oráculos griegos como sobre la constitución de las cosas cristianas, recibió su cumplimiento. Y en segundo lugar, porque nada de lo que dijeron de antemano los adivinos —ya fuera contra el Dios de la verdad y los que lo veneran, o en favor de la constitución de las cosas griegas— recibió su cumplimiento. Y de estas cosas es testigo la destrucción de los asirios, quienes partiendo de su propia adivinación decían: "¿Acaso sin el Señor he subido contra esta tierra para destruirla? [Columna 32] El Señor me dijo: sube y destrúyela"; y habiendo subido, fue destruido en contra de la adivinación.
18. Pregunta: Si en la resurrección todos los que han pecado son castigados, pero más los que habiendo conocido la voluntad de Dios no la hicieron, ¿cuál es la ventaja del cristiano sobre el griego, del bautizado sobre el no bautizado, del ortodoxo sobre el no ortodoxo?
Respuesta: Si según el apóstol Pablo, el fiel que no provee para los suyos ha negado la fe y es peor que los incrédulos, es evidente que el que junto con el conocimiento, la fe y el bautismo no aporta también la conducta característica del discipulado de Cristo —sino que tiene ciertamente la apariencia de la piedad, pero ha negado el poder de ella— es peor que los incrédulos; pues tanto peor es que los incrédulos, cuanto peor es el pecar con conocimiento que el sin conocimiento, y cuanto el pecado que no tiene disculpa es peor que el pecado que tiene disculpa.
19. Pregunta: Si con todas sus fuerzas los herejes se apresuraron por conocer y guardar la verdad de los dogmas y no fueron capaces, ¿cómo no es injusto someter a castigos a estos por haberse desviado de la verdad?
Respuesta: Los herejes no buscaron con todas sus fuerzas la verdad, al punto de que, aun siéndoles mostrada esta por quienes la han encontrado, no toleran recibirla. Y si esta disculpa fuera verdadera, debían perdonarse unos a otros al desviarse, como quienes constituyeron las herejías por debilidad de fuerzas y no por maldad de juicio, combatiéndose a sí mismas y a la verdad. [Columna 33] Pero ahora, según se condenan unos a otros por la diferencia de su parecer, es evidente que todas las herejías han tenido los puntos de partida de su constitución a partir de la vanagloria o de la antipatía de los heresiarcas; por cuya causa "lobos rapaces" por obra del] Apóstol fueron denominados los jefes de las herejías. Y que es imposible fracasar en el hallazgo para quien busca la verdad con todo el corazón y con todas sus fuerzas, lo atestigua el Señor al decir: "todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y al que llama se le abrirá".
20. Pregunta: Si en las iglesias de los herejes se realizan milagros, como curaciones de enfermedades, expulsiones de espíritus impuros, abundancia de los frutos de la tierra y brote de aceite, ¿cómo no es necesario que a partir de estos ellos se reafirmen en el extravío?
Respuesta: Al igual que aquello de: "hace salir el sol sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos" no es reafirmador de los malos e injustos en la maldad y la injusticia, sino que los dispone para un justo castigo; de ese modo, el que se realicen algunos milagros entre los herejes no es reafirmador de ellos en el extravío. Pues si el realizar milagros fuera una demostración y una señal de piedad, el Señor no habría declarado reprobados y poco dignos de la familiaridad con Él a quienes dijeron: "Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?", diciéndoles a ellos: "nunca los conocí; apártense de mí, hacedores de la iniquidad". Porque Aquel que nos enseñó a dar de comer y dar de beber al enemigo que tiene hambre y sed, mucho más hace Él mismo las cosas semejantes a las que [Columna 34] nos enseñó, acumulando fuego sobre las cabezas de quienes de manera digna de castigo no han conocido al dador de la gracia.
21. Pregunta: Si en los que sufren dolor y en los que gozan se manifiesta la condición pasible, y de esto participan los de la primera condición [los pecadores] y los de la segunda [los justos] en el juicio, ¿cómo dice la verdad quien afirma que los hombres reciben la impasibilidad después de la resurrección?
