martes, 9 de junio de 2026

¿Santiago el justo, el hermano del Señor, y Santiago hijo de Alfeo, el Apóstol, son la misma persona?

 Argumentos por la positiva.

Argumento 1. Santiago, el hermano del Señor, es considerado Apóstol por San Pablo (Gál 1:19).

Y Pablo usa el término Apóstol en un sentido restringido, distinguiendo claramente lo que es ser Apóstol de otras cosas como profeta, maestro u obispo (1 Cor 12:28).

Pero solo hay dos Apóstoles llamados Santiago: uno es hijo de Zebedeo y otro es hijo de Alfeo. Y por el siguiente argumento, habría que concluir que el hermano del Señor es el hijo de Alfeo.


Argumento 2. Santiago es parte de los hermanos del Señor, que consisten -hasta donde sabemos- en Santiago, José, Simón y Judas (Mt 13:55, Mc 6:3).

Pero los Evangelios también nos señalan que existe una María que es madre de unos tales Santiago y José (Mt 27:56, Mc 15:40, Lc 24:10), y que de alguna manera está emparentada con la Virgen María y con un tal Cleofás, sea su marido o su esposo (Jn 19:25).

Hegesipo nos informa que "Algunos de estos herejes, en efecto, presentaron una acusación contra Simeón, hijo de Clopas, por pertenecer a la familia de David y ser cristiano"

Y también: "aquel que descendía de un tío del Señor, el mencionado Simeón hijo de Clopas".

Y también: "Los Evangelios mencionan a María, hija de Clopas, quien, como ya hemos demostrado, era su padre."

Cleopas, pues, es tío del Señor, y padre de un Simeón o Simón y de María. Simón sería primo de Jesús.

Pero a la vez, Judas dice ser hermano de Santiago (Jd 1); y tenemos que un Apóstol es "de Santiago" (Lc 6:16).

Hay que decir, a su vez, que los Apóstoles Santiago, Judas y Simón siempre suelen aparecer juntos como grupo en las listas de Apóstoles.

Esta gran coincidencia de nombres entre los hermanos de Jesús, los Apóstoles, personajes evangélicos y otros parientes del Señor no parece que pueda explicarse satisfactoriamente apelando a que son todas personas distintas. Parecería así que hay una multiplicación de personas sin ninguna necesidad.


Para hacer coincidir todos estos datos, parecería mejor plantear que Santiago, hermano del Señor, es hijo de Alfeo y María Cleofás, al igual que Judas y José.

Estos parecen ser llamados hermanos del Señor por ser sus parientes, siendo la relación que Cleofás es hermano de José, identificándose con Alfeo o como padre de María Cleofás.

María Cleofás, así, sería o cuñada o sobrina de José, padre de Jesús.


Argumento 3. Lucas solo registra a dos Jacobo (Hch 1:13): el hijo de Zebedeo y hermano de Juan, por un lado, y al hijo de Alfeo y hermano de Judas y José por otro lado. 

Lo cual es extraño que haga esto si había otro Santiago igual o más relevante, al punto de ser considerado de modo excelente el “hermano del Señor”. Ni siquiera lo indica cuando habla del segundo Santiago que fue conocido por Pablo, lo cual habría sido necesario para evitar la confusión con el Santiago hijo de Alfeo.

Si uno lee Hechos, efectivamente parece que solo hay dos Santiagos, y que muerto el hijo de Zebedeo y hermano de Juan, el otro Santiago que queda es el hijo de Alfeo.


Argumento 4. La tradición parece conocer solo a dos Santiagos. A pesar de que a veces suelen ser muy confusos en lo que dicen, diciendo que Santiago hermano del Señor es hijo de José, sin embargo en otros momentos parecen ignorar que haya tres Santiagos: Los dos Apóstoles y el hermano del Señor.

Eusebio, citando a Clemente, dice:

"5. En efecto, había dos Santiagos: uno, el Justo, que fue lanzado desde el pináculo del templo y azotado hasta morir con un garrote batanero, y el otro, que fue decapitado. Igualmente Pablo menciona a Santiago el Justo cuando dice por escrito: «Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor»."

¿Cómo es que había solo dos Santiagos, si tendría que haber tres por lo menos: dos Apóstoles (uno el hijo de Zebedeo y hermano de Juan; y otro el hijo de Alfeo) y el hermano del Señor?


De igual modo, el Pseudo-Hipólito, aunque distingue explícitamente a Santiago hermano del Señor como un discípulo y a Santiago hijo de Alfeo como un Apóstol, sin embargo a este último le atribuye la muerte del primero:

Y Santiago, hijo de Alfeo, cuando predicaba en Jerusalén, fue apedreado hasta morir por los judíos, y fue enterrado allí junto al templo.

