viernes, 12 de junio de 2026

 Pablo, si le das "me divierte" a mi comentario, me imagino que igualmente te divierte lo que decían los Padres de la Iglesia.


San Ignacio de Antiquía:


San Ireneo de Lyon:

 “Para todos aquellos que quieran ver la verdad, la Tradición de los Apóstoles ha sido manifestada al universo mundo en toda la Iglesia" (Contra los herejes, libro III, cap. 1, 3).

 “Siendo, pues, tantos los testimonios, ya no es preciso buscar en otros la verdad que tan fácil es recibir de la Iglesia, ya que los Apóstoles depositaron en ella, como en un rico almacén, todo lo referente a la verdad, a fin de que cuantos lo quieran saquen de ella el agua de la vida (Ap. 22:17). Esta es la entrada a la vida. Todos los demás son ladrones y bandidos (Jn 10:1.8-9). Por eso es necesario evitarlos, y en cambio amar con todo afecto cuanto pertenece a la Iglesia y mantener la Tradición de la verdad" (Contra los herejes, cap. 1, 4, 1)


 “El hecho es que, entre ellos (los herejes) no se encuentra ni iglesia ni doctrina instituida. Porque antes de Valentín no hubo valentinianos, ni antes de Marción marcionitas. No existían en absoluto las demás doctrinas perversas que arriba describimos, antes de que sus iniciadores inventaran tales perversidades. (…) Todos éstos se levantaron en su apostasía contra la Iglesia, mucho tiempo después haber sido constituida” (Contra los herejes, Libro III, cap. 1, 4,2-3).


“Porque todos éstos vinieron mucho después de los obispos, a los cuales los Apóstoles encomendaron las Iglesias (...)  La predicación de la Iglesia es sólida y verdadera, en la cual se manifiesta uno y el mismo camino de salvación en todo el mundo. (…) Porque en todas partes la Iglesia predica la verdad, y es el candelabro de las siete lámparas (Ex 25:31.37) que porta la luz de Cristo.

 Cuantos abandonan la predicación de la Iglesia… Porque tales son los herejes (…). Es, pues, necesario huir de sus enseñanzas y estar cuidadosamente atentos para que no nos dañen, refugiarnos en la Iglesia para educarnos en su seno y alimentarnos con las Escrituras del Señor. La Iglesia ha sido plantada como el paraíso en el mundo” (Contra los herejes, libro V, cap. 2, 5.7).


"[E]n la Iglesia universal se conserva la única y misma fe en todo el mundo” (Contra las herejías, libro I, cap. 1, 5).


San Clemente de Alejandría:

 San Clemente de Alejandría

“La Iglesia terrestre es imagen de la del cielo, por eso pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo” (Stromata, libro IV, 66.1).

“106.3. En efecto, puesto que [los herejes] han construido asambleas humanas posteriores a la Iglesia católica, no se necesitan muchas palabras” (Stromata, libro VII, 106.3).

“Siendo así las cosas, es evidente que las más antiguas herejías han provenido de la más anciana y verdadera Iglesia, y además las que han venido después en el tiempo han innovado falsificaciones.

Por cuanto se ha dicho pienso que resulta claro que la verdadera Iglesia es una, que es la realmente antigua, y en ella están inscritos los justos conforme a la intención [de Dios] (…). Puesto que Dios es uno, y uno es el Señor, también por eso lo más honorable es alabado en virtud de su unidad, al ser imitación del único principio. Ciertamente a la naturaleza del que es Uno se encuentra ligada la Iglesia única, que es obligada a desgajarse en muchas herejías.
Así, por esencia, por concepto, por principio y por preeminencia afirmamos que es una la Iglesia antigua y universal, constituida en la unidad de la fe (Ef. 4:13) única…” (Stromata, libro VII, 107.2-5).

Iglesia, que, por lo demás, es perfecta gracias a la cabeza del rey” (Pedagogo, libro I, 22.3).


San Cipriano de Cartago:

"Si un hombre no se aferra a esta unidad de Pedro, ¿se imagina que todavía tiene la fe? Si abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual se edificó la Iglesia, ¿todavía confía en que está en la Iglesia? Esta unidad debemos mantenerla y mantenerla firmemente, especialmente nosotros los obispos que presidimos la Iglesia, a fin de que podamos aprobar que el episcopado mismo sea uno e indivisible"(La unidad de la Iglesia, I, 4-5).


"La esposa de Cristo no puede ser adúltera; es incorrupta y pura. Conoce un solo hogar; guarda con casta modestia la santidad de un solo lecho. Nos guarda para Dios. Designa a los hijos que ha engendrado para el reino. Quien se separa de la Iglesia y se une a una adúltera, se separa de las promesas de la Iglesia ; ni quien abandona la Iglesia de Cristo puede alcanzar las recompensas de Cristo . Es un extraño; es profano; es un enemigo. Ya no puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la Iglesia por madre. Si alguien que estaba fuera del Arca de Noé pudo escapar , también podrá escapar quien esté fuera de la Iglesia . El Señor advierte, diciendo: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.  El que rompe la paz y la concordia de Cristo , lo hace en oposición a Cristo; Quien reúne a otros fuera de la Iglesia , dispersa la Iglesia de Cristo . El Señor dice: « Yo y el Padre somos uno»  (Juan 10:30) . Y también está escrito del Padre , del Hijo y del Espíritu Santo : «Estos tres son uno»  (1 Juan 5:7) . ¿Acaso alguien cree que esta unidad, que procede de la fuerza divina y se manifiesta en los sacramentos celestiales , puede dividirse en la Iglesia y separarse por la ruptura de voluntades opuestas? Quien no sostiene esta unidad, no sostiene la ley de Dios, no sostiene la fe del Padre y del Hijo , no sostiene la vida ni la salvación" (Ídem I, 6).


San Agustín de Hipona:

"Hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia católica incorrupta"

(Réplica al gramático Cresconio, Libro I, 29, 34).


"Ciertamente predica otro evangelio quien afirma que la Iglesia desapareció del resto del mundo y que permanece solamente en África, en el partido de Donato. Por consiguiente, sea anatema"

(De la unidad de la Iglesia, 13, 32).


"Afirmáis que la Iglesia ha desaparecido del orbe de la tierra (...) y que sus reliquias han quedado en el partido de Donato como en el grano separado de la cizaña y de la paja. Contradecís a todas luces a Cipriano, quien afirma que ni los buenos perecen en la Iglesia por mezclarse con los malos, ni los mismos malos pueden ser separados de la mezcla con los buenos antes del tiempo del juicio divino" 

(Réplica al gramático Cresconio, Libro II, 37, 46).


"Sabéis que la Iglesia se esparcirá por todas partes y crecerá hasta la cosecha. Tenéis una ciudad de la cual dice el mismo que la fundó: No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ella es conocidísima no en alguna parte del orbe, sino por todo él. Ella sufre alguna vez tempestades pasajeras aun en sus granos, de tal suerte que en algunos lugares no se los reconoce, aunque allí estén ocultos. Y no puede fallar la palabra divina, según la cual crecen hasta la cosecha"

(De la unidad de la Iglesia, 25. 72)





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