Respuesta: Somos llamados impasibles al resucitar porque, a partir de las cosas que somos por naturaleza, no recibimos mudanza; ni hacia las cosas opuestas según el ser y el no ser, ni hacia las contrarias según el más y el menos. Por ejemplo, a partir de la alegría no nos mudamos hacia la tristeza, ni nos gozamos por el mismo bien, unas veces más y otras veces menos. Y aun si nos gozamos más ante bienes mayores y menos ante bienes menores, sin embargo, incluso así, según la analogía de los bienes, permanece la cantidad de la alegría inmutable. Y esto ciertamente es respecto a los que resucitan para la vida; pero respecto a los que resucitan para el juicio rige el mismo argumento, cuando queden librados, al igual que de la muerte, de ese modo también del juicio; pues según el Salvador, de los que resucitan, unos resucitan para la vida y otros para el juicio.
22. Pregunta: Si el recibir en el pensamiento las cosas buenas y las malas es señal de mutabilidad, ¿cómo son inmutables los que son castigados y calculan en su pensamiento el descanso de los justos, o a su vez, los que se hallan en el descanso y consideran en su ánimo el castigo de los pecadores? Pues en ese momento cada condición da una mayor percepción a la otra, cuando se muestra la contraposición de las cosas contrarias.
Respuesta: En el siglo venidero, la cantidad de la percepción [Columna 35] tanto del honor como del castigo radica en la medida misma del honor y del castigo, y no es posible que por la contraposición de las cosas opuestas reciba la percepción un aumento o una disminución; porque inmutables son todas las cosas de allí, tanto según la cualidad como según la cantidad.
23. Pregunta: Si hemos recibido de Dios el conocimiento del bien y del mal junto con el ser, ¿cómo no es el causante de ambos Aquel que introdujo en la naturaleza tanto el conocimiento de entrambos como la fuerza para el cumplimiento de ellos?
Respuesta: Dios no solo nos dio la fuerza para existir y para conocer, así como para practicar el bien y no practicar el mal, sino que también nos concedió el libre albedrío, y nos constituyó en dueños para elegir por preferencia, de entre las cosas conocidas, lo que nos parezca bien. Y el que seamos buenos o malos no lo puso en el conocimiento de las cosas conocidas, sino en la elección de los que eligen. No es, por tanto, Dios el causante de que seamos buenos o malos, sino nuestra propia voluntad libre (proaíresis); pues al igual que quien ve a una mujer prostituta y conoce que ella es prostituta no es prostituta a causa de su conocimiento, y ni siquiera cuando el conocimiento despierta la pasión del deseo es por ello prostituto, sino que, cuando la voluntad libre consiente con la pasión, entonces es prostituto, ya sea según la acción o según la disposición; de ese modo, tampoco respecto a los hombres buenos y malos es el conocimiento el causante de que sean buenos o malos, sino la voluntad libre que por preferencia eligió lo que le pareció bien.
24. Pregunta: Si Dios dio las cosas predichas, pero corona y castiga a cada uno según la acción de los hombres, ¿cómo hace ambas cosas con justicia, teniendo cada una de ellas su origen a partir del hombre mismo?
[Columna 36] Respuesta: El "nosotros" y el "lo que depende de nosotros" difieren entre sí. Nosotros ciertamente somos varones y hembras, pero depende de nosotros el ser templados o prostitutos. Somos coronados, por tanto, o castigados por causa de lo que depende de nosotros; pues por aquellas cosas hacia las que nuestra voluntad libre nos guía, por esas mismas somos coronados o castigados. Porque las fuerzas que Dios nos dio para actuar, las sometió a la potestad de la voluntad libre, y hacia la voluntad libre dirige Dios el juicio —por ser la conductora de las fuerzas electivas que hay en nosotros— y no hacia la naturaleza. Y recibimos de Dios la potestad de actuar y de no actuar: de actuar ciertamente en las cosas justas, pero de no actuar en las injustas. Cuando, por tanto, actuamos y no actuamos de este modo, justamente somos coronados; pero al mudar el actuar y el no actuar hacia lo contrario, justamente somos castigados.