¿Por qué tal confusión abismal, si era tan evidente la distinción entre ambos Santiagos?


De igual modo, buscando tradiciones de los Apóstoles, uno solo encuentra tradiciones tempranas de todos estos menos de Santiago hijo de Alfeo, y en cambio se encuentran tradiciones de Santiago el justo.

Hay tradiciones, Evangelios y Hechos apócrifos de Pedro, Tomás, Andrés, Bartolomé, Felipe, Matías, Judas Tadeo, Juan y hasta un Pseudo-Mateo, y apócrifos de Pablo y Nicodemo y hasta de María Magdalena. Sin embargo, hay una ausencia total de Santiago hijo de Alfeo. 

De Santiago hijo de Zebedeo es fácil explicar por qué la ausencia: al aparecer su muerte narrada en el libro de Hechos de los Apóstoles, no había necesidad de llenar vacíos. 

¿Pero por qué de Santiago hijo de Alfeo no se encuentran historias o relatos, y sí se encuentran del resto de los Apóstoles y de Santiago el justo?

La referencia información adicional que pude encontrar de Santiago hijo de Alfeo es lo que señala el Pseudo-Hipólito que, como vimos, lo que hace es atribuirle la muerte de Santiago el justo.


Argumentos por la negativa.

Argumento 1. Santiago el justo es hermano de Jesús y por tanto hijo de José, mientras que Santiago el Apóstol es hijo de Alfeo.

Argumento 2. La identificación entre Santiago el justo y Santiago el Apóstol se basa en asumir una serie de relaciones parentales que es poco probable, y que es más probable que refieran a personas distintas. En especial, cuando se asume que María de Cleofás es hermana de la Virgen María (ilógico que dos hermanas tengan el mismo nombre; es más probable que la hermana de la Virgen María sea Salomé), que Cleofás es Alfeo (una suposición gratuita) y que el "Josés" hijo de María y hermano de Santiago es el hermano de Jesús llamado "José".

Argumento 3. La Escritura distingue a los hermanos del Señor, por un lado, y a los Apóstoles, por otro. Santiago el justo está incluido en el primero y Santiago el hijo de Alfeo en el segundo.

Argumento 4. Existían muchas personas que compartían los mismos nombres, y por eso cada uno se distinguía con algún agregado. En el caso de un Santiago fue el “hermano del Señor” o “el justo”; sin embargo, el hijo de María y hermano de José fue otro llamado “el menor”; y quizá otro fue llamado "hijo de Alfeo". Finalmente, otro se lo llamó "hijo de Zebedeo", que era el hermano de Juan. Así, hay por lo menos tres Santiagos distintos. 

Argumento 5. El término Apóstol se usaba tanto en un sentido amplio como en un sentido restringido. No todos los Apóstoles -en sentido amplio- eran necesariamente Apóstoles pertenecientes al grupo de los Doce -en sentido restringido-. Bernabé o Apolos también fueron Apóstoles.

Argumento 6. La identificación entre ambos Santiagos asume de forma poco probable que a un primo de Jesús se le llamó hermano. El uso de ambas palabras ya estaba presente en el siglo I y no tiene sentido asumir que aplicaron esa distinción en otros casos excepto con Jesús y sus primos. Lo razonable es que Santiago el justo fuera realmente hermano de Jesús y no su primo.

Argumento 7. Los primeros cristianos reconocen la distinción entre Santiago hermano del Señor o el Justo, y Santiago el menor; no consideran que sean la misma persona. Y consideraban, además, que Santiago hermano del Señor era hijo de José, y no un primo de Jesús. La idea de que Santiago era un primo en vez de un hermano es una innovación de Jerónimo en el siglo IV.

Hegesipo, por ejemplo, dice -citado por Eusebio- que "Muchos se llamaban Santiago, pero este era santo desde su vientre". Es decir, había "muchos"; no solo "dos".

También dice "Santiago, hermano del Señor, sucede en el gobierno de la Iglesia, junto con los apóstoles". Ahí distingue a Santiago y a los Apóstoles.

Además, llama a Judas hermano del Señor según la carne: "Aún quedaban de la estirpe del Señor los nietos de Judas, a quien, según la carne, llamaban su hermano". Y distingue esto de ser un primo, como es Simeón, hijo de Cleofás.

El Protoevangelio de Santiago también nos dice sobre José, padre de Jesús: "Pero José se negó, diciendo: Tengo hijos, y soy un anciano, y ella es una jovencita".

Se asumía que los hermanos de Jesús eran sus hermanos por ser hijos de José, no sus primos.