25. Pregunta: Si lo dicho de manera más corporal sobre los dioses por parte de los poetas y sobre Dios por parte de los profetas tiene su comprensión según otra alegoría, ¿cómo no se demuestra que ambas cosas son una fábula?
Respuesta: Lo dicho alegóricamente por parte de los profetas sobre Dios fue dicho según una analogía de las cosas que son por naturaleza hacia las que no lo son por naturaleza, como aquello de: "percibió el Señor un olor de aroma agradable". En el caso de los hombres, el "percibió el olor" es según la naturaleza, pero en el de Dios es de manera figurada y no por naturaleza. En cambio, lo que se dice míticamente por parte de los poetas sobre los deseos de los dioses no se dice según una analogía de las cosas que son por naturaleza hacia las que no lo son por naturaleza; pues no devora el hombre a un hombre según la naturaleza, para que comprendamos también según analogía a Cronos habiendo devorado a Zeus. Y la fábula es un discurso sin consistencia, que fuera de la falsedad no posee ninguna otra cosa. [Columna 37]
26. Pregunta: Si la resurrección se realiza debido a la retribución de lo vivido por cada uno, ¿cómo no resucitan de manera superflua los bebés o incluso los que fallecieron en el vientre, no recibiendo retribuciones de las obras, ni pudiendo recibir por la inmadurez de la edad una percepción de descanso o de tribulación?
Respuesta: Para quien cree que es verdadero aquello de: "se siembra en debilidad, resucita en poder", para este es posible y adecuado también el creer en la resurrección de los bebés; porque Aquel que les provee la incorruptibilidad, puede también concederles la fuerza perceptiva de los bienes presentes. Además, tampoco "hay allí pequeño o grande", sino que todos son perfectos en la edad espiritual; pues el "resucita en poder" no manifiesta ninguna otra cosa sino esto. Y además, si no se realizara la resurrección de los bebés, se encontraría que Dios los modeló en vano. Y si Dios no hace nada en vano, es necesario entonces que también ellos lleguen al ser a través de la resurrección. ¿Y cómo no sería inoportuno condenar a Herodes para la vindicación de la matanza de los bebés, si los bebés no fueran los vindicados? Y atestiguan en favor de estos los saltos de alegría del Bautista Juan en el vientre de su madre, así como el himno de los niños pequeños y de los que maman.
27. Pregunta: Si el bautismo que se da por parte de los herejes es falso y vano, ¿por qué los ortodoxos no bautizan al herético que se refugia en la ortodoxia, sino que lo dejan con el bautismo bastardo como si fuera verdadero? Y si resultara que recibió también la ordenación por parte de ellos y ellos la aceptan como firme, ¿cómo, por tanto, el que fue recibido y los que lo recibieron poseen la condición de irreprensibles?
Respuesta: Al venir el herético hacia la ortodoxia, [Columna 38] el error se corrige: la mala doctrina por la mudanza del parecer, el bautismo por la unción del santo crisma y la ordenación por la imposición de manos (cheirothesía); y nada de lo antiguo permanece sin solución.
28. Pregunta: Si Job no pecó al maldecir el día [de su nacimiento], es evidente que como justo fue escuchado; y si fue escuchado, Dios revocó su propio decreto y es necesario buscar en la divina Escritura la destrucción de aquel día; pero si no fue escuchado, ¿cómo no se demuestra que es pecador al haber sido desoído? Pues dice: "hará la voluntad de los que le temen"; pero respecto a los pecadores, que: "si multiplicaren la súplica, no los escucharé".