Orígenes de Alejandría, Sobre Mateo 10.17:

(Los de Nazaret pensaban que Jesús) era hijo de José y María: pero los hermanos de Jesús algunos (fundándose en una tradición del Evangelio titulado según Pedro o del Libro de Santiago) dicen que eran hijos de José con una esposa anterior que había vivido con él antes de María.

Las Constituciones Apostólicas también señalan que Santiago era solo obispo, no un Apóstol  (libro 8, inciso 3):

"Por tanto, nosotros, los doce apóstoles del Señor , que ahora estamos juntos, os encargamos aquellas constituciones divinas sobre toda forma eclesiástica, estando presentes con nosotros Pablo , el vaso escogido, nuestro compañero apóstol, y Santiago el obispo, y los demás presbíteros, y los siete diáconos. En primer lugar, pues, yo Pedro digo ".

Clemente de Alejandría, citado de Casidoro:

 Judas, quien escribió la Epístola Católica , hermano de los hijos de José, y muy religioso, aun conociendo la estrecha relación con el Señor, no dijo que él mismo fuera su hermano. Pero ¿qué dijo? Judas, siervo de Jesucristo , —de Él como Señor—, pero hermano de Santiago. Porque esto es cierto ; él era su hermano, (el hijo) de José.

El Pseudo-Hipólito enlista a Santiago, hermano del Señor, como uno de los setenta discípulos y no como un Apóstol. También incluye a Siméon, hijo de Cleofás.

Eusebio de Cesarea, en la Historia Eclesiástica, II, I,2, dice:

"Luego, estaba también Santiago, al que llamaban hermano del Señor, porque fue llamado hijo de José."

No hay nadie, antes de Jerónimo, que nos diga que los hermanos de Jesús y específicamente Santiago hayan sido en realidad sus primos e hijos de Alfeo antes que de José.



Respuesta a los argumentos de la negativa

Al argumento 1. La Escritura nunca dice explícitamente que Santiago el justo sea hijo de José, sino solo que es hermano de Jesús o del Señor. Precisamente por eso se da esta discrepancia en donde algunos plantean que quizá sea el mismo hijo de Alfeo.


Al argumento 2. No es poco probable, si se tienen en cuenta los argumentos expuestos.

Hay que decir, a su vez, que para la identificación de Santiago el justo con Santiago hijo de Alfeo no es necesario asumir ni que María de Cleofás sea hermana de la Virgen María ni hay que asumir que Cleofás sea Alfeo.

Estas asunciones se dan comúnmente entre los que defienden la identificación de los dos Santiagos, pero no es necesaria para que la identificación pueda proceder. Puesto que argumentamos a favor de dicha postura sin sostener que Cleofás sea esposa de María, sino asumiendo que es el padre, como nos relata Hegesipo. Así, María es esposa de Alfeo e hija de Cleofás.

La dificultad parece estar en el parentesco entre las dos Marías, porque se alega que dos hermanas no podían tener el mismo nombre.

Sin embargo, hay que decir que no sabemos a qué se refiere el Evangelista San Juan cuando dice que estaba "la hermana de su madre" cuando escribe lo que escribe. Para que no refiera a "María de Cleofás" y haya tres mujeres, las otras alternativas son que se refiera a una mujer nunca identificada o que, en cambio, se refiera a Salomé, esposa de Zebedeo y madre de Santiago el mayor y Juan Apóstol. Sin embargo, esto es poco probable.

Como dice Richard Bauckham:

"Aunque esto podría leerse como una lista de cuatro mujeres, lo más probable es que solo haya tres"

https://biblicalstudies.org.uk/article_relatives_bauckham.html#gsc.tab=0 


Además, es razonable pensar que San Juan mencione solo a tres mujeres en vez de cuatro, ya que dos o tres eran los testigos necesarios para testificar cualquier hecho. Por ello los demás evangelios también mencionan a dos o tres mujeres ante la cruz o en la resurrección.

Que sean tres mujeres lo entienden también otras fuentes, como el Evangelio gnóstico de Felipe:

“Había tres que siempre andaban con el Señor: María, su madre, y su hermana, y Magdalena, a quien llamaban su compañera. Su hermana, su madre y su compañera eran cada una María”.


Como el Diatessaron de Taciano:

“ Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, pariente de Cleofás, y María Magdalena”. 


El Evangelio del Pseudo-Mateo también hace la lectura simple de María Cleofás como hermana de la Virgen:

"Y llegó José a un banquete con sus hijos Santiago, José y Judá, y Simeón y sus dos hijas. Allí les salió el encuentro Jesús, junto con María, su madre, y su hermana María de Cleofás, a quien el Señor Dios había dado a su padre Cleofás y a su madre Ana, porque ellos habían ofrecido a María, la madre de Jesús, al Señor. Y la llamaron María, para consuelo de sus padres."

Un manuscrito latino de esta obra agrega:

Y cuando José, agotado por la vejez, murió y fue sepultado con sus padres, la bienaventurada María vivió con sus sobrinos, o con los hijos de sus hermanas; pues Ana y Emerina eran hermanas. De Emerina nació Isabel, la madre de Juan el Bautista. Y como Ana, la madre de la bienaventurada María, era muy hermosa, cuando Joaquín murió se casó con Cleofás, con quien tuvo una segunda hija. La llamó María, y se la dio por esposa a Alfeo; y de ella nacieron Santiago, hijo de Alfeo, y Felipe, su hermano. Y habiendo muerto su segundo marido, Ana se casó con un tercer marido llamado Salomé, con quien tuvo una tercera hija. La llamó igualmente María, y se la dio por esposa a Zebedeo; y de ella nacieron Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan el Evangelista.


De forma semejante, también el fragmento X de Papías, aunque algunos lo consideran erróneamente atribuido

Tres mujeres mencionadas también aparecen en el Evangelio de Nicodemo, aunque no específicamente para el evento de la crucifixión:

“Y la seguían las mujeres: Marta, María Magdalena, Salomé y otras vírgenes. 

(...)

Entonces, tras comprar mirra y áloes, cien libras, y un sepulcro nuevo, junto con la madre de Dios, María Magdalena y Salomé, junto con Juan y las demás mujeres, hicieron lo que se acostumbraba con el cuerpo, con una sábana blanca, y lo depositaron en el sepulcro”.


Por lo cual, San Juan parece mencionar solo a tres mujeres y no a cuatro. Esto hace que la hermana de la Virgen María no sea otra que María de Cleofás.

Sobre los argumentos a favor y en contra profundizamos en un anexo al final del texto.


Ahora: ¿Cómo puede ser que dos hermanas sean llamadas María?

Aquí ya solo podemos especular. 

Podría decirse que, efectivamente, dos hermanas se llamaban ambas María. Poco frecuente y quizá poco probable, pero no imposible.

También podría plantearse que son hermanastras, como hace el Evangelio del Pseudo-Mateo.

O bien podría ser que se la llama hermana porque es hija de Cleofás, hermano de José; o quizá, hermano de la misma Virgen.

En definitiva, no conocemos el motivo.


Y en cuanto a que Josés, hijo de María no es lo mismo que José, hermano de Jesús; este argumento es débil, ya que Marcos 6:3 llama Josés también al hermano de Jesús.


Al argumento 3. San Pablo incluye a Santiago el justo en ambos grupos (1 Cor 9:5, Gál 1:19). A la vez de que habla de Cefas como separado del grupo de los Apóstoles, mencionándolo aparte. No por eso diremos que Cefas no era Apóstol.

Esta distinción no impide que alguna persona puede formar parte de ambas grupos dependiendo la perspectiva.

La distinción entre ambos grupos no es para negar alguna posible yuxtaposición, sino porque precisamente esa yuxtaposición no implica necesariamente identidad: se podía ser hermano del Señor sin ser Apóstol, y se podía ser Apóstol sin ser hermano del Señor. Pero no quita que pueda haber un Apóstol que fuera hermano del Señor.

Del mismo modo, podemos hablar distinguiendo a Emperadores y Reyes; pero eso no implica que no pueda haber Emperadores que, a su vez, sean Reyes. Precisamente, el Sacro Imperio Romano fue gobernado por Emperadores que a su vez eran reyes (sea de Bohemia o Hungría con los Habsburgo, o específicamente de Castilla, Aragón y Nápoles con Carlos V). 


Al argumento 4. Es cierto que había muchos que compartían los mismos nombres. Pero no es ese el asunto, sino si es coherente la hipótesis de que específicamente dos personas determinadas pueden identificarse como la misma. Y esto debe juzgarse por el peso de los argumentos a favor de la hipótesis.

Además, nada impide que alguien pueda tener varios pronombres , ya que al mismo primer Santiago se le llama tanto “hermano del Señor” como “el justo”, y nadie plantea por esto que son dos personas distintas.


Esto, por no decir, que el mismo hecho de hablar de un “menor” implica que solo se distingue de un “mayor”. Por lo cual, tendríamos solo dos Santiagos y no tres.


Al argumento 5. Este punto ya lo hemos tratado en los argumentos por la positiva.


Al argumento 6. Este es verdaderamente un argumento de peso a tener en cuenta.