Respuesta: El propósito de Job era este en la maldición presentada, como si dijera: "ojalá aquel día en el que nací estuviera, según este día, bajo maldición". ¿Por qué? "Para que yo —dice— no hubiera nacido". Porque no es posible que alguien nazca en un día tal que esté de ese modo bajo maldición. ¿O es que no está esta maldición realizada de tal modo que aguarde su cumplimiento? Pues si hubiera sido realizada de ese modo, habría revocado su propia expresión una vez que quedó librado de las tribulaciones y se halló entre los bienes mayores; porque debido a la exageración de su tribulación pronunció las palabras de la maldición, y una vez librado de ella, es evidente que no tenía el mismo parecer sobre ese mismo día.
29. Pregunta: Si la observación de las palpitaciones corporales se cuenta entre las cosas prohibidas por los piadosos, ¿por qué los piadosos, queriendo rechazarla con todas sus fuerzas, no son capaces, anunciando esta algo alegre o sombrío? Y si esto es malo, ¿cómo [Columna 39] sobreviene en contra de nuestro propósito? Pero si es bueno —lo cual no creo—, ¿por qué razón ha sido prohibido?
Respuesta: El conocimiento previo de las cosas futuras es propio del alma cuando es iluminada por el divino Espíritu para el saber de las cosas hasta entonces inciertas, y no por el movimiento involuntario del cuerpo. Y la palpitación es un padecimiento corporal que subsiste por el curso del espíritu natural en el cuerpo de todos los animales. Por lo cual, los santos juzgaron que tal movimiento corporal es un criterio indigno de las cosas futuras. Al igual que los estornudos de las narices y los zumbidos de los oídos sobrevienen en contra de nuestro propósito, de ese modo ocurre también la palpitación. Y además, para quienes han recibido la esperanza del estado futuro y tienen un solo propósito —el mirar fijamente hacia aquel estando preparados a través de todo—, es superfluo conocer de antemano aquí lo alegre o lo sombrío por medio de palpitaciones. Y si la misma palpitación que anuncia de antemano riqueza le sobreviene al hombre mundano y al asceta, ¿cómo no ha mentido el anuncio previo de la riqueza por medio de la palpitación, no eligiendo la voluntad libre del asceta no ya la adquisición de las cosas que no están presentes, sino ni siquiera la posesión de las presentes?
30. Pregunta: Si los pescadores capturan a los peces desde las aguas para muerte y corrupción, ¿cómo Cristo el Señor, disponiéndose a introducir a los hombres "hacia la vida eterna" por medio de los apóstoles, prometió que ellos serían "pescadores de hombres"?
Respuesta: Puesto que era necesario que los hombres capturados por los apóstoles con la red del reino murieran a su vida anterior en los pecados, por esto el Señor equiparó la captura de los hombres con la captura de los peces. Pero [Columna 40] añadió el "hacia la vida", agregando a lo que se ejemplificaba aquello que le faltaba al ejemplo.
31. Pregunta: Si los monjes, estando contenidos por un pensamiento sensato, se apartaron de los placeres matrimoniales, ¿por qué sufren cosas involuntarias en las fantasías durante el sueño, y no solo respecto a mujeres cualesquiera, sino que hay ocasiones en que creen en la fantasía que cohabitan con sus madres y hermanas? ¿De qué medios, por tanto, se ha de echar mano para la liberación de tal guerra? Y si al que ha sido combatido [por esto] le es necesario abstenerse de los misterios, y si le es preciso acercarse a ellos habiéndose lavado o recurriendo a alguna otra cosa, de modo que no se purifique a la manera judía, enséñame; puesto que mucha es la indagación sobre esto incluso por parte de los más racionales.