Al argumento 7. Nuevamente, este es un argumento muy persuasivo y muy fuerte para defender que estos son Santiagos distintos.

Ahora, bien, hay que señalar algo. Es cierto que solía distinguirse entre Santiago el justo y Santiago hijo de Alfeo, pero también hay que recordar que muchas veces ocurrían duplicaciones o identificaciones que sabemos que son erróneas. Por ejemplo, distinguir entre Pedro y Cefas. En este error caen:

-La Epístula Apostolorum (c. 140-170):

Nosotros , Juan, Tomás, Pedro, Andrés, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Natanael, Judas Zelotes y Cefas, escribimos a las iglesias del oriente y del occidente

-Clemente Alejandrino (c. 180)

-Eusebio de Cesarea (c. 320):

Esta información nos llega de Clemente en el libro V de su Hypotyposeis, en la que además explica que Cefas era uno de los setenta discípulos, de quien Pablo dice: «Cuando Cefas vino a Antioquía le resistí en la cara», pero que se llama igual que el apóstol Pedro por pura casualidad

-El Pseudo-Hipólito:

1. Pedro predicó el Evangelio en el Ponto , Galacia, Capadocia, Betania, Italia y Asia, y después fue crucificado por Nerón en Roma con la cabeza hacia abajo, como él mismo había deseado sufrir de esa manera.

(...)

51. Cefas.



Una discrepancia también hubo sobre la identidad de Tadeo.

Eusebio lo considera como uno de los setenta discípulos:

"Luego de la resurrección de los muertos y la ascensión a los cielos de nuestro Salvador, Tomás —uno de los doce apóstoles—, impulsado por Dios, envió a Edesa como heraldo y evangelista de la enseñanza de Cristo a Tadeo (que pertenecía a los setenta discípulos de Cristo) y la promesa de nuestro Salvador se vio completada por medio de él."

Sin embargo, en los Hechos del Santo Apóstol Tadeo (siglo VI), este mismo es considerado un Apóstol y no uno de los setenta discípulos:

Tras presenciar la aparición de Cristo, su enseñanza y sus maravillosas obras, lo siguió y se convirtió en su discípulo; y Jesús lo eligió como uno de los doce apóstoles, el décimo según los evangelistas Mateo y Marcos.

Y el Pseudo-Hipólito atribuye tanto a Judas Lebeo, Apóstol, como a Tadeo, discípulo, el haber estado en Edesa:

10. Judas, también llamado Lebeo, predicó a la gente de Edesa y a toda Mesopotamia, y murió en Berito, y fue sepultado allí.

4. Tadeo, quien entregó la epístola a Augaro.

¿Es verdaderamente creíble que tanto un Tadeo como el otro hayan sido enviados al mismo lugar y se mezclaran las historias de ambos?

Creo que no. Acá estamos claramente ante un duplicado.


También hubo un error de querer distinguir a dos Juan, fundado en las palabras de Papías. En este error cayeron: Clemente Alejandrino y Eusebio de Cesarea.


Taciano, en el siglo II, comete el error de distinguir a la madre de los hijos de Zebedeo, de Salomé:

21 Y a lo lejos estaban todos los conocidos de Jesús, y las mujeres que lo acompañaban desde Galilea, las que lo seguían y servían. Una de ellas era María Magdalena; María, la madre de Santiago el pequeño y de José el árabe, la madre de los hijos de Zebedeo, y Salomé, y muchas otras que subieron con él a Jerusalén; y vieron eso.


Las lagunas en la información hacía que se inventaran cosas para llenar los vacíos. Por ejemplo, Hipólito de Tebas (c. 650-750) dice:

"El santísimo patriarca de Jerusalén, el gran Sofronio (que vivió entre 560 y 638), al celebrar a Juan el Evangelista, enseñó en la Iglesia de Dios que el padre de Juan el Teólogo era Zebedeo y su madre Salomé, hija de José. José tuvo cuatro hijos y tres hijas: Santiago, Simón, Judá y José; y las hijas, Ester, Marta y Salomé, esposa de Zebedeo y madre de Juan. Por lo tanto, el Salvador era tío de Juan, hermano de Salomé, hija de José."

Incluso se inventaban verdaderos disparates, como el mismo Hipólito dice sobre Juan el bautista:

“Juan el Bautista vivió sesenta y seis años. Pasó treinta años en el desierto, pero a otros les administró el bautismo en el Jordán, predicando la penitencia. Así, el Señor Jesucristo vivió hasta los treinta años.”

¿Cómo pudo Juan el bautista vivir 66 años y Jesucristo 30 años, si Juan el bautista nació apenas 6 meses antes que Jesucristo y murió antes que él? 