Respuesta: Puesto que los consagrados a Dios tienen un enemigo adversario que no duerme, el cual maquina por todos los medios que le son posibles poner una mancha a los piadosos, por esto sufren cosas involuntarias durante el sueño. Y eso que sabe el adversario que respecto a las cosas que no dependen de nosotros ni somos alabados por las honestas, ni somos censurados por las torpes —pues la alabanza y el reproche son de las cosas que se practican por nosotros con el asentimiento del pensamiento—, y que los sueños son de las cosas que no dependen de nosotros; pero, sin embargo, también a través de los sueños mueve en nosotros las acciones de ambas clases, tanto de las honestas como de las torpes, teniendo en sí mismo estas esperanzas: si acaso, o bien por la ejecución de las honestas nos despierte hacia una vana jactancia por cosas no practicadas por nosotros, o bien por la ejecución de las torpes fuera capaz de encontrarnos complaciéndonos en la acción ilícita. Pero el ver tales sueños no depende de nosotros; en cambio, el complacerse por la acción de tal modo involuntaria, o el entristecerse, esto sí depende de nosotros. Si, por tanto, nos encuentra complaciéndonos en la acción involuntaria, [Columna 41] se jacta como vencedor el adversario; pero si nos encuentra entristeciéndonos, se frustra en su plan quedando derrotado. Basta, por tanto, para la liberación del mal el entristecerse por lo que ha acontecido involuntariamente y lavar con lágrimas lo abominable de las fantasías que de tal modo involuntario subsisten en nosotros; y el que se abstengan de la comunión de los divinos misterios quienes sufren de este modo cosas involuntarias, de ninguna manera es justo; porque de lo contrario, anulamos con ello la diferencia entre los males voluntarios y los involuntarios.
32. Pregunta: Si el Señor y Dueño Cristo declaró que la cizaña crecería juntamente con el trigo, ¿cómo es que la cizaña se ha multiplicado y casi ha desaparecido el trigo? ¿Y cuál es la demostración de que es trigo lo que ha desaparecido? ¿Y cómo es que la predicción sobre el crecimiento conjunto de estos no ha mentido?
Respuesta: Demostración de que es trigo lo que ha desaparecido es esta: la predicción sobre él que dice: "por el hecho de multiplicarse la iniquidad, se enfriará el amor de los muchos". Y de nuevo: "en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe y prestarán atención a espíritus de extravío y a enseñanzas de demonios". Y de nuevo: "ciertamente apartarán el oído de la verdad, pero se desviarán hacia las fábulas". Y de nuevo: "entrarán lobos rapaces entre ustedes, que no perdonarán al rebaño para arrastrar a los discípulos detrás de sí mismos". Y que hasta el fin del mundo no desaparece el trigo, lo manifiesta el Señor al decir: "pero por causa de los escogidos, a quienes eligió el Padre, se acortarán aquellos días". Así pues, si le hubiera sucedido algo al trigo que no hubiera sido dicho sobre él respecto a su crecimiento [Columna 42] y a su desaparición, es evidente que habría mentido el discurso sobre él; pero si desde el principio de la predicación hasta el fin del mundo todas las cosas que habrían de sucederle han sido manifestadas por medio de las predicciones, patente resulta que de ninguna manera ha mentido el discurso sobre él, sino que, si existe la cizaña, es necesario que exista también el trigo; pues a partir de la contraposición mutua el trigo se reconoce como lo que es, y de igual modo también la cizaña; y no existiendo una de las dos condiciones, tampoco la otra se reconoce como lo que es.
33. Pregunta: Si antes de la pasión el Señor rogaba que los discípulos fueran santificados y guardados por el Padre, pero después de estas cosas Judas pereció, ¿cómo parece haber sido aceptada la oración presentada por ellos? ¿Andando cómo se demuestra que es verdadero aquello de: "yo sé que siempre me escuchas"?
Respuesta: La perdición de Judas ocurrió desde entonces, desde cuando el Señor, habiendo tomado el bocado y habiéndolo mojado, se lo entregó; y habiendo tomado Judas el bocado, entró en él Satanás, y habiendo salido se desprendió él mismo de los demás discípulos. Y la oración por los discípulos se realizó después de la separación de Judas, y esto se demuestra a partir de la oración misma; pues habiendo orado el Señor decía: "a los que me diste los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera". Sucedió, por tanto, en primer lugar la perdición de Judas, con posterioridad la oración por los discípulos, y luego la pasión del Señor.