Otro error tremendo es este:

“desde el nacimiento de Jesucristo hasta Constantino el Grande, 200 años”.


También aquí puede incluirse lo que ya señalamos sobre el Evangelio del Pseudo-Mateo. Pues si María de Cleofás no es hermana de la Virgen María, el autor simplemente asume esta relación y añade además otras relaciones parentales, como convertir en hombre a Salomé y hacerlo tercer esposo de Santa Ana, madre de la Virgen.


Por lo que hay que decir que, a veces, en la antiguedad no estaban mejor informados que nosotros y no parece que tuvieran más fuentes de las que nosotros disponemos.

Tal como nosotros, se ponían a especular y a hipotetizar sobre la información escueta de la Escritura para hacer coincidir todos los datos dispersos que tenían; y a veces simplemente repetían las hipótesis que otros plantearon, de forma acrítica.

Esto es lo que explica que cayeran en un error tan craso como distinguir a Simón Pedro de Cefas.

Esto se ve también en la hipótesis de Jerónimo sobre los hermanos de Jesús como primos -si asumimos que es errónea-. Los autores latinos posteriores simplemente repiten la hipótesis de Jerónimo como si fuera una mera verdad.


Volviendo al caso de Santiago, las confusiones son aún más si vemos lo que Eusebio. Es importante citarlo completo, porque lo que él dice es esto:

I 1. Así pues, el primero que fue elegido, por suerte para el apostolado, en lugar del traidor Judas, fue Matías, el cual, como ya demostramos, había sido discípulo del Señor. También los apóstoles por la oración y la imposición de manos instituyeron a siete varones acreditados para el ministerio debido al servicio común; se trataba de Esteban y sus compañeros. Éste fue el primero, después del Señor y casi simultáneamente con la imposición de manos (como si fuera elevado para este mismo servicio), en ser llevado a muerte apedreado por los que mataron al Señor, y de este modo también fue el primero en llevar la corona (a la que se refiere su nombre) de los mártires de Cristo, dignos de la victoria. 

2. Luego, estaba también Santiago, al que llamaban hermano del Señor, porque fue llamado hijo de José. Sin embargo, el padre de Cristo era José y con él estaba desposada la Virgen; pero «antes que se juntasen se halló que había concebido del Espíritu Santo», como enseña la Santa Escritura de los Evangelios. Así pues, este Santiago, al que los antiguos pusieron el sobrenombre de Justo por la excelencia de su virtud, se da cuenta que fue el primero en recibir el trono episcopal de la iglesia de Jerusalén. 

3. Clemente, en el libro VI de las Hypotyposeis, sostiene lo siguiente: «Dicen que Pedro, Jacobo y Juan, después de la ascensión del Salvador, no consideraron para ellos mismos este honor, aunque eran los más estimados por el Salvador, sino que ordenaron obispo de Jerusalén a Santiago el Justo». 

4. En el libro VII de la misma obra, el autor añade lo siguiente acerca de Santiago: «El Señor, después de su ascensión, entregó el conocimiento a Santiago el Justo, a Juan y a Pedro; éstos a su vez lo entregaron a los otros apóstoles y a los setenta; entre ellos se hallaba Bernabé.» 

5. En efecto, había dos Santiagos: uno, el Justo, que fue lanzado desde el pináculo del templo y azotado hasta morir con un garrote batanero, y el otro, que fue decapitado. Igualmente Pablo menciona a Santiago el Justo cuando dice por escrito: «Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor».

Como ya hemos señalado en el argumento 4: ¿Cómo es que solo hay dos Santiagos, si debería haber tres?

¿Y qué tan confiable es Clemente de Alejandría en este punto, si hasta divide a Pedro y Cefas en dos?


Se apela también al Pseudo-Hipólito, que incluye a Santiago el Justo como una de los Setenta Discípulos y no como un Apóstol. Sin embargo, ¿cuál era el conocimiento del autor sobre estas cosas? Porque él mismo también afirma:

Y Santiago, hijo de Alfeo, cuando predicaba en Jerusalén, fue apedreado hasta morir por los judíos, y fue enterrado allí junto al templo.

Es decir, atribuye a Santiago el Apóstol la muerte que en realidad tuvo Santiago el justo.
Además, él mismo también identifica al Apóstol Simón como el hijo de Cleofás: 
Simón el Zelote, hijo de Clopas, también llamado Judas, se convirtió en obispo de Jerusalén después de Santiago el Justo , y murió y fue sepultado allí a la edad de 120 años.

Y dice que Cleofás fue obispo de Jerusalén, luego de mencionar a Santiago:

1. Santiago, hermano del Señor, obispo de Jerusalén.

2. Cleofás, obispo de Jerusalén.

Sin embargo, Hegesipo dice que después de Santiago el obispo de Jerusalén fue Simeón hijo de Cleofás, no el mismo Cleofás:

Y después de que Santiago el Justo sufriera el martirio, como también el Señor y por la misma razón, Simeón, hijo de Clopas, descendiente del tío del Señor , fue nombrado obispo, siendo su elección promovida por todos por ser pariente del Señor.

De hecho, el mismo Pseudo-Hipólito dice que Simeón se convirtió en obispo luego de Santiago. No hay momento en el que Cleofás pueda encajar como obispo de Jerusalén.


Y en cuanto a Orígenes de Alejandría, también mencionado, parece no tener idea si los hermanos de Jesús eran hijos de José y María o sí, en cambio, eran hijos de José de un matrimonio anterior como sostenían algunos fundándose "en una tradición del Evangelio titulado según Pedro o del Libro de Santiago".


Por lo que hay que decir que estos autores no parecen haber tenido tradiciones libres de errores y no sirven para impugnar la hipótesis de que Santiago el justo y Santiago hijo de Alfeo sean la misma persona. 

Lo que ellos escriben hay que tomarlo con pinzas, sin olvidar que cometen errores.


Ante el hecho de que sea Jerónimo el primero en sostener que ambos Santiagos son la misma persona, debemos decir que bien podría ser que Jerónimo fue el primero que no se limitó simplemente a repetir una tradición que bien podría haber estado errónea y que, en cambio, decidió profundizar en la Escritura, descubriendo unas relaciones parentales que con el tiempo se olvidaron y distorsionaron. 

 


Conclusión.

Considero muy probable la hipótesis de que Santiago el justo sea el mismo Santiago hijo de Alfeo. Sin embargo, esta hipótesis se enfrenta a un gran argumento que es la ausencia de ejemplos análogos en los que a hermanos se los llame primos. Y parece ciertamente una anomalía que esto se hiciera.

A pesar de que ha habido respuestas a este planteamiento, sin embargo considero que no son tan definitivas como para quitar toda duda.


ANEXO

¿Juan 19:25 menciona a cuatro mujeres o a tres?


Razones para que sean cuatro y no tres:

Razón 1. Tendríamos la incoherencia de que habría dos hermanas que se llaman María. Por tanto, hay que distinguir a “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”.

Razón 2. Es razonable pensar que Juan solo pone a las tres mujeres mencionadas por Mateo y Marcos añadiendo solo a la Madre de Jesús. Con lo cual serían cuatro mujeres. La “hermana de su madre” sería la Salomé en Marcos y la madre de los hijos de Zebedeo en Mateo.

Razón 3. Será coherente que Jesús, habiendo sido abandonado por sus hermanos, encomiende a su Madre a su familiar más cercano que sería Juan, hijo de Salomé, hermana de María, y por tanto, sobrino de María y primo de Jesús. Por lo cual, debería distinguirse “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”.

Razón 4. Es razonable pensar que, si Juan sabía que su madre estuvo ante la cruz, la hubiese mencionado. Pero para esto hay que hacer que haya cuatro mujeres y no tres.



Razones para que sean tres:

Razón 1. Así como los otros Evangelios mencionaron a veces un dúo o una triada de mujeres (Lucas hace lo mismo también en 8:2-3), Juan puede igualmente estar mencionando una triada, teniendo en cuenta que se necesitan “dos o tres testigos” (Mt 18:16, Deut 19:15, 2 Cor 13:1, 1 Tim 5:19, Heb 10:28), y que Jesús está donde haya “dos o tres” reunidos en su nombre (Mt 18:20). Por lo cual “la hermana de su madre” debe ser “María de Cleofás”, siendo solo tres mujeres, siguiendo la costumbre.


Razón 2. Es improbable que Juan señale a alguien no relevante en el Evangelio sin especificar su nombre. El anonimato en el Evangelio de Juan suele tener algún sentido espiritual o algún protagonismo en la narrativa: el discípulo amado, la madre de Jesús, sus hermanos, la samaritana, los judíos, los discípulos, los doce, los soldados, etc. En general suelen ser grupos, colectivos; luego son personas con las que Jesús interactúa, y finalmente hay dos anónimos principales, que son el discípulo amado y la madre de Jesús. Los anónimos individuales en Juan son:

a) el maestranza en las bodas de Caná

b) la samaritana

c) el oficial del rey, con el hijo enfermo

d) el paralítico

e) el ciego de nacimiento 

f) el discípulo amado 

g) su madre 


Es decir, personas que tienen un rol en algún evento evangélico.