34. Pregunta: Si Dios es creador y dueño de la creación, ¿cómo las artes mágicas de Apolonio [de Tiana] tienen poder en las partes de la creación? Porque ciertamente, según vemos, impiden los ímpetus del mar, los embates de los vientos y [Columna 43] las incursiones de ratones y de fieras. Y si los milagros realizados por el Señor se transmiten en la sola narración, mientras que la mayoría de los de aquel se muestran en los hechos mismos, ¿cómo no engaña a los que miran? Y si esto ha ocurrido por divino consentimiento, ¿cómo tal consentimiento no se convirtió en guía hacia el helenismo? Pero si no es esto, ¿cómo no han ocurrido aquellas cosas por el poder de los demonios? Y de nuevo, si verdaderamente [Dios] cooperó con aquel complaciéndose por ocurrir como algo grato, ¿por qué no han ocurrido tales cosas por medio de profetas o por medio de apóstoles? Pero si no estaba complacido por ser algo malo, ¿por qué razón o bien no impidió el mal de inmediato, o bien no lo destruyó poco después, sino que permitió que tuviera poder en las partes de la creación hasta el fin del mundo?
Respuesta: Apolonio, en tanto que hombre conocedor de las fuerzas naturales y de las simpatías y antipatías que hay en ellas, realizaba las artes mágicas según este conocimiento, no según la divina autoridad. Por lo cual, en todos los resultados necesitó de la adopción de las materias adecuadas, cooperando estas con él para el cumplimiento de lo que se realizaba. Nuestro Salvador Cristo, en cambio, realizando los milagros según su propia divina autoridad, de ninguna manera necesitó de materia, sino que a sus mandatos y predicciones seguían y siguen los hechos. Y los efectos logrados por Apolonio, puesto que ocurrieron según el conocimiento de las fuerzas naturales para el beneficio corporal de los hombres, no los destruyó el Señor; pero al demonio mismo que estaba instalado en la estatua de aquel, al que en los oráculos engañó a los hombres para que veneraran y honraran como a un dios a Apolonio, lo amordazó, habiendo anulado los oráculos de este; y junto con él, derribó también el dominio de los demás demonios que eran [Columna 44] honrados bajo el nombre de dioses por parte de los griegos, tal como se ve por los hechos. Y teniendo en esto las muestras del poder de Cristo, no se debe decir que los milagros de Cristo radican en una simple narración.
35. Pregunta: Si "Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en hechos y en palabras", tal como dice la Escritura, ¿cómo es que el mismo bienaventurado profeta practicó la astronomía, la geometría, la astrología y las cosas que siguen a estas? Pues la sabiduría de los egipcios consistía entonces en enseñar los dogmas del extravío. ¿Por qué razón, entonces, es admirado por tales palabras o hechos?
Respuesta: La divina Escritura admira al profeta por el poder de sus hechos y de sus palabras, no por causa de las palabras y de los hechos por sí mismos; pues indignas eran aquellas cosas por sí mismas para los elogios del profeta; sino que, puesto que por ambas condiciones el profeta resultaba célebre ante los egipcios —tanto por la instrucción de la palabra como por la esplendidez civil de la vida— y prefirió a ambas la piedad hacia Dios, por esto lo admiró la Escritura. Y la astronomía, la astrología y la geometría entre los egipcios eran consideradas entonces aprendizajes vulgares, ordinarios y plebeyos. En cambio, eran aprendizajes estimables entre ellos entonces los llamados jeroglíficos, los cuales se transmitían en los santuarios no a los primeros que llegaban, sino a los selectos; de los cuales el profeta, aun si tenía el conocimiento, sin embargo ya no tenía el uso, por ser opuesto a la ciudadanía según Dios de los hebreos. Por la cual, habiendo despreciado todo el dominio y honor real que había en Egipto, eligió ser maltratado junto con el pueblo de Dios
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