Pero poner como anónima a la hermana de su madre no tiene ningún sentido narrativo.


Razón 3. En los otros casos donde Juan habla de hermanos de alguien, él señala los nombres (1:40, 6:8, 11:1-2, 11:19, 11:39). Por tanto, parece que hizo lo mismo aquí, con María de Cleofás.


Razón 4. Juan suele identificar con nombre a los personajes que en los otros Evangelios no son identificados.

El servidor del Sumo Sacerdote a quien Pedro cortó la oreja, aquí es identificado como Malco.

La mujer que ungió a Jesús con aceite es llamada María.

Los únicos anónimos intencionalmente señalados como tal que son nombrados en los otros Evangelios son el propio discípulo amado y la madre de Jesús. 

No tendría sentido que Juan haga anónima a su propia madre. En especial, porque ya él mencionó a los "hijos de Zebedeo" (Jn 21:2), pudiendo aquí haber mencionado a "la madre de los hijos de Zebedeo" o "Salomé" como hicieron los demás Evangelios, si es que quería que creyéramos que menciona a cuatro mujeres y no tres.

Por lo cual, Juan solo parece querer identificar a María de Cleofás como hermana de la madre de Jesús.


A los argumentos de la posición contraria, respondemos:

1. Más bien, esto sería una evidencia de que hermana se usa en sentido amplio, en contra de lo alegado por quienes dicen que no se usaba tal palabra para otros familiares. María de Cleofás sería, en realidad, cuñada de la Virgen María, por ser esposa de Cleofás, quien fue hermano de José, padre de Jesús y esposo de la Virgen. O, más bien, ser esposa de Alfeo e hija de Cleofás; por lo cual sería hija del cuñado de la Virgen. María Cleofás sería así prima de Jesús. Sea prima o tía, es insustancial al argumento. 

Esto es precisamente lo que dice Richard Bauckham:

“Según Hegesipo,[ 7 ] José, el supuesto padre de Jesús, tenía un hermano llamado Cleofás. Este nombre es extremadamente raro: solo se conocen otras dos apariciones seguras. Una de ellas está en Juan 19:25.[ 8 ] Por lo tanto, podemos estar seguros de que el hombre al que se refiere este versículo del Cuarto Evangelio es el mismo Cleofás, hermano de José. Se le menciona en una lista de mujeres que estuvieron junto a la cruz cuando Jesús agonizaba: «la madre [de Jesús] y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena». Aunque esto podría leerse como una lista de cuatro mujeres, lo más probable es que solo haya tres. Si «María de Cleofás» era la esposa de Cleofás, entonces era de hecho la esposa del hermano del esposo de la madre de Jesús, una relación que, como era de esperar, el evangelista ha preferido expresar con menos precisión como: «la hermana de su madre». Parece pues que entre aquellas mujeres galileas que le acompañaron en su último viaje a Jerusalén y estuvieron presentes en la cruz se encontraba una tía de Jesús, además de su madre”.

https://biblicalstudies.org.uk/article_relatives_bauckham.html#gsc.tab=0 


 Además, a la idea de que dos Marías no podrían ser hermanas, respondemos que en su tiempo los tetrarcas y hermanos Antipas, Arquelao y Filipo se llamaban a su vez los tres Herodes.


2. Esto queda contrarrestado por la razón 1 que alegamos.


3. Este argumento no prueba en ningún modo que deba distinguirse a “la hermana de su madre” de “María de Cleofás”, porque si por causa del abandono familiar Jesús debe encomendar su madre a la persona más cercana, entonces en caso de ser abandonado por todos sus hermanos significa que debería dejar a su madre con la siguiente persona más cercana, aunque no fuera familiar. Y esa persona era Juan, que estaba ahí frente a la cruz, a quien Jesús encomienda a su madre por estar ahí, independientemente de si es familiar o no. Por lo cual, el argumento pierde su fuerza probatoria. 


4. Juan no parece darle protagonismo a su madre, que de hecho protagonizó un hecho evangélico narrado por los evangelios canónicos. Ella intercedió por sus hijos ante Jesús, y también fue a ver la tumba vacía. Sin embargo, San Juan no menciona estos dos hechos vividos por su madre. 

Incluso Juan mencionó a “los hijos de Zebedeo” en 21:2, pero no se dignó mencionar de igual forma a la “madre de los hijos de Zebedeo” o “Salomé” en Jn 19:25. La razón ha de ser, al parecer, que aquí la madre de Juan no será Salomé, sino la Virgen María. De allí que no mencionara a su madre biológica.




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